Bajo la promesa de distinguir a humanos de máquinas en la era de la Inteligencia Artificial, el proyecto Worldcoin ha convertido a la Argentina en su principal campo de prueba. Mientras miles de personas ceden el patrón único de su iris a cambio de criptomonedas, surge una pregunta incómoda: ¿estamos ante una solución tecnológica o ante la mayor entrega de datos privados de la historia?