Un innovador estudio científico utilizó a los pingüinos de Magallanes como sensores naturales para medir la salud del Mar Argentino. Los resultados son alarmantes: el 90% de las muestras presentaron rastros de PFAS, sustancias tóxicas que no se degradan y que viajan miles de kilómetros hasta alcanzar los rincones más remotos de nuestra costa.