Una limpieza profunda en el lecho del río Iguazú reveló una cifra alarmante: se recolectaron 400 kilos de monedas lanzadas por turistas. Lo que muchos consideran un gesto de buena suerte representa una grave amenaza para la fauna acuática y la calidad del agua, debido a la liberación de metales pesados en uno de los ecosistemas más biodiversos del país.