Viajar por las rutas argentinas en vehículos híbridos o eléctricos ya no es una rareza. Con una oferta de modelos en expansión y una infraestructura de carga que, si bien continúa concentrada en los grandes centros urbanos, comienza a desplegarse sobre los principales corredores viales, cada vez más conductores se animan a salir a la ruta con tecnologías electrificadas.
Este crecimiento plantea, sin embargo, interrogantes concretos. El rendimiento, la autonomía y las recomendaciones de uso no son las mismas en un vehículo híbrido que en uno 100% eléctrico, y entender esas diferencias resulta clave para planificar viajes largos dentro del país sin contratiempos.
En ese contexto, la infraestructura de carga aparece como uno de los factores determinantes. Actualmente, Argentina cuenta con más de 250 puntos de carga en la vía pública, operados principalmente por redes como ChargeBox, Shell e YPF. En ellos conviven cargadores semirrápidos y rápidos.
Aunque la red se concentra mayormente en el AMBA, Rosario, Córdoba y Mendoza, es posible recorrer parte del país en autos cero emisiones.
Híbridos en ruta: eficiencia sin cambiar hábitos
Una de las principales ventajas de los vehículos híbridos es que no requieren cambios en el mantenimiento ni en los hábitos de uso respecto de un auto convencional. Los servicios se realizan con la misma periodicidad y no implican rutinas adicionales para el conductor.
En trayectos largos y a velocidad constante, los híbridos operan mayormente con el motor térmico, mientras que el sistema eléctrico cumple un rol clave en aceleraciones, sobrepasos y desaceleraciones, recuperando energía a través del frenado regenerativo. Este funcionamiento combinado permite reducir el consumo de combustible, con beneficios especialmente marcados en tramos mixtos y en circulación urbana.
En un país como Argentina, donde predominan las largas distancias y las velocidades sostenidas, los híbridos ofrecen autonomías elevadas, comparables
—e incluso superiores— a las de un vehículo a combustión equivalente, sin necesidad de modificar rutinas de carga ni de abastecimiento.
Recomendaciones antes de salir a la ruta con un híbrido
Antes de emprender un viaje largo, se recomienda:
- Realizar un chequeo general del sistema híbrido, batería y electrónica, además del mantenimiento tradicional.
- Verificar la presión correcta de los neumáticos, clave para maximizar la eficiencia.
- Evitar sobrecargar el vehículo con peso innecesario, ya que impacta directamente en el consumo.
Autos eléctricos: destinos posibles en Argentina
En el caso de los vehículos 100% eléctricos, viajar por ruta dentro del país es posible, pero requiere mayor planificación. Hoy existen corredores donde la experiencia es más sencilla.
La Costa Atlántica es uno de los destinos más accesibles si uno se encuentra en el centro del país ya que se es posible hacer uso de cargadores de redes como ChargeBox, Shell e YPF.
La ruta hacia Córdoba también es viable. Desde Buenos Aires o desde la costa, el trayecto puede realizarse sin inconvenientes gracias a los puntos de carga en Chascomús, Dolores, Madariaga, Rosario, entre otros.
En este punto, el rol de EPEC resulta clave: la empresa provincial cordobesa instaló numerosos cargadores en la vía pública e impulsó activamente la movilidad eléctrica.
La clave: planificar el viaje antes de salir a la ruta
Para trayectos superiores a 300 kilómetros, la planificación es fundamental. En ese sentido, las herramientas digitales cumplen un rol central. Según explica Felipe Fischer, director financiero de ev jungle, una de las ventajas de esta aplicación es que integra todos los cargadores disponibles en Argentina, sin importar la red o el operador.
“Con ev jungle podés mapear todo tipo de cargadores. La aplicación permite pagar y activar los cargadores que opera ev jungle. En los casos de otras redes, el usuario puede visualizar el punto de carga, pero debe descargar la app correspondiente —por ejemplo, la de YPF— para gestionar la carga y el pago”, explica Fischer.
Esa información resulta crítica para evitar imprevistos. “Lo peor que te puede pasar es llegar a un cargador y no poder usarlo, ya sea porque está ocupado o porque no funciona”, advierte a Economía Sustentable.
Carga y tiempos, ¿cómo optimizar las paradas?
Los especialistas coinciden en que lo más eficiente es cargar hasta el 80% y continuar viaje, ya que el último tramo de carga suele ser más lento y menos conveniente en términos de tiempo.
“Lo que se recomienda al conductor de un vehículo eléctrico es hacer carga nocturna y planificar el viaje saliendo con la batería al 100%”, señala Fischer. Luego, según la dinámica del viaje, se puede optar por un cargador rápido o semirrápido.
Si el tiempo apremia, un cargador rápido es la mejor opción. En cambio, si se planea almorzar, descansar o viajar con chicos, un cargador semirrápido puede ser suficiente. También es posible cargar durante la noche en hoteles o puntos rápidos en viajes más largos, como rumbo a Neuquén o Mendoza.
Autonomía real en ruta: qué factores la reducen en un auto eléctrico
La autonomía que informan los fabricantes suele estar calculada en condiciones ideales y puede diferir de manera significativa en viajes reales por ruta. En vehículos 100% eléctricos, el consumo aumenta de forma sensible cuando se circula a velocidades altas y constantes, como ocurre en autopistas y rutas nacionales.
Factores como el uso intensivo del aire acondicionado o la calefacción, las pendientes prolongadas, el viento en contra y las temperaturas extremas —tanto frío como calor intenso— impactan directamente en el rango disponible y también en los tiempos de carga. En estas condiciones, la autonomía real puede reducirse de manera considerable respecto de la estimada.
Al igual que en un vehículo a combustión, el peso transportado y la aerodinámica influyen en el consumo. Sin embargo, en los autos eléctricos este efecto se vuelve más evidente: viajar con carga completa, accesorios externos o a velocidades elevadas acelera la descarga de la batería y obliga a planificar paradas con mayor margen de seguridad.
“Si vas a Mar del Plata, que son unos 400 kilómetros desde ciudad de Buenos Aires, con mucho peso y 35 grados de temperatura, probablemente tenga más sentido viajar a 110 km/h o buscar el cargador antes del kilómetro 350”, ejemplifica Fischer.
Conducción eficiente, clave en los autos 100% eléctricos
En los vehículos eléctricos, la forma de conducción tiene un impacto directo y determinante sobre la autonomía, especialmente en viajes largos. A diferencia del uso urbano —donde el frenado regenerativo permite recuperar parte de la energía—, en ruta el consumo está principalmente condicionado por la velocidad sostenida y la resistencia aerodinámica.
Circular a velocidades constantes y moderadas permite optimizar el uso de la batería y acercarse más a la autonomía real del vehículo. A partir de cierto umbral, la resistencia al avance crece de manera exponencial, lo que explica por qué viajar a 130 km/h reduce el rango disponible de forma mucho más marcada que hacerlo a velocidades intermedias, habituales en las rutas argentinas.
Las aceleraciones bruscas también penalizan el consumo. Los autos eléctricos entregan el par máximo de forma inmediata, lo que mejora el confort de manejo, pero incrementa la demanda energética si se abusa de esa respuesta. Una conducción anticipada, progresiva y previsible permite aprovechar mejor la batería y reducir la necesidad de recargas intermedias.
El uso de modos de conducción “eco” contribuye a este objetivo, ya que suaviza la respuesta del acelerador y optimiza la gestión de la potencia. A esto se suma la importancia de reducir el peso total del vehículo y evitar accesorios que aumenten la resistencia al aire, como portaequipajes o baúles de techo.