Un río que atraviesa el Gran Tucumán está contaminado con materia fecal
Un estudio detectó concentraciones de coliformes fecales hasta 2.400 veces superiores. Los detalles.
El río Salí, que atraviesa el Gran Tucumán, cuenta con niveles de contaminación microbiológica que vuelven a poner el foco sobre uno de los principales problemas ambientales de la provincia, junto con el hollín de los ingenios.
Un estudio realizado en distintos puntos del cauce detectó concentraciones de coliformes fecales hasta 2.400 veces superiores al parámetro máximo utilizado como referencia por los investigadores.
Las muestras fueron tomadas el 13 de mayo en cuatro sectores: el dique La Aguadita, el puente Ingeniero Barros, el puente Lucas Córdoba y una zona ubicada al sur del área metropolitana. El análisis estuvo a cargo de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), que recibió las muestras bajo un protocolo que impedía conocer previamente el lugar de procedencia.
Qué determinó el estudio sobre el río contaminado
Los resultados mostraron un patrón definido: la contaminación aumenta a medida que el río atraviesa la zona urbana y disminuye cuando abandona el conglomerado metropolitano. Entre las fuentes históricamente señaladas aparecen los líquidos cloacales, los residuos sólidos urbanos y los efluentes industriales
El registro más elevado se obtuvo en el sector del puente Ingeniero Barros, donde la concentración de coliformes fecales llegó a ser 2.400 veces superior al parámetro de referencia utilizado en el estudio.
El dato adquiere relevancia porque el tramo analizado atraviesa sectores densamente poblados del Gran Tucumán, un área donde viven cerca de un millón de personas y donde existen barrios y asentamientos próximos al río.
La contaminación microbiológica de las aguas puede favorecer enfermedades gastrointestinales e infecciones en personas que entran en contacto con ellas, por lo que el problema excede la calidad ambiental del curso de agua y también plantea una cuestión sanitaria.
Más problemas ambientales en el Gran Tucumán
La contaminación del Salí se suma a otros problemas ambientales que afectan al Gran Tucumán. Entre ellos están los episodios de olores intensos que vecinos de distintos sectores denuncian periódicamente.
Según explicaciones brindadas por autoridades ambientales tucumanas, estos episodios pueden estar vinculados con distintas fuentes, entre ellas residuos de la industria azucarera, plantas de compostaje, cloacas y basurales. Uno de los elementos señalados es la vinaza, un subproducto de la producción de azúcar y alcohol que, junto con otros residuos orgánicos, puede liberar gases durante su descomposición.
Las condiciones meteorológicas también influyen. Durante una inversión térmica, una capa de aire más cálido puede quedar sobre otra más fría cercana al suelo y dificultar la dispersión vertical de determinados gases. De esta manera, los olores pueden permanecer concentrados en las capas bajas y sentirse con mayor intensidad.
A este escenario se suman los basurales y volcaderos clandestinos. Un relevamiento del Observatorio de Fenómenos Urbanos y Territoriales de la UNT había identificado en 2023 alrededor de 480 basurales clandestinos a cielo abierto en el Gran San Miguel de Tucumán, muchos de ellos cerca de la Autopista de Circunvalación y de las márgenes del río Salí.















