Un buzo registró restos de langostino y merluza descartados en el fondo del Golfo Nuevo

fondo del mar con restos de basura marina. (Crédito: Sin Azul No Hay Verde)

Una inmersión de rutina en aguas de Puerto Madryn, provincia de Chubut, permitió registrar una importante acumulación de restos de langostino y merluza en el fondo del Golfo Nuevo. Las imágenes fueron tomadas por el buzo profesional y creador de contenidos Raúl Passarotti y volvieron a poner el foco en los descartes de la actividad pesquera.

El registro fue realizado durante un bautismo submarino, aprovechando la baja marea y las condiciones de visibilidad. Según se observa en el video, los restos de peces y crustáceos quedaron acumulados sobre el lecho marino.

Restos de actividad pesquera en el fondo del mar. (Crédito: Sin Azul No Hay Verde)

Passarotti, que lleva más de 20 años dedicado al buceo, expresó su preocupación por el impacto ambiental de la escena y señaló que encontrarse con un panorama semejante genera mucha lástima por el ambiente.

Una práctica cuestionada

Desde la fundación Sin Azul No Hay Verde señalaron que el descarte de especies durante la actividad pesquera no constituye un hecho aislado.

Su coordinador, Juan Coustet, sostuvo que las imágenes presentadas como algo extraordinario muestran en realidad una situación que resulta ser “una constante propia de la actividad y del método de pesca”. También remarcó que, aunque el descarte está prohibido por la normativa federal, “sigue siendo una práctica habitual”.

Desde Sin Azul No Hay Verde señalaron que el descarte de especies durante la actividad pesquera no constituye un hecho aislado. (Crédito: Sin Azul No Hay Verde)

Coustet planteó además interrogantes sobre el control de la captura incidental y reclamó conocer quién fiscaliza los descartes y dónde pueden consultarse los datos sobre las especies devueltas al mar durante cada operación de pesca.

El referente ambiental reconoció que los restos registrados son materia orgánica y biodegradable, pero advirtió que la cuestión central pasa por determinar “si el mar tiene realmente la capacidad de procesar y aprovechar todo lo que la industria extrae y sobreexplota”.

El impacto sobre un ecosistema protegido

El Golfo Nuevo forma parte del ecosistema de Península Valdés, una zona de gran importancia para la biodiversidad marina y reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Sus aguas son además utilizadas por la ballena franca austral y numerosas especies durante distintos momentos del año.

El hallazgo vuelve a plantear la necesidad de fortalecer los controles sobre la actividad pesquera y contar con información pública sobre los descartes y la captura incidental.

Las imágenes difundidas en redes sociales generaron preocupación entre habitantes y trabajadores vinculados al ambiente marino. El reclamo apunta ahora a que el registro no quede solamente como una denuncia en redes y derive en mayores controles sobre la actividad pesquera en la región.

C M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.