La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre el aumento del uso de agonistas del receptor GLP-1 para bajar de peso fuera de las indicaciones aprobadas y sin supervisión médica. El organismo señaló que el acceso a estos medicamentos a través de redes sociales y plataformas online incrementó la preocupación por la automedicación, la adquisición de productos de origen desconocido y el uso de tratamientos sin indicación clínica.
La advertencia fue incluida en una declaración conjunta del Comité Asesor sobre Seguridad de los Medicamentos (ACSoMP) y del Comité Asesor Mundial sobre Seguridad de las Vacunas (GACVS), adoptada luego de su quinta reunión conjunta, realizada entre el 23 y el 26 de junio último. El documento aborda el crecimiento del consumo de estos fármacos en distintos países, especialmente para el tratamiento del exceso de peso.
Según la OMS, uno de los principales riesgos está relacionado con el acceso a los medicamentos sin evaluación ni seguimiento de profesionales de la salud. El organismo también alertó sobre la posibilidad de adquirir productos de calidad inferior o falsificados mediante canales que no permiten verificar su procedencia.
“La automedicación, la falta de supervisión médica y el uso de productos procedentes de canales no verificados, incluidos los posibles productos de calidad inferior y falsificados, exponen a las personas a riesgos para la salud prevenibles y potencialmente graves”, señaló la organización en su comunicado al que accedió Economía Sustentable.
En ese sentido, la Dra. Carolina Chacón, médica cardióloga especializada en Obesidad y Diabetes y directora Médica del Instituto de Investigaciones Clínicas de Rosario, explicó que “las personas no están capacitadas para identificar medicamentos de origen dudoso; para eso están las farmacias con farmacéuticos calificados y bajo una estricta farmacovigilancia”.
“Estos medicamentos no son de venta libre, son prescriptos por un médico. El troquel de la caja genera un seguimiento farmacológico y un lote que permite identificar si un producto viene fallado (sea el dispositivo de la jeringa o la droga en sí). Mi consejo es no comprar la medicación sin una prescripción médica adecuada y jamás en lugares que no sean una farmacia con un farmacéutico matriculado”, indicó Chacón en diálogo con Economía Sustentable.
Qué medidas deben tomar los países según la OPS
La OMS recomienda de manera condicional el uso de agonistas del receptor GLP-1 para el tratamiento de adultos con obesidad. La definición utilizada por el organismo contempla un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30 kg/m².
En este contexto, la organización recomienda que las personas que evalúan iniciar un tratamiento consulten previamente con profesionales sanitarios capacitados y que los medicamentos sean adquiridos únicamente mediante canales autorizados y confiables.
Chacón destacó que “los análogos de GLP-1 son medicamentos que de ninguna manera se pueden utilizar solos en el tratamiento de la obesidad” ya que “es una enfermedad crónica muy compleja, con múltiples causas, que también tiene múltiples complicaciones, y la evaluación médica lo que hace es establecer objetivos”.
El seguimiento médico permite determinar si existe una indicación para utilizar estos fármacos, establecer la dosis correspondiente y controlar la evolución durante el tratamiento. También posibilita identificar eventuales efectos adversos y evaluar la continuidad de la medicación de acuerdo con las características de cada paciente.
La advertencia adquiere relevancia en un escenario en el que medicamentos basados en moléculas como semaglutida y otros agonistas del receptor GLP-1 ampliaron su presencia en el mercado y comenzaron a ser utilizados para el descenso de peso. En Argentina, el interés por estos tratamientos también creció en los últimos años, con productos como Ozempic, Saxenda, Wegovy y Mounjaro presentes en las conversaciones sobre obesidad y control del peso.
El organismo internacional puso el foco, además, en el riesgo de adquirir medicamentos mediante redes sociales, sitios web o plataformas que no cuentan con mecanismos suficientes para verificar la legitimidad de los productos. En esos casos, la persona puede no conocer con certeza el origen, la composición, las condiciones de almacenamiento o la trazabilidad del medicamento.
La Dra. Florencia Aranguren, médica especializada en diabetes y obesidad y directora de la Diplomatura de Riesgo Cardiometabólico y Renal de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), explicó que, “aunque Ozempic y Wegovy contienen semaglutida, tienen indicaciones, presentaciones y esquemas de dosificación diferentes: las aprobaciones específicas varían según el país. A esto se suman otros agonistas GLP-1 y fármacos duales, como la tirzepatida, que tampoco son intercambiables de manera automática”.
“Usarlos sin evaluación médica puede llevar a elegir un medicamento o una dosis inadecuados, pasar por alto una contraindicación o no ajustar otros tratamientos. Esto es especialmente relevante en personas que reciben insulina o sulfonilureas, porque la combinación puede aumentar el riesgo de hipoglucemia”, indicó Aranguren en declaraciones a Economía Sustentable.
Uso indebido de medicamentos para tratar la obesidad: la OPS pide reforzar la farmacovigilancia
Ante este panorama, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a los países de la región de las Américas a reforzar la vigilancia y asegurar el uso adecuado de los medicamentos agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), ante reportes crecientes de efectos adversos asociados a su uso indebido.
En una alerta epidemiológica, a la que accedió Economía Sustentable, la OPS señala que en los últimos meses varios países han informado eventos adversos de diversa gravedad vinculados al uso de estos medicamentos -como semaglutida, dulaglutida, liraglutida, tirzepatida, entre otros-, indicados para el tratamiento de la diabetes tipo 2 bajo criterios específicos y, en algunos casos, para la obesidad.
La obesidad es reconocida como una enfermedad crónica que requiere un abordaje integral y sostenido. En este contexto, la OPS subraya que el uso de intervenciones farmacológicas debe evaluarse cuidadosamente dentro de modelos de atención multidisciplinarios centrados en la persona, considerando el perfil clínico individual, las comorbilidades y la relación beneficio-riesgo de cada opción terapéutica.
Para Chacón, “la diferencia entre consumirlos solos para bajar de peso y hacer un plan integral reside en la permanencia de los resultados a largo plazo. Si no se hace un tratamiento interdisciplinario (agregando también soporte psicológico para una enfermedad sumamente estigmatizada), no se pueden garantizar los resultados en el tiempo”.
“Esta medicación evidenció algo muy importante: permite reducir lo que se denomina food noise (ruido a comida). El paciente deja de sentir ese estímulo permanente —que incluso le dificulta su vida diaria— del pensamiento constante en la comida. Esa oportunidad nos da el momento justo para intervenir con nutrición, educación y actividad física, de manera que el paciente pueda perpetuar los resultados”, añadió la especialista.
Los medicamentos GLP-1 actúan regulando el apetito y el metabolismo, pero su uso debe limitarse a las indicaciones aprobadas y enmarcarse en un plan clínico estructurado con monitoreo periódico. La OMS ha emitido orientaciones globales sobre su uso adecuado y supervisado, basadas en evidencia científica actualizada.
En febrero de 2026, el Comité de Expertos de la OMS para la Selección y Uso de Medicamentos Esenciales apoyó la publicación de la 24ª edición de la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales, en la que se recomendó la inclusión de semaglutida, dulaglutida, liraglutida y tirzepatida como terapias adicionales en adultos con diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular o renal crónica establecida, que, además, tienen obesidad (IMC ≥30 kg/m²). El comité no recomendó el uso de estos productos en personas con obesidad sin diabetes tipo 2 ni otras comorbilidades.
Los efectos adversos más frecuentemente reportados son gastrointestinales y suelen ser transitorios. No obstante, se han descrito eventos menos frecuentes, pero potencialmente graves, como pancreatitis aguda, enfermedad biliar y obstrucción intestinal, además de otros riesgos poco comunes que continúan en evaluación.
La OPS advierte que la creciente demanda de estos medicamentos puede impulsar su comercialización por canales no oficiales, incluidos internet y redes sociales, lo que incrementa el riesgo de exposición a productos falsificados, no autorizados o de calidad subestándar. Estos productos pueden contener dosis incorrectas, principios activos distintos o ingredientes no declarados, lo que puede derivar en fracaso terapéutico, reacciones adversas graves y otras complicaciones, además de generar costos adicionales para los pacientes y los sistemas de salud.
En la región de las Américas, varias autoridades regulatorias han emitido comunicaciones sobre el uso fuera de indicación y la detección de productos falsificados o no autorizados. La OPS subraya que el uso con fines exclusivamente estéticos, sin una evaluación clínica integral ni indicación médica, puede exponer a las personas a riesgos innecesarios y desviar recursos destinados a quienes presentan indicaciones médicas claras.
La OPS recomienda a los países:
- Asegurar que el uso de agonistas GLP-1 se limite a las indicaciones aprobadas por la autoridad regulatoria nacional, en el contexto de un plan integral y de largo plazo de manejo de la obesidad o la diabetes, según corresponda.
- Capacitar al personal de salud sobre riesgos, interacciones, contraindicaciones y signos de alarma.
- Fortalecer los sistemas nacionales de farmacovigilancia para detectar y notificar oportunamente eventos adversos, incluidos aquellos asociados al uso fuera de indicación o a la adquisición por canales no autorizados.
- Intensificar la supervisión del mercado farmacéutico y la cadena de suministro para prevenir la circulación de productos subestándar o falsificados.
- Desarrollar estrategias de comunicación dirigidas a la población y al personal de salud, que informen sobre los riesgos del uso sin supervisión médica y sobre los canales oficiales de notificación de eventos adversos.
La Organización enfatiza que estos medicamentos deben utilizarse exclusivamente bajo prescripción médica y con seguimiento clínico adecuado, y reitera la importancia de reforzar la cooperación entre autoridades regulatorias nacionales y redes regionales para la detección y gestión de riesgos emergentes.
“La salud no puede quedar supeditada al libre mercado digital”
La doctora en Nutrición María Elena Torresani (MN: 936), certificada en Ética por FLACSO, remarcó que “los influencers no profesionales, ejercen una asimetría de poder basada en la admiración de sus seguidores, careciendo del principio de beneficencia que guía a los profesionales de la salud”.
“Al prescribir sin evaluar la individualidad biológica de cada persona, violan la seguridad de los usuarios, convirtiendo la salud en un objeto de consumo y desinformación”, destacó Torresani en declaraciones a Economía Sustentable.
En ese sentido, la especialista destacó que la problemática “debe ser evaluada desde la perspectiva del principio de no maleficencia (no causar daño) y la responsabilidad social” y añadió que “la promoción de dietas extremas por parte de personas sin formación médica o nutricional idónea representa un riesgo grave para la salud pública, como alteraciones metabólicas y endocrinas, déficits nutricionales, complicaciones cardiovasculares y orgánicas e impacto psicológico y conductual, etc”.
“La salud no puede quedar supeditada al libre mercado digital. Los influencers tienen el deber moral de no dañar a su audiencia, y el Estado el deber soberano de proteger a los ciudadanos. La solución ética definitiva requiere la co-responsabilidad de combatir al intrusismo profesional mientras se provee a la población de herramientas críticas para rechazar la desinformación alimentaria”. indicó.
Por su parte, Aranguren hizo foco en los riesgos implica comprar medicamentos GLP-1 a través de redes sociales, sitios web o plataformas de internet que no son canales oficiales ya que “fuera de los canales autorizados no puede garantizarse qué contiene el producto, en qué concentración ni bajo qué condiciones fue elaborado y almacenado”.
Al respecto, detalló que “puede tratarse de una falsificación, contener una dosis incorrecta, no tener principio activo o incluir sustancias desconocidas. En los productos inyectables también preocupa la esterilidad y el mantenimiento de la cadena de frío”.
“La Organización Mundial de la Salud ha confirmado la circulación internacional de semaglutida falsificada. La demanda creciente también favoreció la venta de versiones no aprobadas y errores de dosificación, algunos asociados con eventos adversos que requirieron atención médica. De todos modos, una falsificación bien realizada puede ser difícil de reconocer a simple vista. La medida más segura es comprar el medicamento con receta en una farmacia habilitada. Ante cualquier duda, no debe utilizarse: conviene conservar el envase y consultar con la farmacia, el fabricante o la autoridad sanitaria”, añadió la especialista.
Los tratamientos para la obesidad y el debate sobre el peso
En Argentina, distintos estudios señalan que aproximadamente 6 de cada 10 adultos presentan sobrepeso u obesidad. Durante años, una proporción menor de las personas con exceso de peso accedió a tratamientos médicos específicos y el uso de medicamentos para la obesidad estuvo condicionado por factores como la disponibilidad de alternativas terapéuticas, los costos y las percepciones existentes alrededor de estos tratamientos.
Con el crecimiento de los medicamentos basados en GLP-1, también aumentó la difusión de información sobre sus mecanismos de acción, resultados y posibles efectos. Los especialistas consultados plantean que el tratamiento de la obesidad debe contemplar su carácter crónico y combinar, cuando corresponda, distintas herramientas terapéuticas.
En ese sentido, Chacón detalló que la recuperación de parte del peso después de suspender un tratamiento puede estar relacionada con las características de la enfermedad.
“Por las características propias de la obesidad, que es una enfermedad crónica del tejido adiposo con alteración de señales neuro hormonales en el sistema de hambre y saciedad, puede producirse una recuperación parcial del peso al interrumpir el tratamiento”, señaló.
La especialista agregó que el abordaje debe sostenerse en el tiempo y estar acompañado por profesionales de distintas áreas. “Al igual que otras enfermedades crónicas, como puede ser el hipotiroidismo, esta alteración inflamatoria y metabólica debe ser tratada en forma sostenida y con el acompañamiento de un equipo interdisciplinario de profesionales de la salud que permitan la adquisición de hábitos saludables como alimentación balanceada y ejercicio muscular, principalmente”, sostuvo.
Cuántos kilos se bajan con la semaglutida según la ciencia
La semaglutida es uno de los medicamentos utilizados para el tratamiento de la obesidad. La evidencia clínica disponible evaluó diferentes dosis y poblaciones, con resultados que mostraron reducciones de peso superiores a las observadas con placebo en determinados grupos de pacientes.
De acuerdo con los datos citados en la información proporcionada por el laboratorio Novo Nordisk, los estudios con semaglutida 2,4 mg en personas con obesidad registraron una reducción promedio del peso corporal cercana al 17%, mientras que alrededor de un tercio de los participantes alcanzó una reducción igual o superior al 20%.
También se difundieron resultados correspondientes a dosis superiores. Según los datos aportados por la compañía, algunos pacientes tratados con semaglutida 7,2 mg alcanzaron reducciones de peso de hasta el 28%, mientras que aproximadamente uno de cada tres logró una reducción del 25%.
Los especialistas remarcan que el peso corporal constituye uno de los indicadores que deben evaluarse durante el tratamiento de la obesidad, pero no es el único parámetro relevante.
El abordaje debe contemplar otros factores por lo que es necesario tener una mirada integral de la salud del paciente, donde el peso corporal es un elemento, pero atendiendo también a múltiples aspectos metabólicos clave, como el control de la glucemia, los factores de riesgo cardiovascular, prevención de la enfermedad conocida comúnmente como ‘hígado graso’, entre otros aspectos.
En cuanto a las enfermedades cardiovasculares, los estudios también evaluaron el impacto de la semaglutida en personas con exceso de peso y antecedentes de enfermedad cardiovascular. Según los resultados citados, el tratamiento se asoció con una reducción del riesgo de eventos cardiovasculares mayores, entre ellos infarto, accidente cerebrovascular y muerte cardiovascular.
Cuánto cuesta Wegovy en Argentina
El acceso económico también forma parte del debate sobre los tratamientos farmacológicos para la obesidad. En Argentina, Novo Nordisk anunció desde el 1° de agosto un nuevo precio de lista para la presentación inicial de semaglutida 0,25 mg de Wegovy.
De acuerdo con la información difundida por la compañía, todas las presentaciones cuentan con un descuento fijo del 30%, que puede acumularse con un descuento del 20% correspondiente al Recetario Solidario. Además, las farmacias pueden establecer descuentos adicionales de cortesía de acuerdo con sus propias políticas comerciales.
Con la aplicación de esos beneficios, la compañía informó que el costo mensual estimado de la presentación inicial de 0,25 mg podría ubicarse alrededor de $109.000 por caja.
Novo Nordisk también indicó que los pacientes pueden consultar información sobre beneficios y condiciones de acceso mediante su programa de cuidado al paciente Novo a la Par.
La advertencia de la OMS establece, en paralelo, una diferencia entre el acceso a tratamientos indicados por profesionales y el consumo de estos medicamentos sin evaluación médica. El organismo recomienda evitar la automedicación y adquirir los productos exclusivamente mediante canales autorizados.
El crecimiento del uso de los medicamentos GLP-1 para bajar de peso plantea así dos cuestiones relacionadas: por un lado, la incorporación de nuevas alternativas farmacológicas para el tratamiento de la obesidad y, por otro, la necesidad de que su utilización se realice dentro de un esquema de atención médica. Para la OMS, la prescripción, el seguimiento profesional y la compra mediante fuentes confiables son elementos centrales para reducir los riesgos asociados al uso inadecuado de estos medicamentos.