Tras el debate por la carne de burro, ahora el gobierno de Río Negro enviará a la Legislatura un proyecto para modificar la Ley Provincial de Carnes y habilitar, por primera vez, la comercialización legal de carne de jabalí europeo y guanaco en carnicerías, restaurantes y comercios habilitados.
La iniciativa, impulsada por el gobernador Alberto Weretilneck y el ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy, combina objetivos productivos con una estrategia de manejo de la fauna silvestre, aunque ya genera cuestionamientos por el aprovechamiento comercial de una especie nativa como el guanaco.
“Hoy tenemos una proteína disponible, magra, saludable y de excelente calidad que no puede comercializarse formalmente. Lo que buscamos es generar las condiciones para que ese recurso pueda aprovecharse de manera segura, con todas las garantías sanitarias y dentro de un marco legal”, explicó el ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy.
El proyecto propone incorporar controles sanitarios obligatorios, inspecciones veterinarias y sistemas de trazabilidad para garantizar la seguridad alimentaria de los productos que lleguen al mercado.
Un intento por convertir un problema ambiental en un recurso
Desde el Ejecutivo provincial sostienen que la reforma persigue dos objetivos. Por un lado, diversificar la oferta de carnes en la Patagonia y generar nuevas oportunidades económicas para frigoríficos, productores y emprendimientos gastronómicos. Por otro, utilizar el aprovechamiento comercial como una herramienta para controlar las poblaciones del jabalí europeo (Sus scrofa), considerada una de las especies exóticas invasoras más problemáticas del país.
Actualmente, la caza del jabalí está permitida bajo determinadas modalidades, pero la comercialización de su carne continúa limitada. Con la reforma, los ejemplares procesados en establecimientos habilitados podrían ingresar legalmente al circuito comercial.
El jabalí, ¿una amenaza para los ecosistemas?
Introducido en Argentina a comienzos del siglo XX con fines recreativos y de caza deportiva, el jabalí logró expandirse por gran parte del territorio nacional gracias a su elevada capacidad reproductiva, la ausencia de depredadores naturales y su adaptación a distintos ambientes.
Especialistas advierten que provoca importantes pérdidas económicas en el sector agropecuario por los daños sobre cultivos, alambrados y pasturas. Además, altera ecosistemas naturales al remover grandes superficies de suelo en busca de alimento, consume huevos y crías de fauna silvestre, modifica la vegetación nativa y puede transmitir enfermedades al ganado doméstico.
Frente a ese escenario, el Gobierno provincial considera que desarrollar un mercado formal para su carne podría incentivar su extracción y contribuir al control de la especie.
El guanaco, el punto más polémico
La inclusión del guanaco (Lama guanicoe) es el aspecto que concentra la mayor controversia. A diferencia del jabalí, el guanaco no es una especie invasora sino uno de los mamíferos nativos más emblemáticos de la Patagonia y cumple un papel clave en el funcionamiento de los ecosistemas áridos. Su presencia favorece la dispersión de semillas, el mantenimiento de los pastizales y el equilibrio ecológico de la estepa.
El Gobierno de Río Negro sostiene que en algunas regiones las poblaciones crecieron durante los últimos años y comenzaron a generar conflictos con productores ganaderos por la competencia con los ovinos en el consumo de pasturas.
Bajo ese argumento, plantea avanzar hacia un esquema de manejo controlado que permita compatibilizar la conservación de la especie con un nuevo aprovechamiento productivo.
Sin embargo, investigadores y especialistas en fauna silvestre advierten que cualquier utilización comercial de una especie nativa requiere censos poblacionales actualizados, monitoreo científico permanente y planes de manejo que garanticen que la extracción no comprometa la conservación de las poblaciones naturales.
Controles sanitarios obligatorios
Uno de los ejes centrales del proyecto será asegurar que toda la carne comercializada cumpla con los requisitos sanitarios establecidos por la legislación argentina.
La iniciativa prevé que solo puedan venderse animales procesados en establecimientos habilitados y sometidos a inspecciones veterinarias oficiales.
En el caso del jabalí, los controles “serán especialmente estrictos” por el riesgo de triquinosis, una enfermedad parasitaria que puede transmitirse a las personas mediante el consumo de carne infectada que no fue correctamente analizada o cocida.
Cada ejemplar deberá atravesar análisis específicos antes de ingresar al circuito comercial y contará con un sistema de trazabilidad para identificar su origen durante toda la cadena de producción y distribución.
Una oportunidad económica con interrogantes
Para el Ejecutivo rionegrino, la reforma permitirá abrir un nuevo nicho para frigoríficos, productores y establecimientos gastronómicos vinculados al aprovechamiento de fauna silvestre.
La carne de jabalí registra una demanda creciente en algunos restaurantes por su bajo contenido graso y su sabor particular. En distintas localidades patagónicas también existe un consumo tradicional de carne de guanaco, aunque su comercialización permanece fuertemente restringida.
El Gobierno sostiene que formalizar ambas actividades “permitirá incorporar controles sanitarios que hoy no existen y generar nuevas oportunidades para las economías regionales”.