Ni Tomás Jofré ni Carlos Keen: el pueblo a 1 hora de Buenos Aires que mezcla historia, tradición y sabores únicos
A solo 80 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, este pequeño pueblo ofrece calles históricas, cocina tradicional y un ritmo de vida ideal para desconectar del ruido urbano.
A solo 80 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Villa Ruiz emerge como una alternativa menos conocida que otros destinos rurales bonaerenses, pero con una identidad propia marcada por su historia ferroviaria, su tradición gastronómica y la tranquilidad del campo. Con calles de tierra, construcciones históricas y propuestas culinarias caseras, este pequeño pueblo invita a reconectar con el ritmo pausado de la vida rural.

Un rincón con historia ferroviaria y esencia rural
Ubicado en el partido de San Andrés de Giles, Villa Ruiz nació y creció al ritmo del ferrocarril a fines del siglo XIX. Como muchos pueblos del interior bonaerense, su desarrollo estuvo estrechamente vinculado al tren, que impulsó la actividad económica y el crecimiento de la población.
Aunque el paso del tiempo transformó su dinámica, el pueblo conserva intacta su esencia histórica. La antigua estación ferroviaria sigue siendo uno de sus principales símbolos, junto con construcciones tradicionales que remiten a otra época. Sus calles tranquilas, el silencio del entorno y la cercanía con la naturaleza lo convierten en un destino ideal para quienes buscan escapar del ruido urbano.

A diferencia de otros polos gastronómicos rurales más concurridos, Villa Ruiz mantiene un perfil más auténtico y relajado, sin grandes multitudes ni circuitos comerciales masivos. Esta característica lo posiciona como una opción atractiva para el turismo de cercanía y las escapadas de fin de semana.
Gastronomía casera y tradición de campo
Uno de los grandes atractivos del pueblo es su propuesta gastronómica, basada en recetas tradicionales y productos regionales. Restaurantes familiares y casas de té ofrecen platos típicos argentinos elaborados con técnicas caseras y materias primas locales.
Entre las especialidades más destacadas aparecen las pastas artesanales, carnes asadas, embutidos regionales y panificados caseros. También son populares las meriendas campestres con tortas, dulces y productos elaborados de forma artesanal, que refuerzan la identidad culinaria del lugar.
La experiencia gastronómica se complementa con un entorno que invita a disfrutar sin apuro: mesas al aire libre, paisajes rurales y una atmósfera que prioriza el encuentro y la tradición.
Turismo de cercanía en crecimiento

En los últimos años, el turismo de escapadas cortas ganó protagonismo, impulsado por la búsqueda de experiencias más tranquilas y auténticas cerca de los grandes centros urbanos. En ese contexto, destinos como Villa Ruiz comenzaron a captar la atención de viajeros que priorizan la naturaleza, la historia y la gastronomía local.
El pueblo ofrece además caminatas por sus calles históricas, paseos en bicicleta por caminos rurales y ferias ocasionales de productos regionales, propuestas que refuerzan su perfil como destino de descanso y desconexión.
Su cercanía con Buenos Aires y su identidad preservada lo convierten en una opción ideal para una visita de un día o un fin de semana, especialmente para quienes buscan alternativas menos masivas que otros pueblos turísticos de la provincia.
Con su mezcla de tradición, sabores y calma rural, Villa Ruiz demuestra que todavía existen destinos donde el tiempo parece avanzar más lento y la experiencia del viaje se construye desde lo simple: la historia, la cultura local y el encuentro con lo auténtico.














