Ni Pinamar ni Villa Gesell: la playa a 4 horas de CABA que enamora por su bosque de pinos y el mar
Costa del Este se consolida como una alternativa tranquila y natural en la Costa Atlántica para quienes buscan un descanso frente al mar.
A la hora de pensar en una escapada a la costa atlántica, los nombres de Pinamar o Villa Gesell suelen aparecer como opciones casi automáticas. Sin embargo, a pocos kilómetros de esos destinos tradicionales existe un balneario que crece en silencio y conquista a quienes buscan naturaleza, tranquilidad y un contacto más auténtico con el entorno. Se trata de Costa del Este, una localidad que combina mar, bosque y calma, y que se ubica a unas cuatro horas de viaje desde la Ciudad de Buenos Aires.

Lejos del ruido, las multitudes y la agenda cargada de eventos, Costa del Este propone una experiencia distinta: calles de arena, casas integradas al paisaje y un ritmo pausado que invita a bajar un cambio. Este destino, elegido cada vez más por familias y parejas, se posiciona como una alternativa ideal para quienes priorizan el descanso sin resignar la belleza natural de la costa.
Un bosque que llega hasta la playa
Uno de los mayores encantos de Costa del Este es su bosque de pinos, que se extiende a lo largo de toda la localidad y llega prácticamente hasta la orilla del mar. A diferencia de otros balnearios más urbanizados, aquí la vegetación no es un detalle decorativo, sino parte central de la identidad del lugar. Los pinos brindan sombra natural, protegen del viento y generan un microclima que se siente tanto en verano como en invierno.

Caminar o andar en bicicleta por sus calles es una experiencia en sí misma. No hay grandes avenidas ni tránsito intenso: predominan los senderos de arena y los caminos arbolados, ideales para paseos tranquilos o actividades al aire libre. El bosque también cumple un rol clave en la preservación ambiental, ya que ayuda a fijar los médanos y a mantener el equilibrio del ecosistema costero.
Las playas, amplias y menos concurridas que en otros puntos de la Costa Atlántica, son otro de los grandes atractivos. Incluso en temporada alta, es posible encontrar espacios tranquilos para disfrutar del mar, practicar deportes o simplemente relajarse frente al sonido de las olas. Este equilibrio entre naturaleza y mar convierte a Costa del Este en un refugio para quienes buscan desconectarse sin alejarse demasiado de la ciudad.
Tranquilidad, servicios y una identidad propia
A pesar de su perfil sereno, Costa del Este cuenta con los servicios necesarios para una estadía cómoda. Pequeños comercios, restaurantes, casas de té y propuestas gastronómicas de escala local acompañan la experiencia sin romper la armonía del entorno. La oferta no apunta a lo masivo, sino a lo cuidado y cercano, reforzando la sensación de estar en un lugar pensado para el descanso.
Otro punto a favor es su ubicación estratégica. Costa del Este se encuentra en el Partido de La Costa, cerca de otras localidades como Mar del Tuyú y Aguas Verdes, lo que permite combinar la tranquilidad del balneario con salidas puntuales a zonas más activas si se desea. El acceso desde CABA es sencillo y directo, lo que la convierte en una opción ideal tanto para vacaciones largas como para escapadas de pocos días.

En los últimos años, el destino también despertó el interés de quienes buscan invertir o construir una segunda vivienda cerca del mar, pero sin el ritmo acelerado de los centros turísticos más conocidos. Esa proyección, sin embargo, convive con un fuerte consenso local en torno a la preservación del paisaje y el desarrollo sostenible, uno de los valores que más destacan quienes eligen volver.
Costa del Este no compite con Pinamar ni con Villa Gesell, simplemente ofrece otra forma de vivir la playa. Una más silenciosa, más verde y más conectada con la naturaleza. En tiempos donde el descanso real se volvió un bien preciado, este rincón del Atlántico demuestra que no siempre hace falta ir a los destinos de siempre para enamorarse del mar.















