Las sequías y olas de calor castigan sistemáticamente al campo argentino, generando una brecha entre el potencial genético de los cultivos y la cosecha real. Ante este diagnóstico, la startup local Cycle F desarrolló un bioestimulante nanotecnológico capaz de fortalecer a las plantas desde su estructura molecular para resistir el estrés climático.
Presentado en Expoagro 2026, el producto, llamado NanoPower Complex, cuenta con el aval técnico del CONICET y la UBA. Su propuesta es simple pero disruptiva: un kit de dimensiones reducidas que permite proteger hasta 40 hectáreas, optimizando el rendimiento frente a condiciones ambientales cada vez más impredecibles.
Ciencia y campo: el diferencial de la nanotecnología
La clave de este desarrollo reside en su escala nanométrica. A diferencia de los bioestimulantes tradicionales, NanoPower Complex interactúa con la planta a nivel molecular, activando una respuesta fisiológica que la fortalece frente al llamado «estrés abiótico». Según datos de la empresa, los ensayos de campo mostraron resultados positivos en más del 90% de los casos: en situaciones de estrés severo, los incrementos de rendimiento llegaron al 32%, mientras que en condiciones normales la mejora promedió entre el 8% y el 10%.
Además del beneficio productivo, el producto posee un efecto detoxificante. Al aplicarse junto a fitosanitarios, reduce el estrés químico generado por herbicidas y fungicidas, permitiendo que el cultivo mantenga su actividad fisiológica sin interrupciones. Esta tecnología ya está siendo adoptada por grandes productores, validando su eficacia en cultivos extensivos como soja, maíz y trigo, e incluso en aplicaciones experimentales sobre cítricos.
Eficiencia logística: 40 hectáreas en una caja
Uno de los puntos más innovadores de Cycle F es su modelo de comercialización y logística. Al requerir dosis extremadamente bajas, el producto permite una reducción drástica en el volumen a transportar y almacenar: un kit de 32 x 15 x 24 centímetros es suficiente para preparar el caldo necesario para tratar 40 hectáreas. Esta característica lo hace altamente compatible con la tecnología de drones y sistemas de aplicación modernos que ya utiliza el agro argentino.
Desde la startup enfatizan que, al tratarse de un desarrollo 100% nacional, su provisión no queda sujeta a la volatilidad del dólar ni a los riesgos de importación. «El futuro de la producción exige inteligencia, innovación y un compromiso genuino con cerrar los ciclos», afirma Rodrigo Pontiggia, director general y co-founder de la firma, quien destaca que el valor de la empresa no reside en el costo por hectárea, sino en el retorno de inversión que garantiza el uso de nanotecnología.
Un modelo híbrido con respaldo académico
Llevar NanoPower Complex del laboratorio al mercado requirió dos años de trabajo intensivo en escalabilidad, optimización de fórmulas y registros. Para lograrlo, la startup combinó un equipo multidisciplinario con convenios estratégicos, entre ellos un acuerdo marco con la Facultad de Agronomía de la UBA y publicaciones en revistas internacionales como Nature.
Esta sinergia entre academia y sector privado permitió que Cycle F fuera reconocida en Expoagro como caso de éxito dentro del proyecto AgTech.AR. Con un ambicioso plan de ventas para 2026 y tres productos adicionales en proceso de lanzamiento, la compañía busca consolidarse como un aliado estratégico del productor argentino frente a un clima que, campaña tras campaña, se presenta más desafiante.