La Ley de Etiquetado frontal ya tiene vía libre para tratarse en la Cámara de Diputados del Congreso argentino, que sería durante este mes si la campaña electoral lo permite.
Y otra discusión iría por el mismo camino con un proyecto para una Ley de Envases, que las cámaras industriales vienen trabajando desde hace mucho tiempo, y también otras que van de la mano con las organizaciones sociales que quieren imponer un impuesto a las empresas.
Aunque parezcan dos cosas distintas, van de la mano y en un anteproyecto de la Ley de Envases se buscaría cobrar un impuesto a las empresas para financiar la creación de un sistema de reciclado manejado por los municipios y los movimientos sociales. Esta iniciativa cuenta con el apoyo de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR) y otras organizaciones sociales y ambientales.
Las empresas, sobre todo las multinacionales, por su parte, plantean que los cambios deberán ser graduales y con financiamiento, pero tienen reparos acerca de esa tasa que presenta el proyecto de las organizaciones sociales porque consideran que iría a parar a «la caja» de municipios y los recicladores, pero no a remediar el daño ambiental.
Como sea, con ese impuesto a las firmas cuyos productos estén envasados en el país o sean importados, sumado a un aporte del Estado la propuesta es crear un fideicomiso que ya tiene nombre: Fondo para la Gestión de Envases y Reciclado Inclusivo (FGE).
Este Fondo sería destinado a financiar el Sistemas de Gestión Local que estará integrado por trabajadores recicladores y tendrán vínculo con los municipios.
En una movilizacion de las organizaciones sociales en reclamo de la «Ley de envases», el dirigente Juan Grabois tuiteó el punto central de estas propuestas y negociaciones: «Las empresas que introducen envases deben hacerse responsables de los costos ambientales y el Estado promover mecanismos de economía circular con inclusión social».
De qué se trata el anteproyecto
En Argentina unas 45.000 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, de las cuales el 21,25 % corresponde a envases. Las organizaciones sociales proponen manejar la economía circular a partir del Fideicomiso y el Sistema que proponen. Serían beneficiarias directas del dinero que entraría por el impuesto a las empresas.
Dicho de otra manera: esa tasa generará una «nueva caja» a cago de los municipios y organizaciones sociales, con dinero del sector privado. Con lo cual, las empresas tienen reparos puntualmente en ese tema. Y están elaborando otras propuestas para tener en cuenta en la Ley de Envases, respetando
Las empresas, a su vez, trabajan con propuestas que sean más graduales y menos fiscalistas. Con esquemas para que las empresas puedan adecuarse. Desde el sector se mencionan conceptos de «gradualidad, progresividad y razonabilidad» para eventuales tasas e impuestos a los envases.
Al igual que con la Ley de Etiquetado, existe un lobby respecto de la ley de envases liderado por los mismos actores: la Coordinadora de fábricas alimenticias (Copal) y la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (Amcham), a la cabeza, con otros organismos empresariales.
Regular plásticos y envases
No hay dudas en ningún sector que lo plásticos y envases contaminantes deben tener una legislación que los regule. Lo que se discute es cómo hacerlo, si es solo cobrándole un cánon a las empresas. Y en tal caso, adónde iría ese dinero.
Por otro lado, en el caso de las multinacionales, ya tiene experiencia en otros países en sus programas de reducción de impacto ambiental y en todos los casos, pagan una tasa. En tal caso, la ley deberá especificar que ese dinero irá a los objetivos ambientales.
Otra discusión es en qué instancias se debe comenzar a cobrar ese impuesto. Es decir, cuál de los eslabones de la cadena de producción tendrían que pagarlo: ¿los fabricantes de vidrio para envases? ¿los que fabrican el aluminio o el plástioc? ¿O los que envasan sus productos y los ponen en el mercado?
Hay 14 proyectos para la Ley de envases en el Congreso, elaborados tanto por el oficialismo como la oposición. No todos nuscan cobrar impuestos a las empresas, pero hay una línea común y es el impacto de los envases descartables en el medioambiente.