Según un análisis del Mercado Argentino de Edulcorantes Alimentarios que realizó Mordor Intelligence, una organización de inteligencia de mercado, se espera que el tamaño del mercado de edulcorantes de Argentina crezca de 1,16 mil millones de USD en 2026, a 39 mil millones de USD para 2031, con una Tasa de Crecimiento Anual Compuesto (CAGR) del 3,62% durante el período 2026-2031.
Las causas del aumento están vinculadas a un “cambio social hacia estilos de vida más saludables”, al que le suman reformas regulatorias proactivas, innovaciones industriales sólidas, y mayor conciencia sobre enfermedades relacionadas con la dieta, como obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. ¿Pero qué pasaría si los edulcorantes que se usan para reemplazar el azúcar no fueran tan saludables como asegura la publicidad?
El mercado de los edulcorantes crece y la stevia no siempre es tan natural
Entre las opciones más usadas, stevia, aspartamo, sucralosa, sacarina, acesulfame K y eritritol, se considera a la stevia como la opción más natural, pero la que se consigue en góndolas suele tener agregados, como lo explica la periodista Natalia Kiako en este artículo.
Por lo tanto, no resulta ser solo el componente activo de las hojas de stevia rebaudiana, sino el agregado de ciclamato de sodio, sacarina sódica, acesulfame K o sucralosa, para potenciar el dulzor y que el producto sea más económico. Debido a eso es necesario verificar en el rótulo que sea pura, “a lo sumo con el agregado de algún conservante”, dice la nutricionista María Florencia Fortune (MN 12942), que en ese sentido es clara: el edulcorante solo es un recurso pero no una alternativa permanente.
Edulcorantes, qué contienen las mermeladas sin azúcar
Para ejemplificar en el caso de las mermeladas:
- La línea de Arcor sin azúcar contiene 11 mg/100 g de sucralosa (E955). Su envase es blanco y así se promociona desde la marca: “esta mermelada es perfecta para aquellos que buscan reducir el consumo de azúcar sin renunciar al placer de un buen desayuno o merienda”. No contiene sellos octogonales pero la única leyenda precautoria importante para tener en cuenta es por la Ley 27642 de Etiquetado Frontal: “CONTIENE EDULCORANTES, NO RECOMENDABLE EN NIÑOS/AS”.
- Por su parte, la mermelada de frutilla de la línea celeste de la marca Cormillot de Dulcor, contiene Acesulfame K: 10 mg por cada 100 g, Sucralosa: 10 mg por cada 100 g. Con un aporte cercano a las 130 calorías cada 100 gramos, se muestra como una opción 100% saludable y sin sellos, pero también contiene la leyenda precautoria que no recomienda su consumo en niños.
- La línea verde light de la misma marca se recomienda para dietas de restricción calórica, aunque ambas aportan 25 calorías por cucharada por lo cual la diferencia es que la celeste está destinada a quienes intentan restringir la glucosa para mejorar los niveles de azúcar en sangre. Esta mermelada sí contiene azúcar común y jarabe de glucosa, pero además contiene 30 mg por cada 100 g de Aspartamo y 10 mg por cada 100 g de Acesulfame K.
Mientras que el aspartamo está clasificado en 2023 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “posiblemente carcinógeno para los seres humanos” (Grupo 2B), el acesulfame K es un edulcorante artificial no calórico, aprobado para uso alimentario desde los años 80 en muchos países. Un estudio publicado en Food Bioscience sugiere que el acesulfame K podría inducir inflamación hepática y acumulación de grasas en el hígado, a través de alteraciones en el metabolismo de la carnitina y la microbiota intestinal.
Las mermeladas de Cabaña Micó, elaboradas en El Bolsón, si bien son naturales en su composición, “con fruta natural seleccionada”, y libres de gluten, en su versión sin azúcar agregada contienen Stevia (glicósidos de steviol EDU: INS960) y sucralosa EDU: (INS955) 30mg/100cm3. Su packaging es atractivo y se promociona como un producto artesanal pero también contiene la leyenda rectangular acerca de que no se recomienda su consumo en niños.
Qué dice la evidencia sobre los edulcorantes
Si bien no hay evidencia de toxicidad comprobada en menores, se trata de una medida precautoria. Según la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2), realizada entre 2018 y 2019, el 21,5% de los adultos responsables de niños de 2 a 12 años declaró haber comprado, al menos una vez en la semana previa, algún alimento o bebida con edulcorantes.
La licenciada Fortune asegura que los edulcorantes pueden ser grandes aliados cuando hay un objetivo de descenso de peso, “más que nada en personas que tenían hábitos de consumo de bebidas azucaradas, ultraprocesados o alto consumo de azúcar de mesa”. “La evidencia científica muestra que todos los edulcorantes son seguros, siempre que estén dentro de la IDA (Ingesta Diaria Recomendada). El punto es que tiene un margen amplio, explica la nutricionista: para superar la IDA en el consumo de sucralosa, se deberían consumir aproximadamente más de 75 sobrecitos diarios, lo cual es muy difícil.
Gabriel Vinderola, doctor en Química, Investigador Principal (CONICET-UNL), también considera que estos edulcorantes pueden ser una alternativa temporaria, un puente, entre el azúcar y no agregarle ningún endulzante a la bebida o comida, ir acostumbrando al paladar al gusto natural de los alimentos sin necesidad de edulcorarlos, un ejercicio difícil pero no imposible. “En términos de evidencia y disponibilidad, la stevia puede ser una adecuada alternativa, comprobando que es stevia pura, no mezclada con otros ingredientes”. Afirma que existe evidencia sobre el uso intenso y crónico asociado a enfermedades metabólicas.
Edulcorantes: qué efectos tienen y por qué recomiendan reducirlos
Para Hernán Barreda Correia, médico clínico y director del Instituto Altamira, en Comodoro Rivadavia, no existe un “edulcorante ganador”. La evidencia más sólida está basada en la revisión sistemática que sustenta la guía de la OMS de mayo de 2023, afirma el médico: “Reemplazar azúcar por edulcorantes no calóricos no ayuda a controlar el peso a largo plazo, ni en adultos ni en niños. Es una recomendación condicional —no categórica—, porque los estudios observacionales pueden estar confundidos por otras variables, un sesgo fundado en que quien ya viene subiendo de peso suele cambiar a productos diet, y no al revés”. Por lo tanto, optar por una mermelada sin azúcar, pero con edulcorantes, con la promesa de ser mejor para el cuerpo, tampoco es la respuesta más saludable.
Barreda separa dos familias, no es lo mismo el aspartamo, la sucralosa, la sacarina y la stevia que son edulcorantes no calóricos; que el eritritol, que es un polialcohol (un azúcar-alcohol). “La propia guía de la OMS lo deja explícitamente fuera de su recomendación, es otra historia metabólica”, afirma. Acerca de la microbiota, el médico considera que el estudio más citado es el de Suez y equipo (Weizmann Institute, Cell, 2022): en 120 adultos sanos, sacarina y sucralosa alteraron de forma medible la respuesta glucémica a través de cambios en la microbiota intestinal.
El médico patagónico se entusiasma con la explicación: al tener el intestino sus propios receptores de sabor dulce (TAS1R2/TAS1R3) en las paredes del epitelio intestinal, le avisan al cuerpo la llegada de ese sabor, como si fuera una segunda lengua. Menciona un estudio publicado en PLOS ONE que mostró que cuando la sucralosa activa ese receptor intestinal, el cuerpo puede liberar insulina como si estuviera llegando glucosa real, aunque no llegue ninguna.
En tanto que la asociación entre edulcorantes y diabetes tipo 2 se encuentra en estudio por asociación, y no —aún— por causa y consecuencia, con el eritritol el debate es candente: un estudio de 2023 en Nature Medicine (Cleveland Clinic) encontró que niveles altos en sangre se asociaron a casi el doble de eventos cardiovasculares Pero también es observacional en su núcleo, afirma Barreda, y la comunidad científica lo sigue debatiendo activamente.
El médico Hernán Barreda responde con números a la problemática de la pérdida de peso: de cada 100 argentinos, 60 tienen sobrepeso. De esos 60, 50 no lograrán el peso que buscan. De los 10 que lo logren, solo 1 podrá mantenerlo sin rebotar. La mayoría de esos 60 cada 100 son por infinitas razones que confluyen en un balance positivo entre energía consumida y energía gastada. “Consumir energía con alimentos llenos de azúcares refinados y grasas saturadas es una de las principales causas de estos números. Los edulcorantes son al control del consumo de azúcares refinados lo que los parches de nicotina al tabaquismo: un mal necesario”.
Los tres especialistas coinciden en un punto, los edulcorantes deberían ser de uso transicional. La recomendación de la nutricionista Fortune es disminuir el consumo de lo que pueda afectar la salud en exceso, aun si fuera light, “La flexibilidad dentro del contexto y la individualización son importantes”. Su experiencia profesional en el trabajo con pacientes le muestra que es importante disminuir primero el consumo de azúcar, y después el del edulcorante que se utilizó como “aliado”.
Ante la presión de la industria por vender, científicos vinculan los ultraprocesados con el riesgo de cáncer debido a muchas veces la publicidad engañosa. Por eso, bajar el consumo de ultraprocesados y leer los etiquetados con una mirada crítica es importante para los consumidores, pero sin obsesionarse por la sobreinformación —aconseja Fortune—. Para ello, conviene acudir a profesionales de la salud lo que implica ganar herramientas y autonomía.
El investigador Gabriel Vinderola propone no dejar toda la responsabilidad en la industria y basarse en la educación alimentaria desde el inicio de nuestra escolarización, incluso antes, porque los padres también deberían estar educados.
Mermeladas light y el problema de los ultraprocesados
Por último Hernán Barreda, acorde con el aporte de la nutricionista, agrega que una revisión general publicada en BMJ en 2024, que reunió decenas de metaanálisis, encontró 32 resultados de salud asociados al consumo de ultraprocesados: 50% de mayor mortalidad cardiovascular, 48-53% más de trastornos mentales comunes como ansiedad, y 12% más de diabetes tipo 2, y 21% de evidencia altamente sugestiva de mayor mortalidad general, muerte por enfermedad cardíaca y depresión.
Muchas bebidas y productos diet con edulcorantes también son ultraprocesados. Elegir la versión light de un producto ultraprocesado no lo saca de la categoría de riesgo — solamente cambia una variable dentro de un problema más grande, sostiene el médico clínico. Según el sistema de clasificación NOVA, que es el estándar internacional que agrupa a los alimentos por su grado de procesamiento, al agregar edulcorantes artificiales o naturales de alta intensidad (como sucralosa, stevia, aspartamo o ciclamato), la mayoría de las mermeladas pasan a integrar el grupo 4 de alimentos ultraprocesados.
“La conversación sobre edulcorantes suele quedarse en la boca y en la balanza, pero se juega, sobre todo, en el cerebro —en lo que aprende, anticipa y termina pidiendo de nuevo—. Esa es, para mí, la pregunta que más vale hacerse”.