PUBLICIDAD
TECNOLOGÍA Y SUSTENTABILIDAD

La ONU advirtió sobre el gran impacto ambiental de la inteligencia artificial

Un informe del organismo internacional detalla el costo ecológico detrás del procesamiento de datos a gran escala. El uso intensivo de agua para refrigeración y la creciente huella de carbono de los centros informáticos encienden alarmas globales.

El vertiginoso avance de la inteligencia artificial generativa ha transformado diversos sectores productivos, pero su expansión global comienza a mostrar costos colaterales críticos para la sostenibilidad del planeta. En un reciente informe, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó sobre el creciente impacto de la IA en el medio ambiente, poniendo el foco en el consumo desproporcionado de energía eléctrica y recursos hídricos que demandan los centros de datos encargados de procesar estos modelos matemáticos complejos.

De acuerdo con las estimaciones del organismo internacional, las infraestructuras tecnológicas que sostienen las herramientas de IA requieren un flujo constante de electricidad que tensiona de manera directa las matrices energéticas de los países donde se asientan. A medida que las corporaciones tecnológicas compiten por implementar sistemas más potentes, la huella de carbono asociada al almacenamiento de datos se incrementa notablemente, colisionando con las metas de reducción de emisiones fijadas en los acuerdos climáticos globales.

Los centros de datos globales requieren un flujo de electricidad ininterrumpido que compromete las metas internacionales de reducción de emisiones de carbono.

Consumo de agua y refrigeración de servidores

El problema de sostenibilidad de los centros de procesamiento de datos no se limita de manera exclusiva a la electricidad. La disipación del calor generado por miles de servidores operando en simultáneo exige sistemas de refrigeración de alta eficiencia que dependen de millones de litros de agua dulce. El documento de la ONU subraya que la extracción de este recurso vital para enfriar complejos informáticos ocurre, en ocasiones, en regiones que ya experimentan situaciones de estrés hídrico crónico, agravando la competencia por el agua entre el sector industrial y las comunidades locales.

La falta de transparencia por parte de las grandes firmas tecnológicas sobre los volúmenes exactos de agua y energía que consumen sus plataformas dificulta el desarrollo de auditorías ambientales precisas. Aunque algunas corporaciones promueven el uso de energías renovables para compensar sus operaciones, la escala de la demanda actual supera con creces la capacidad de generación limpia disponible, forzando en muchos casos el uso complementario de combustibles fósiles para garantizar la continuidad del servicio.

El enfriamiento de los servidores que procesan inteligencia artificial consume millones de litros de agua, afectando las reservas hídricas en zonas vulnerables.

Hacia una regulación y diseño tecnológico sostenible

Frente a este escenario, las Naciones Unidas hicieron un llamado urgente a los Estados miembros y a la industria del software para establecer normativas estrictas que fuercen la adopción de criterios de eco-diseño. Esto implica no solo mejorar la eficiencia del hardware, sino optimizar los algoritmos de programación para que requieran un menor número de operaciones de cálculo por cada consulta realizada por los usuarios, disminuyendo así el gasto energético en origen.

El informe concluye que la transición hacia una economía digital no puede concretarse a expensas de la degradación de los recursos naturales. La mitigación del impacto ambiental de la inteligencia artificial demandará inversiones específicas en sistemas de refrigeración de circuito cerrado sin evaporación de agua, así como la reubicación estratégica de los centros de datos en zonas geográficas con climas fríos naturales, un factor que reduciría sustancialmente la dependencia de sistemas mecánicos de enfriamiento y contribuiría a balancear el costo ecológico de la innovación tecnológica.

Fecha de publicación: 05/06, 5:01 pm