PUBLICIDAD
Curiosidad

La explicación ambiental de porqué la arena quema más en la Costa atlántica que en el Caribe

No se entiende solo por el clima: el origen geológico y biológico de la arena, su color y composición mineral determinan cuánto calor absorbe cada playa.

En la Costa Atlántica, llegar al mar descalzo suele implicar apurar el paso para escapar del calor que irradia la arena. En muchas playas del Caribe, en cambio, la sensación bajo los pies es distinta: la arena es más clara y se mantiene fresca incluso bajo el sol. Esta diferencia no es casual, sino el resultado de procesos geológicos y ambientales que se desarrollaron a lo largo de millones de años.

La arena de la Costa atlántica quema más que la del Caribe

Más allá de la temperatura ambiente, el color y la composición de la arena influyen de manera decisiva en la cantidad de calor que absorbe. Por eso, dos playas expuestas al mismo sol pueden ofrecer experiencias térmicas muy distintas. Comprender de qué están hechas permite explicar por qué algunas superficies arenosas resultan abrasadoras, mientras que otras son mucho más agradables al contacto.

El papel del color y los minerales es clave. Las arenas oscuras, típicas de buena parte de la costa argentina, presentan una baja capacidad de reflejar la radiación solar y, en consecuencia, absorben más calor. Su composición incluye principalmente cuarzo, feldespato y fragmentos de rocas erosionadas, con tonalidades grises, verdosas e incluso negras. En jornadas de altas temperaturas, estas superficies pueden alcanzar valores muy superiores a los del aire que las rodea.

El origen de esos granos está lejos del mar. Los sedimentos que hoy cubren la Costa Atlántica comenzaron su recorrido en la Cordillera de los Andes y en las sierras pampeanas. Allí, el viento y el agua fragmentaron las rocas durante millones de años. Más tarde, los ríos transportaron ese material hacia el océano, donde las corrientes marinas y el oleaje terminaron de modelarlo y depositarlo en las playas, dando lugar a arenas más densas y oscuras.

No solo se da esto por el clima, sino también por el origen geológico y biológico de la arena

En el Caribe, el proceso es diferente. La arena tiene un origen mayoritariamente biológico, ya que proviene de restos de corales, moluscos y otros organismos marinos. Estas especies forman sus estructuras con carbonato de calcio, un material claro que refleja mejor la luz solar. Al desintegrarse arrecifes y conchillas, el oleaje dispersa esos fragmentos blancos a lo largo de la costa, generando playas que se calientan menos y resultan más amables para caminar.

Animales que también construyen playas

En varias regiones del Caribe, el pez loro cumple un papel fundamental en la dinámica costera. Al alimentarse de algas, cianobacterias y pequeños organismos que crecen sobre los corales, va desgastando y triturando el sustrato.

Ese material es ingerido y luego expulsado en forma de arena fina y clara. Con el paso del tiempo, este proceso natural aporta una cantidad significativa de sedimentos que contribuyen a la formación de playas. De este modo, la propia fauna marina participa activamente en la construcción del paisaje costero y en las características térmicas de la arena.

Contrastes climáticos y ambientales

Más allá de la composición de la arena, el Caribe y la Costa Atlántica argentina muestran diferencias ambientales bien marcadas. En el Caribe predominan las aguas cálidas, el clima tropical y una menor amplitud térmica a lo largo del año.

La costa argentina, en cambio, está atravesada por la influencia de corrientes frías, vientos persistentes y estaciones más definidas, factores que condicionan tanto la temperatura del mar como la dinámica de los ecosistemas costeros.

A su vez, mientras el Caribe se distingue por la presencia de arrecifes y una elevada biodiversidad marina, el Atlántico sur se caracteriza por playas más abiertas, mareas amplias y especies adaptadas a condiciones ambientales más exigentes.

Fecha de publicación: 23/01, 10:44 am