La dieta de los jóvenes agrava la crisis climática mientras crecen las emisiones alimentarias

El impacto ambiental de lo que se come ya no depende únicamente de qué alimentos llegan al plato, sino también de quiénes los consumen. Una investigación internacional liderada por la Universidad de Birmingham, en elReino Unido, concluyó que los adolescentes y los adultos jóvenes son quienes generan la mayor huella de carbono individual a través de su alimentación, principalmente por un mayor consumo de carne, productos lácteos y alimentos ultraprocesados.

El trabajo, publicado en la revista científica Nature Food, también identificó una segunda tendencia que comienza a ganar peso a nivel global: las personas mayores son las que más contribuyen al crecimiento total de las emisiones asociadas a la alimentación, aunque no porque mantengan dietas más contaminantes, sino porque representan una proporción cada vez mayor de la población mundial.

Un estudio publicado en Nature Food reveló que adolescentes y adultos jóvenes generan la mayor huella de carbono por su alimentación debido al mayor consumo de carne, lácteos y alimentos ultraprocesados

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron las dietas de 149 países y 22 grupos etarios entre los años 2000 y 2019, evaluando cómo evolucionaron las emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas al consumo de alimentos.

Los resultados muestran que entre 2000 y 2019 las emisiones alimentarias mundiales crecieron en 2,1 gigatoneladas de CO₂ equivalente (GtCO₂e), y que las personas mayores explicaron el 25,4% de ese incremento debido al envejecimiento de la población.

¿Qué alimentos generan más emisiones de carbono en los jóvenes?

El estudio identificó que las personas de entre 11 y 29 años presentan la mayor huella de carbono per cápita relacionada con la alimentación. La explicación está asociada a un mayor consumo de carne, especialmente carne roja, productos lácteos, alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y otros productos de elevado impacto ambiental.

En los países de ingresos medios y bajos, el fenómeno se intensifica a medida que aumentan los ingresos de la población. Los investigadores observaron que los jóvenes incorporan una mayor cantidad de alimentos de origen animal, lo que incrementa significativamente las emisiones derivadas de la dieta.

Al mismo tiempo, el trabajo advierte que el aumento de las emisiones suele ir acompañado de un deterioro de la calidad nutricional, configurando una doble problemática: mayores impactos sobre el clima y peores hábitos alimentarios.

La autora principal del estudio, la profesora Yuli Shan, de la Universidad de Birmingham, afirmó: “Nuestros hallazgos cuestionan la narrativa dominante de que las poblaciones de mayor edad son las que más carbono consumen e instan a los responsables políticos a afrontar algunos retos difíciles”.

El envejecimiento de la población también impulsa las emisiones alimentarias

Aunque los jóvenes tienen la mayor huella de carbono individual, el estudio muestra que las personas mayores de 60 años representan actualmente el grupo que más contribuye al crecimiento de las emisiones totales relacionadas con la alimentación, especialmente en países de altos ingresos como Estados Unidos, Japón y Europa Occidental.

Los investigadores aclaran que este fenómeno responde principalmente al cambio demográfico: hay cada vez más personas mayores y viven durante más tiempo, por lo que el consumo total aumenta aunque sus dietas no sean más contaminantes que las del resto de la población.

La investigación también advierte que el envejecimiento de la población incrementa las emisiones alimentarias globales por razones demográficas y propone diseñar políticas diferenciadas según la edad y el nivel de desarrollo de cada país

A partir de estos resultados, el trabajo propone abandonar las estrategias climáticas generales y avanzar hacia políticas diferenciadas según la edad y el nivel de desarrollo de cada país.

En las economías desarrolladas, recomiendan promover dietas con menor huella ambiental y un adecuado aporte nutricional para una población cada vez más envejecida. En paralelo, plantean reforzar la educación alimentaria entre adolescentes y adultos jóvenes, transformando los entornos escolares y fomentando cambios de comportamiento que reduzcan el consumo de alimentos de alto impacto ambiental.

Para los países de ingresos bajos y medios, la prioridad pasa por equilibrar la reducción de emisiones con la necesidad de mejorar la nutrición, fortaleciendo los sistemas alimentarios locales y garantizando el acceso a dietas más diversas y sostenibles.

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.