La transformación de los puertos en actores clave del desarrollo sostenible gana cada vez más protagonismo en la agenda internacional. Lejos de limitarse al movimiento de mercaderías, las terminales portuarias enfrentan el desafío de reducir su impacto ambiental, impulsar la transición energética y construir una relación más estrecha con las ciudades donde operan.
Con esa mirada, la presidenta del Consorcio de Gestión del Puerto Dock Sud, Mónica Litza, planteó la necesidad de avanzar hacia un modelo de gestión que combine crecimiento productivo, competitividad e integración territorial.
La funcionaria expuso esta visión durante una actividad organizada por la Universidad Nacional de Avellaneda, donde analizó el papel estratégico que desempeñan los puertos frente a las nuevas demandas ambientales, sociales y económicas.
Según explicó, el desarrollo portuario ya no puede medirse únicamente por el volumen de cargas movilizadas, sino también por su capacidad para generar valor ambiental y fortalecer el vínculo con las comunidades.
Puerto Dock Sud impulsa una estrategia de sostenibilidad e integración con la ciudad
Durante su presentación, Litza destacó que los puertos modernos dejaron de ser exclusivamente espacios destinados a la logística para convertirse en plataformas de conexión global que deben responder a desafíos cada vez más complejos.
En ese sentido, afirmó que el Puerto Dock Sud representa un motor económico para Avellaneda, el Área Metropolitana de Buenos Aires y la provincia, aunque remarcó que ese crecimiento debe estar acompañado por políticas orientadas a minimizar los impactos ambientales y generar beneficios concretos para la población.
La presidenta del Consorcio sostuvo que la sostenibilidad dejó de ser un objetivo complementario para transformarse en uno de los pilares centrales de la gestión portuaria.
Transición energética, emisiones y cuidado del agua: los ejes ambientales del Puerto Dock Sud
Entre las principales líneas de trabajo, Litza destacó el monitoreo permanente de las emisiones, la protección de los recursos hídricos, la reducción de la huella ambiental de las operaciones, el impulso a procesos de transición energética y la consolidación de una mayor integración entre el puerto y la ciudad.
“Hoy los puertos ya no son únicamente espacios de transferencia de mercaderías. Son plataformas de conexión global que deben adaptarse a nuevas exigencias ambientales, productivas y sociales”, afirmó.
Además, recordó que el Puerto Dock Sud fue el primer puerto argentino en obtener una certificación vinculada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) promovidos por Naciones Unidas, un reconocimiento que, según explicó, refleja el compromiso de la terminal con una agenda de mejora ambiental y desarrollo sostenible.
La evolución de la actividad portuaria muestra que la competitividad y la sustentabilidad ya no son objetivos contrapuestos. Por el contrario, la incorporación de tecnologías más eficientes, el cuidado de los recursos naturales y una mayor integración con las comunidades aparecen como elementos clave para construir puertos más resilientes y preparados para los desafíos del futuro.