El peligro de los influencers de salud: buscan ponerle freno en Instagram, TikTok y YouTube

En la era de las redes sociales, donde cualquier usuario con suficiente carisma puede convertirse en una figura influyente, la salud y el bienestar se han transformado en un lucrativo mercado de promesas sin base científica. En ese contexto, La diputada bonaerense Ayelén Rasquetti, integrante del bloque Fuerza Patria, presentó un proyecto de ley en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires para prohibir que influencers promocionen cirugías estéticas riesgosas, intervenciones médicas invasivas y dietas extremas a través de redes sociales.

El proyecto, al que accedió Economía Sustentable, busca establecer límites sobre contenidos vinculados a tratamientos estéticos y supuestas soluciones rápidas para modificar el cuerpo o mejorar la salud, un mercado que creció en plataformas como Instagram, TikTok y YouTube de la mano de creadores de contenido con gran alcance digital.

Según se detalla, la propuesta apunta a restringir la promoción de procedimientos que prometen resultados rápidos sin evidencia científica suficiente que respalde su eficacia o seguridad.

En los fundamentos del texto, Rasquetti sostuvo que estas prácticas pueden generar riesgos sanitarios y psicológicos, especialmente entre adolescentes y jóvenes expuestos de forma constante a contenidos relacionados con cuerpos hegemónicos, transformaciones físicas aceleradas y dietas restrictivas.

“La búsqueda de prohibición va de la mano de los riesgos significativos de dichas intervenciones en el cuerpo, que prometen resultados rápidos y extraordinarios sin respaldos científicos que los avalen”, afirmó la legisladora.

Qué establece el proyecto presentado en la Legislatura bonaerense

El proyecto incorpora una definición legal de “influencers”, a quienes describe como personas con capacidad de generar opiniones, modificar conductas o influir en decisiones de consumo a través de redes sociales.

La iniciativa también contempla sanciones económicas para quienes incumplan la normativa. Las multas previstas van desde uno hasta veinte salarios mínimos vitales y móviles. En casos de reincidencia, las penalidades podrían alcanzar hasta el doble del máximo estipulado.

La propuesta forma parte de una serie de iniciativas legislativas impulsadas en la provincia de Buenos Aires vinculadas a la regulación de la actividad digital y la publicidad en redes sociales.

“La regulación busca proteger la salud pública y la salud mental de la población, en especial la franja etaria joven”, reconoció la legisladora del Frente Renovador, quien además vinculó la iniciativa con el crecimiento global de contenidos asociados a cuerpos hegemónicos, transformaciones físicas rápidas y dietas restrictivas.

“La salud no puede quedar supeditada al libre mercado digital”

La doctora en Nutrición María Elena Torresani (MN: 936), certificada en Ética por FLACSO, remarcó que “los influencers no profesionales, ejercen una asimetría de poder basada en la admiración de sus seguidores, careciendo del principio de beneficencia que guía a los profesionales de la salud”.

“Al prescribir sin evaluar la individualidad biológica de cada persona, violan la seguridad de los usuarios, convirtiendo la salud en un objeto de consumo y desinformación”, destacó Torresani en declaraciones a Economía Sustentable.

En ese sentido, la especialista destacó que la problemática “debe ser evaluada desde la perspectiva del principio de no maleficencia (no causar daño) y la responsabilidad social” y añadió que “la promoción de dietas extremas por parte de personas sin formación médica o nutricional idónea representa un riesgo grave para la salud pública, como alteraciones metabólicas y endocrinas, déficits nutricionales, complicaciones cardiovasculares y orgánicas e impacto psicológico y conductual, etc”.

“La salud no puede quedar supeditada al libre mercado digital. Los influencers tienen el deber moral de no dañar a su audiencia, y el Estado el deber soberano de proteger a los ciudadanos. La solución ética definitiva requiere la co-responsabilidad de combatir al intrusismo profesional mientras se provee a la población de herramientas críticas para rechazar la desinformación alimentaria”. indicó.

El antecedente francés y los intentos internacionales de regulación

El proyecto impulsado por Rasquetti toma como referencia una legislación aprobada en Francia durante 2023, que prohibió a influencers promocionar cirugías estéticas peligrosas, procedimientos médicos invasivos y productos asociados a dietas extremas.

La normativa francesa fue uno de los primeros intentos a nivel internacional de establecer límites específicos para la actividad comercial de creadores de contenido vinculados al ámbito de la salud y el bienestar.

En la Argentina actualmente no existe una ley nacional específica que regule la promoción de tratamientos médicos o procedimientos estéticos por parte de influencers. Por ese motivo, el debate comenzó a trasladarse a legislaturas provinciales y organismos profesionales vinculados a la salud.

Al respecto, Mónica Katz, médica especialista en Nutrición, expresidente de la Sociedad Argentina de Nutrición e integrante de PROFENI, destacó que la iniciativa de Rasquetti parece “una buena estrategia pero insuficiente porque muchas de estas propuestas provienen de profesionales con matrícula”.

“Debería regularse todo y eso no parece posible. Luego cuál es el criterio para regular qué dietas o qué cirugías Toda vez que se comunica en redes se está interviniendo en la gestión de la salud pública. Hay que tener en cuenta que la matrícula habilitante no implica ética”, remarcó Katz en declaraciones a Economía Sustentable.

La especialista en Nutrición se mostró preocupada por la situación y remarcó que “algo hay que hacer, especialmente debería castigarse con multa o prisión a los que las promueven con un sistema de denuncias y jurado. Los humanos funcionamos a premios y castigos”, puntualizó.

El crecimiento de los influencers de salud y bienestar

El avance de influencers vinculados a salud, nutrición y bienestar abrió un debate sobre la circulación de contenidos sin respaldo científico en redes sociales.

En plataformas digitales se multiplicaron durante los últimos años publicaciones relacionadas con dietas restrictivas, tratamientos alternativos, suplementos, productos detox y procedimientos estéticos promocionados por personas sin formación médica o nutricional.

El fenómeno también fue retratado recientemente en la serie Apple Cider Vinegar, basada en el caso de la influencer australiana Belle Gibson, quien afirmó falsamente haber tratado un cáncer cerebral mediante medicina alternativa y cambios alimenticios.

La producción expone cómo determinados discursos vinculados al bienestar y la salud pueden expandirse rápidamente en redes sociales, incluso sin validación científica.

El debate incluye además el rol de los algoritmos y la lógica de viralización de contenidos en plataformas digitales, donde testimonios personales y relatos emocionales suelen alcanzar gran visibilidad entre usuarios jóvenes.

Desinformación médica y redes sociales

Especialistas en salud y nutrición advierten desde hace años sobre el impacto de la desinformación médica difundida en internet.

Uno de los ejemplos más mencionados en este tipo de debates es la promoción de productos o remedios caseros presentados como supuestas curas para enfermedades graves, pese a no contar con evidencia científica.

La problemática también involucra tratamientos estéticos, suplementos alimenticios y planes nutricionales difundidos sin supervisión profesional.

En distintos países, organismos médicos y entidades profesionales comenzaron a alertar sobre el crecimiento de prácticas de intrusismo profesional en redes sociales, donde personas sin matrícula ofrecen consejos vinculados a nutrición, salud física o bienestar emocional.

“Los jóvenes constituyen una población vulnerable a la hora de recibir influencias de las redes sociales. Por otro lado, ya de por sí, son una población vulnerable para presentar distorsión de la imagen corporal (dismorfofobia), debido a la comparación constante con estándares irreales de los influencers, lo cual puede generar ansiedad, culpa y depresión. Y todo esto puede potenciar y actuar como factores detonantes del desarrollo de Trastornos de la Conducta Alimentaria, ya que todas estas pautas pueden fomentar la ortorexia (obsesión por la comida sana), vigorexia (preocupación excesiva por no tener suficientes músculos y por sentirse excesivamente frágil y poco robusto) o trastornos extremos como la anorexia o la bulimia”, graficó Torresani.

La campaña del Colegio de Nutricionistas bonaerense

En octubre de 2025, el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires relanzó una campaña de concientización bajo el lema “¡Basta de Truchos!”, orientada a advertir sobre los riesgos de seguir recomendaciones de salud brindadas por influencers sin título habilitante.

La entidad sostuvo que el problema se profundizó con el crecimiento de contenidos digitales relacionados con alimentación, cambios físicos y hábitos saludables.

La presidenta del colegio profesional, Laura Salzman, afirmó que el objetivo de la campaña es defender la salud pública y alertar sobre el ejercicio ilegal de actividades vinculadas a la nutrición.

Desde la institución remarcaron que únicamente profesionales matriculados están habilitados para brindar asesoramiento nutricional personalizado y advirtieron sobre los riesgos asociados a recomendaciones masivas sin evaluación clínica individual.

La licenciada Denisse Reynoso Peitsch sostuvo que la masividad de las redes sociales amplifica el impacto de la desinformación, mientras que la secretaria del colegio, Fernanda Delgado, señaló que cada tratamiento alimentario requiere supervisión profesional y análisis clínico previo.

El caso judicial de Santiago Maratea

Dentro de ese escenario también tomó relevancia judicial el caso del influencer Santiago Maratea, investigado en una causa iniciada tras una denuncia presentada por el Colegio de Nutricionistas bonaerense.

La investigación está vinculada a la difusión de contenidos relacionados con nutrición y hábitos alimentarios sin contar con título habilitante ni matrícula profesional.

Maratea había sido citado a declarar ante la Justicia de La Plata, aunque no se presentó en la fecha establecida. Según trascendió en la causa, la localización del influencer presentó dificultades debido a inconsistencias entre distintos domicilios registrados.

El expediente reabrió el debate sobre los límites legales de los creadores de contenido cuando abordan temas vinculados a salud, alimentación y bienestar físico.

El debate sobre regulación, salud pública y plataformas digitales

La discusión sobre influencers y salud pública comenzó a ocupar un lugar cada vez más visible en distintos países debido al crecimiento de contenidos vinculados a tratamientos médicos, nutrición y estética difundidos fuera de circuitos profesionales regulados.

El proyecto presentado por Rasquetti se suma a otros intentos de establecer criterios legales sobre publicidad digital, contenidos patrocinados y recomendaciones relacionadas con procedimientos médicos o estéticos.

Mientras tanto, especialistas en salud pública insisten en la necesidad de fortalecer la educación sanitaria, promover el pensamiento crítico y mejorar el acceso a información respaldada científicamente para reducir el impacto de la desinformación en redes sociales.

El debate también involucra el rol de las plataformas digitales, la responsabilidad de quienes generan contenidos y los mecanismos de control sobre promociones vinculadas a tratamientos médicos y estéticos que alcanzan a millones de usuarios todos los días.

Leonardo Coscia: