La máxima instancia judicial de la Unión Europea confirmó que Google violó las normas de competencia al utilizar Android para favorecer sus propios servicios y limitar las alternativas disponibles para los usuarios.
El fallo ratifica una histórica sanción impuesta por la Comisión Europea y refuerza el control sobre el poder de las grandes empresas tecnológicas.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea puso fin a uno de los casos antimonopolio más importantes contra Google al confirmar la decisión que concluyó que la compañía utilizó prácticas ilegales para consolidar su dominio en el mercado de dispositivos Android, según detallaron en un comunicado.
Con este fallo, el máximo tribunal europeo ratificó la sentencia dictada en 2022 por el Tribunal General, que a su vez había respaldado la decisión adoptada por la Comisión Europea en 2018, cuando determinó que Google había abusado de su posición dominante.
La resolución sostiene que la empresa restringió la competencia al imponer condiciones a los fabricantes de teléfonos Android, obligándolos a preinstalar Google Search y el navegador Chrome como requisito para acceder aGoogle Play Store.
Además, la Justicia confirmó que Google impuso restricciones que impedían a los fabricantes comercializar dispositivos con versiones alternativas de Android —conocidas como Android forks— si querían seguir utilizando las aplicaciones oficiales de la compañía.
Un golpe a las prácticas de las grandes tecnológicas como Google
La Organización Europea de Consumidores (BEUC), que participó del proceso judicial en apoyo a la Comisión Europea, celebró la decisión y consideró que envía un mensaje claro a las empresas con posición dominante.
“Hoy el fallo envía un mensaje muy claro: las empresas dominantes no pueden utilizar su poder para expulsar a la competencia y limitar la libertad de elección de los consumidores”, afirmó el director general de BEUC, Agustín Reyna.
Según explicó, durante años los usuarios de Android fueron dirigidos casi automáticamente hacia el buscador de Google y el navegador Chrome, lo que dejó escaso margen para que otras empresas ofrecieran alternativas, incluso aquellas con mayores innovaciones o mejores estándares de privacidad.
“Hoy es una gran victoria para Europa, pero también demuestra por qué necesitamos herramientas como la Ley de Mercados Digitales para frenar estas prácticas desde el inicio y permitir que los consumidores disfruten de una verdadera libertad de elección en los mercados digitales”, agregó.
Qué cuestionó la Comisión Europea
La investigación concluyó que las prácticas de Google dificultaban que los competidores pudieran desarrollar buscadores o navegadores alternativos.
Uno de los principales argumentos fue que las aplicaciones preinstaladas generan una fuerte ventaja competitiva debido al denominado“sesgo del statu quo”: la mayoría de los usuarios tiende a utilizar las aplicaciones que vienen instaladas de fábrica y rara vez las reemplaza.
La Comisión Europea consideró que esa combinación de contratos obligatorios y aplicaciones preinstaladas fortaleció artificialmente la posición de Google en el mercado de las búsquedas en internet y de los navegadores móviles.
Un precedente para el mercado digital
El fallo representa un nuevo respaldo a la política de competencia de la Unión Europea frente a las grandes plataformas tecnológicas y refuerza la aplicación de la legislación comunitaria contra el abuso de posición dominante.
También llega en un contexto en el que la Unión Europea impulsa nuevas herramientas regulatorias, como la Ley de Mercados Digitales (Digital Markets Act), destinada a impedir que las grandes plataformas utilicen su poder para bloquear la competencia antes de que esas prácticas generen daños irreversibles.
La decisión es considerada uno de los precedentes más relevantes para el futuro del mercado digital europeo y para las compañías tecnológicas que operan bajo posiciones dominantes.