Europa cambia las reglas de los envases y restringe químicos preocupantes en los alimentos

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La Unión Europea (UE) puso en marcha una de las reformas más importantes de los últimos años sobre envases y residuos. Desde este 12 de agosto, las empresas deben cumplir de manera obligatoria el nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR, por sus siglas en inglés), que busca reducir la generación de residuos, impulsar la reutilización y mejorar el reciclaje.

La normativa había entrado formalmente en vigor en febrero de 2025, pero las empresas contaban con un período de adaptación. Ahora comienzan a aplicarse las principales obligaciones.

Europa cambia las reglas de los envases y restringe químicos preocupantes en los alimentos.

Aunque se trata de una regulación europea, el cambio puede tener consecuencias para Argentina ya que las empresas que exporten alimentos, bebidas u otros productos envasados al mercado europeo deberán adaptar sus envases a estos requisitos.

Qué cambia en los envases

Uno de los objetivos centrales del reglamento es evitar el uso de envases innecesarios o excesivos. Las restricciones alcanzan también a los paquetes utilizados en el comercio electrónico y al espacio vacío dentro de los envases.

La norma establece además requisitos para favorecer el rellenado, la reutilización y el reciclaje, junto con sistemas de depósito, devolución y retorno para determinados envases de bebidas.

También se establecen criterios comunes para todos los países de la Unión Europea, con el objetivo de evitar que cada mercado tenga reglas diferentes.

Envases más reciclables

El reglamento establece distintas categorías de reciclabilidad para los envases. Se clasifican en tres niveles:

  • A: al menos 95% de los materiales son reciclables.
  • B: entre 80% y 95%.
  • C: entre 70% y 80%.

Además, las empresas deberán pagar tarifas vinculadas a la reciclabilidad de sus envases: cuanto más fácil sea reciclarlos, menor será el aporte económico.

A partir de 2038, solo podrán comercializarse envases que alcancen al menos el 80% de material reciclable, de acuerdo con los criterios establecidos por la normativa.

Cada envase también deberá contar con una declaración de conformidad de la UE, que certifique que cumple con las exigencias del reglamento.

¿Qué son los “químicos raros” de los que habla la norma?

Uno de los puntos que más impacto tiene sobre los envases de alimentos es la restricción a los PFAS, una familia de miles de sustancias químicas conocidas como sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas.

A diferencia de lo que puede sugerir el término, no son “químicos raros” porque sean poco frecuentes. Se trata de sustancias sintéticas ampliamente utilizadas por sus propiedades para repeler agua, grasa y suciedad. Por eso pueden aparecer en determinados envases y materiales utilizados para alimentos, entre otros productos.

Los PFAS son conocidos popularmente como “químicos eternos” porque muchos de ellos son extremadamente persistentes en el ambiente y pueden permanecer durante largos períodos sin degradarse. Algunos PFAS han sido asociados en estudios científicos con efectos adversos para la salud, aunque existen diferencias importantes entre las distintas sustancias que integran esta familia.

Por ese motivo, la Unión Europea estableció límites específicos para los envases que están en contacto con alimentos.

Cada envase también deberá contar con una declaración de conformidad de la UE, que certifique que cumple con las exigencias del reglamento.

Desde el 12 de agosto de 2026, no podrán introducirse en el mercado europeo envases en contacto con alimentos que contengan PFAS en concentraciones iguales o superiores a 25 partes por mil millones (ppb) para cualquier PFAS individual, o 250 ppb para la suma de PFAS, según el método de análisis utilizado.

El nuevo reglamento establece restricciones para determinados envases plásticos descartables. Entre ellos aparecen algunos utilizados para frutas y verduras frescas de menos de 1,5 kilos.

La intención es reducir los envases de un solo uso y promover alternativas reutilizables o sistemas que generen menos residuos.

En el caso de las bebidas, uno de los cambios será la expansión de los sistemas de depósito, devolución y retorno, mediante los cuales los consumidores pagan un importe adicional al comprar el producto y lo recuperan cuando devuelven el envase.

Qué cambia en los próximos años en Europa

La aplicación del reglamento será progresiva. Entre los próximos hitos, a partir de 2028 los envases deberán incorporar información clara sobre los materiales utilizados y el porcentaje de material reciclado.

En el caso de los envases reutilizables, deberán contar además con un sistema de información, como un código QR u otro soporte digital, que indique cómo deben ser devueltos.

Para los envases que están en contacto con alimentos también se establecen objetivos de contenido reciclado. En el caso de las botellas de PET, deberán incorporar al menos un 30% de plástico reciclado en 2030. Para otros envases plásticos, el mínimo será del 10%, con incrementos progresivos hacia 2040.

Un cambio que también puede llegar a la Argentina

Para la industria alimentaria europea, la nueva regulación representa una transformación importante en el diseño de los productos y los sistemas de envasado. Las empresas deberán invertir en nuevos materiales, procesos de producción y sistemas de reutilización y reciclaje.

Pero el alcance de la norma va más allá de Europa. Para las empresas argentinas que exportan alimentos y bebidas a la Unión Europea, cumplir con estos requisitos será una condición para acceder a ese mercado.

En ese sentido, el nuevo reglamento puede acelerar también cambios en los envases utilizados por compañías argentinas que busquen mantener o ampliar sus exportaciones hacia el bloque europeo.

EconoSus: Equipo de redacción de Economía Sustentable. Brindamos información sobre empresas y gobiernos responsables en mejorar la calidad de vida y favorecer el desarrollo social sustentable.