Mientras que el gobierno argentino cambió el modelo que impulsó el boom de las energías limpias, acelerar la electrificación y triplicar la capacidad mundial de energías renovables para 2030 fueron dos de los llamados surgidos durante la Climate Week NYC 2026. Para América Latina y el Caribe, el avance de esa transición plantea además cómo financiarla y qué lugar tendrán los territorios en las decisiones.
La Semana del Clima de Nueva York se desarrolla entre el 20 y el 27 de septiembre y reúne a representantes de gobiernos, empresas, organizaciones sociales y otros actores vinculados con la acción climática. Entre sus principales debates aparece la necesidad de acelerar la implementación de soluciones ya disponibles y ampliar la escala de las inversiones en energías limpias.
Electrificación y energías renovables
En el Global Renewables Summit, uno de los encuentros de la semana, representantes de gobiernos, empresas y sociedad civil debatieron las políticas y las inversiones necesarias para expandir la energía limpia. El encuentro puso el foco en acelerar la implementación del compromiso de triplicar la capacidad mundial de energías renovables para 2030 y avanzar con la electrificación.
La presidencia de la COP31 llevó a esa discusión su objetivo de alcanzar un 35% de electrificación para 2035. Ese objetivo refiere a que el 35% de la demanda final mundial de energía sea cubierta por electricidad para ese año, y las discusiones incluyeron tanto el acceso a financiamiento como las inversiones necesarias en redes eléctricas.
Para América Latina y el Caribe, el proceso tiene una particularidad: la región ocupa una posición central por sus recursos estratégicos para la transición energética. Concentra cerca del 46% de las reservas mundiales de litio, el 35% de las de cobre, el 28% de las de grafito y el 23% de las de tierras raras. Al mismo tiempo, alberga nuevas fronteras de exploración y producción de petróleo y gas.
“La nueva frontera de la transición energética global está en América Latina y el Caribe. Son las decisiones de hoy las que definirán cómo se dará la nueva ola extractivista aquí. Por eso, apostamos por convergencias para duplicar el financiamiento para una transición energética justa en la región latinoamericana”, destacó Paula Ellinger, de la Dirección de Innovación Social de Fundación Avina a la Agencia de Noticias InnContex.
El desafío del financiamiento global
El acceso a recursos para desarrollar respuestas desde el Sur Global fue otro de los temas planteados durante la semana.
“Hay avances en el diálogo sobre una filantropía científica transformadora, pero todavía es necesario destrabar las barreras que dificultan la llegada de recursos a los conocimientos locales que responden a los desafíos climáticos en el Sur Global. Al mismo tiempo las iniciativas deben estar articuladas con intereses y demandas del sector privado”, sostuvo Gastón Kremer, director ejecutivo de World-Transforming Technologies.
El financiamiento climático también ocupó un lugar central en las discusiones de Naciones Unidas. En el Climate Summit 2026, convocado por el secretario general António Guterres, los líderes plantearon la necesidad de ampliar el acceso a financiamiento climático asequible, acelerar la transición hacia energías limpias y fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a los impactos climáticos. La ONU señaló además que la cooperación internacional sigue siendo esencial para cerrar las brechas existentes.
Adaptación y trabajo de cuidados
La adaptación climática también puso en discusión el trabajo de quienes cuidan a las personas afectadas por las crisis. En un panel sobre salud, derechos laborales y cuidados, Agnieszka Raczynska, gerenta del Programa de Innovación Laboral de Fundación Avina, afirmó:
“La agenda de cuidados ocupa un lugar cada vez más relevante en la discusión climática. Hemos aprendido que no hay resiliencia climática sin cuidados: las personas trabajadoras de la salud y del cuidado sostienen a las comunidades antes, durante y después de cada crisis. Es hora de reconocer los cuidados como infraestructura esencial para la adaptación”.
El tema también formó parte de la agenda de Naciones Unidas, que incluyó entre sus diálogos de la semana una sesión específica sobre el financiamiento de la adaptación en un escenario de “overshoot” climático.
Democracia y acción climática
La relación entre democracia y acción climática formó parte de las conversaciones de Avina durante su paso por Nueva York.
“La democracia es una condición fundamental para que puedan darse las demás transformaciones que busca la filantropía, sean sociales, ambientales o tecnológicas”, señaló Anaid Alcazar, del Programa Democracias de la organización.
Según Alcazar, la proporción del financiamiento filantrópico destinada a fortalecer los contextos democráticos sigue siendo muy reducida.
La discusión suma así otra dimensión a la transición energética: además de definir qué tecnologías y fuentes de energía se expanden, también aparecen preguntas sobre quién participa de las decisiones, cómo llegan los recursos a los territorios y qué mecanismos permiten que las transformaciones sean socialmente sostenibles.
El balance de Naciones Unidas
El encuentro de Naciones Unidas dejó como uno de sus principales mensajes la necesidad de pasar de los compromisos a una implementación más rápida. Durante el Climate Summit 2026, Guterres planteó acelerar la transición hacia energías limpias, ampliar el financiamiento climático y fortalecer la resiliencia de las comunidades.
La ONU también anunció iniciativas vinculadas con energías limpias, minerales críticos para la transición y sistemas de alerta temprana, mientras que su agenda de diálogos incluyó energía, financiamiento climático, adaptación y transición justa.
El escenario que queda después de la Semana del Clima combina, así, dos desafíos. Por un lado, acelerar una transición energética basada en la expansión de las renovables y la electrificación. Por otro, definir cómo se financiará ese proceso y bajo qué condiciones se desarrollará en regiones como América Latina y el Caribe, donde la demanda global de minerales críticos convive con nuevas fronteras extractivas y con territorios que reclaman participar de las decisiones.