A pocos minutos del centro de la Neuquén, el paisaje cambia. Donde debería haber suelo patagónico, hay cerros que no son naturales, están hechos de barro toxico. Son el lado B de la industria petrolera, lo que no se quiere ver y las empresas quieren ocultar.
“Se trata de uno de los delitos ambientales más graves de la historia de la provincia y de Vaca Muerta. A Comarsa se los acusa de contaminación y defraudación porque recibieron la basura de las grandes petroleras. Decían que la trataban, cobraban por eso, pero no lo hacían”, denuncia Fernando Cabrera, miembro de Observatorio Petrolero Sur (Opsur), en diálogo con Economía Sustentable.
A lo que se refiere Cabrera es que durante años uno de los principales basureros petroleros del país, administrado por la empresa Comarsa y ubicado en el Parque Industrial de Neuquén, estuvo repleto de irregularidades. Según Opsur, grandes empresas como YPF, Chevron, Shell, ExxonMobil, Pluspetrol y Pan American Energy fueron corresponsables de estos residuos ya que contrataron a la compañía para gestionar sus residuos, pero la misma no cumplía y eso se podía ver a simple vista.
“Comarsa creció a pasos agigantados, tomando terrenos públicos sin autorización, hasta llegar a las 18 hectáreas hacia 2014. Esas 18 hectáreas están a la vera de zonas pobres de Neuquén. En 2015, se aprobó un decreto que obliga a estas plantas a estar a más de 8 kilómetros de la población. Esta planta estaba a 500 metros, y hoy hay población a 200 metros viviendo, incluso con barrios planificados por el municipio superpuestos”, detalla Cabrera y agrega: “Recibieron alrededor de 40 millones de dólares para hacer un tratamiento que no cumplieron en su totalidad”.
Tras denuncias vecinales, debió trasladar su operación hacia Añelo. “En la actualidad, las plantas tratadoras de residuos petroleros ya no están en el centro de Neuquén. Sino en Añelo. Y de las cuatro empresas de gestión de residuos petroleros que hay en la provincia, por lo menos dos no cumplen con las distancias que establece el decreto 2263. No es solo un problema de Comarsa”, agregan desde Opsur.
El fracking y sus residuos
La explotación no convencional, como se llama al fracking, genera mucha basura petrolera. Esta técnica de fractura hidráulica permite extraer petróleo y gas de formaciones no convencionales como Vaca Muerta, que implica inyectar millones de litros de agua, arena y sustancias químicas a alta presión para fracturar la roca.
La basura petrolera va a Juicio
La novedad es que la Justicia determinó que el caso Comarsa “vaya a juicio para que pueda investigarse la situación. Se trata de uno de los emblemas del desprecio ambiental de la lógica petrolera más graves de Neuquén”, explica el Cabrera, quien aclara que la resolución judicial “trae algo de alivio”.
El avance judicial llegó en las últimas semanas ya que el Tribunal de Impugnación anuló la probation otorgada a tres imputados -directivos de la empresa Comarsa- y habilitó el camino hacia un juicio oral y público por contaminación y fraude.
La decisión revierte el beneficio que les permitía evitar el proceso penal a cambio de cumplir ciertas condiciones. Ahora, la causa deberá investigarse hasta el final.
Las audiencias clave se realizaron el 16 y 17 de abril, donde se revisó la situación de los acusados tanto en su predio como en terrenos municipales aledaños, en el distrito 6 de Neuquén.
El Tribunal fue contundente: cuestionó que la probation se hubiera otorgado pese al volumen de pruebas acumuladas durante años. Pericias, estudios ambientales e informes técnicos documentan no solo la magnitud del daño, sino también las maniobras de los imputados.
Para el fiscal jefe Maximiliano Breide Obeid, el fallo no solo habilita el juicio, sino que abre la puerta a nuevas responsabilidades en torno a la generación de la “montaña” de residuos petroleros.
El rol de las petroleras
El caso Comarsa no puede entenderse de forma aislada. La legislación establece que las petroleras son responsables por los desechos peligrosos que generan. Sin embargo, el sistema de tercerización -y la connivencia estatal- permitió durante años que empresas tratadoras como Comarsa recibieran los residuos, cobraran por su tratamiento y, según la investigación, no los gestionaran adecuadamente.
“El lado B de Vaca Muerta es la producción de residuos peligrosos sin tratamiento”, señaló Rafael Colombo, de la Asociación Argentina de Abogades Ambientalistas, al denunciar que cientos de miles de metros cúbicos de desechos fueron enterrados sin tratamiento.
Un modelo de acumulación tóxica
En 2017, la empresa fue sancionada con multas por más de 4,6 millones de pesos por incumplimientos ambientales que nunca fueron pagadas. Con intereses, esa deuda habría superado los 560 millones de pesos en 2021. Organizaciones estiman que el pasivo ambiental total asciende a unos 5.000 millones de pesos.
Las cifras del daño son elocuentes. Solo en una de las plantas se acumularon alrededor de 300.000 metros cúbicos de residuos -equivalente a decenas de manzanas urbanas cubiertas de desechos tóxicos-. Entre ambas plantas, la cifra supera los 400.000 metros cúbicos.
“Un delito de esa magnitud tiene que ser juzgado. Incluso se pidió que sea un juicio por jurados. La empresa aún no retiró la totalidad de sus residuos”, advierte Cabrera.
El traslado de la basura y nuevas dudas
En paralelo, en 2024 se alcanzó un acuerdo entre Comarsa e Indarsa para trasladar residuos hacia un predio de disposición final. Sin embargo, el proceso aún genera interrogantes.
“Se habla de trasladar cientos de miles de metros cúbicos. El acuerdo establece plazos que no se cumplieron y no está claro quién financia todo esto. Estamos hablando de miles de camiones”, explica Cabrera.
Una causa que puede marcar un precedente
Desde la Asociación Argentina de Abogades Ambientalistas también celebraron la decisión judicial: “Garantiza que un caso de esta magnitud no se cierre sin juicio, sin verdad y sin responsabilidades”.