El riesgo que los mercados todavía no ven podría costar miles de millones

La destrucción de bosques, el colapso de las pesquerías y la desaparición de polinizadores podrían tener una consecuencia que hasta ahora había recibido poca atención: hacer más caro que los países se financien en los mercados internacionales.

Así lo concluye un estudio publicado en la revista científica Nature Ecology & Evolution, que por primera vez incorporó el riesgo derivado de la pérdida de biodiversidad en la metodología utilizada para evaluar la solvencia de los Estados. El resultado fue contundente: los mercados podrían estar subestimando un riesgo que afecta a activos financieros soberanos por unos US$83 billones.

El riesgo que los mercados todavía no ven podría costar miles de millones

Los investigadores sostienen que la degradación de la naturaleza reduce la capacidad productiva de las economías, disminuye la recaudación fiscal y debilita la posibilidad de que los gobiernos paguen sus deudas. Sin embargo, estos factores todavía no son considerados por las principales calificadoras de riesgo.

Miles de millones más en intereses

El trabajo analizó escenarios de pérdida de tres servicios ecosistémicos esenciales: la producción de madera tropical, la polinización natural y la pesca marina.

A partir de esos escenarios, los autores adaptaron la metodología utilizada por la agencia S&P Global para estimar cómo cambiaría la calificación crediticia de 23 países que concentran cerca de 5.500 millones de habitantes.

El trabajo analizó escenarios de pérdida de tres servicios ecosistémicos esenciales: la producción de madera tropical, la polinización natural y la pesca marina.

Las proyecciones muestran que, si se produjera un colapso parcial de estos ecosistemas, China podría afrontar unos US$70.000 millones adicionales por año en intereses de su deuda, mientras que India sumaría otros US$49.000 millones anuales.

En conjunto, los países analizados podrían pagar US$162.000 millones más cada año por el servicio de su deuda, una cifra que se acerca al objetivo mundial de US$200.000 millones anuales destinado a financiar la conservación de la biodiversidad en el marco del Acuerdo de Kunming-Montreal.

Las economías más expuestas

El estudio identifica que las economías con mayor dependencia del capital natural serían las más vulnerables. Entre ellas aparecen Angola, Bangladesh, la República Democrática del Congo y Madagascar, que podrían registrar pérdidas superiores al 15% de su Producto Bruto Interno hacia 2030 si continúa el deterioro de los ecosistemas.

Los autores recuerdan que al menos la mitad del PBI mundial depende de forma moderada o alta de la naturaleza y que la pérdida de biodiversidad ya genera impactos económicos concretos. Solo el deterioro de tres servicios ecosistémicos —polinización, pesca marina y bosques tropicales— podría reducir el PBI global en US$2 billones anuales hacia 2030.

Un riesgo que los mercados todavía no ven

Para los investigadores, el problema es que los mercados financieros siguen sin incorporar plenamente estos riesgos en la valoración de los bonos soberanos.

Por eso, advierten que la pérdida de biodiversidad ya no debería analizarse únicamente como un desafío ambiental. También representa un riesgo para la estabilidad financiera global, la capacidad de los Estados para acceder al crédito y el costo que deberán afrontar para financiar sus economías.

C M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.