A pesar de que la sustentabilidad y el cuidado de los recursos ganaron espacio en la agenda pública, la preocupación ciudadana por el desperdicio de alimentos aún no logra traducirse del todo en hábitos concretos dentro del hogar.
Según la Segunda Encuesta Regional sobre Percepción del Desperdicio de Alimentos 2026, realizada por la plataforma de rescate de alimentos Cheaf a más de 4.500 personas en Argentina, Chile, Colombia y México, el 91% de los encuestados considera que el desperdicio de comida es un problema relevante o crítico. Sin embargo, la conducta cotidiana muestra otra realidad: solo un 12% afirma no tirar comida nunca, mientras que casi cuatro de cada diez personas (39%) reconocen hacerlo al menos una vez por semana.
La investigación pone en evidencia que la brecha no responde a una falta de información, sino a la ausencia de herramientas y facilitadores en la rutina diaria. De hecho, entre las personas que definen el problema como “crítico”, el porcentaje que desperdicia alimentos semanalmente asciende al 40%, una cifra similar a la de quienes le otorgan menor importancia.
“La conciencia ya no es el problema. Las personas saben que desperdiciar alimentos tiene consecuencias ambientales, sociales y económicas, pero la pregunta ahora es cómo hacemos que la opción de no desperdiciar sea también la opción más fácil”, analiza Kim Durand, especialista y CEO de Cheaf.
El factor bolsillo: la inflación recalibra las compras
En el contexto económico actual, la reducción del desperdicio dejó de ser únicamente una causa ética o ambiental para convertirse en una estrategia de ahorro doméstico. El 54% de los cuatro países latinoamericanos señala que el alza en los precios de los alimentos fue el factor determinante en sus decisiones de compra durante este año. En el caso particular de Argentina, esta variable condicionó las compras del 49% de los encuestados.
El informe también advierte sobre ciertas dinámicas comerciales que terminan incentivando el descarte no deseado:
- Promociones acumulativas: El 43% de quienes afirman que las ofertas por cantidad (como los esquemas 2×1) los llevan a comprar de más, termina tirando comida semanalmente.
- Productos con vencimiento cercano: Un 37% de los consumidores afirma que solo adquiriría un producto próximo a vencer si cuenta con un descuento significativo, reflejando una oportunidad clave para el comercio minorista.
Exigencia al retail y soluciones basadas en incentivos
Al consultar sobre la responsabilidad en la cadena de pérdidas, el 74% de los encuestados en la región (y el 67,3% en Argentina) señaló a los supermercados y grandes cadenas como los principales actores que deben liderar las soluciones, por encima de los hogares (37%) y los gobiernos (33%).
Asimismo, la sociedad muestra una clara preferencia por esquemas constructivos antes que punitivos:
- 52% considera prioritario establecer incentivos para donar o rescatar alimentos.
- 28% prioriza facilitar canales hacia bancos de alimentos.
- Solo un 10% se inclina por aplicar multas a las empresas.
Qué pasa en Argentina con el desperdicio de alimentos
Según el estudio, Argentina es el país con menor desperdicio autorreportado: un 23,5% afirma no tirar comida nunca -muy por encima del resto- y un 41% dice perder “casi nada” de dinero.
“También es donde menos personas califican el problema como crítico (15%), posiblemente porque el contexto económico empuja a un aprovechamiento más cuidadoso de los alimentos”, explica.
En cuanto de qué y por qué se tira la comida, aseguran que el patrón “es similar al regional, con la descomposición como causa principal”. En tanto, las cadenas más mencionadas por “buenas prácticas” son Carrefour, Vea, Coto, Jumbo y Día.