Más de 6.500 personas de Madagascar, entre ellas más de 2.000 niños, presentaron una demanda ante el Tribunal Superior de Londres contra la minera Rio Tinto por una presunta contaminación vinculada con una de sus operaciones en el país africano.
Según informó Reuters, el reclamo está relacionado con la mina QIT Madagascar Minerals (QMM), propiedad en un 80% de Rio Tinto, que extrae ilmenita, un mineral utilizado para producir dióxido de titanio, un pigmento blanco presente en productos como pinturas, alimentos y dentífricos.
Los demandantes, representados por el estudio británico Leigh Day, sostienen que aguas residuales ácidas que contenían uranio, plomo y otros metales fueron descargadas en lagos y cursos de agua utilizados por las comunidades locales para beber, cocinar, lavar y regar.
Según Reuters, los habitantes de las comunidades cercanas a la mina ya habían protestado anteriormente por las descargas de agua de la operación hacia el ambiente.
Qué dijo la minera Rio Tinto
Rio Tinto confirmó que fue notificada de la demanda, aunque señaló que todavía no recibió los documentos ni los detalles del reclamo.
“Todavía no hemos recibido ningún documento o detalle de la demanda, por lo que no podemos hacer más comentarios en este momento”, dijo un portavoz de la compañía a Reuters.
La minera también defendió los controles ambientales realizados en la zona. Según explicó, QMM lleva adelante un monitoreo permanente del agua y publica sus resultados anualmente. En su Informe de Agua 2025, la compañía indicó que la mayoría de los metales regulados se mantuvo por debajo de los límites de detección de laboratorio en los ríos cercanos.
Rio Tinto agregó que todas las muestras de uranio analizadas estuvieron por debajo de esos límites, mientras que la mayoría de las muestras de plomo también se ubicaron por debajo del nivel de detección.
Un antecedente por una descarga de agua
La operación de QMM ya había quedado en el centro de una protesta de comunidades locales en mayo de 2022, cuando la mina suspendió sus actividades durante cinco días después de una descarga de agua que fue seguida por el hallazgo de peces muertos.
En aquel momento, Rio Tinto sostuvo que los análisis realizados sobre el agua no habían encontrado una relación entre la descarga y la muerte de los peces.
Ahora, los demandantes reclaman una compensación económica y órdenes judiciales que obliguen a Rio Tinto y QMM a reparar los daños ambientales y detener cualquier contaminación futura.
El caso se suma a otros cuestionamientos ambientales que enfrenta la compañía. En mayo, los Jesuitas en Gran Bretaña señalaron que podían vender su participación en Rio Tinto después de considerar infructuosas sus conversaciones con la minera sobre preocupaciones ambientales relacionadas con sus operaciones en Madagascar y Guinea.
Rio Tinto, minera que también opera en Argentina
Un estudio denuncia la falta de transparencia ambiental de la minería en Argentina donde menciona a Rio Tinto que tiene además una presencia creciente en el país, principalmente a través de su negocio de litio. La compañía posee proyectos en Salta y Catamarca, además de participación en otras operaciones adquiridas tras la compra de Arcadium Lithium.
Uno de sus principales proyectos es Rincón, en Salta, donde Rio Tinto es propietaria del 100%. La empresa aprobó una inversión de u$s2.500 millones para ampliar el proyecto, con el objetivo de alcanzar una capacidad de 60.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería. La producción a escala está prevista para 2028 y la vida útil estimada del proyecto es de 40 años.
En Catamarca, la minera también tiene los proyectos Fénix y Sal de Vida, ambos destinados a la producción de litio. Según la actualización de proyectos de Rio Tinto, Fénix contempla una capacidad de 10.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente, mientras que Sal de Vida apunta a 15.000 toneladas anuales.
Además, tras la incorporación de los activos de Arcadium Lithium, el portafolio argentino de Rio Tinto incluye Olaroz y Cauchari, en Jujuy, junto con Rincón, Fénix y Sal de Vida.