Del azúcar al packaging: cómo las marcas diseñan productos para captar consumidores desde la infancia

La competencia por captar consumidores ya no empieza en la adolescencia ni en la adultez. Desde hace años, las grandes compañías de alimentos, bebidas y productos de consumo masivo apuntan directamente a los chicos mediante estrategias de marketing pensadas para generar hábitos, identificación emocional y fidelidad a largo plazo.

Personajes animados, colores intensos, regalos coleccionables, influencers infantiles y publicidades diseñadas para redes sociales forman parte de una maquinaria comercial que especialistas en nutrición, psicología y consumo vienen observando con preocupación.

Según distintos estudios internacionales sobre marketing infantil, los niños tienen una enorme capacidad de influencia en las decisiones de compra familiares y, además, suelen desarrollar vínculos emocionales duraderos con las marcas que consumen desde pequeños.

Grandes empresas de alimentos, bebidas y consumo masivo utilizan personajes animados, juguetes, influencers y campañas digitales para captar a los chicos desde edades tempranas y construir vínculos emocionales duraderos con las marcas

Cereales, snacks y gaseosas: los clásicos del marketing infantil

Uno de los casos más visibles aparece en los cereales azucarados para desayuno, impulsados históricamente por compañías como Kellogg’s o Nestlé. El uso de mascotas caricaturescas, juegos en el envase y promociones orientadas a chicos fue durante décadas una herramienta central para impulsar ventas.

Lo mismo ocurre con golosinas y chocolates de marcas como Kinder, que combinan azúcar, juguetes y experiencias sorpresa para construir atractivo emocional desde edades tempranas.

En el segmento de bebidas, empresas como Coca‑Cola y PepsiCo desarrollaron campañas históricas vinculadas a diversión, deportes, música y entretenimiento juvenil, muchas veces con fuerte presencia en eventos escolares o contenidos digitales.

Los snacks también ocupan un lugar central. Productos de Lay’s, Doritos o cadenas como McDonald’s suelen incorporar promociones, juguetes coleccionables y campañas ligadas a películas o videojuegos populares entre chicos y adolescentes.

Especialistas y organismos de salud advierten que estas estrategias de marketing infantil pueden influir en hábitos de consumo poco saludables, mientras crece el debate internacional sobre la necesidad de regular la publicidad dirigida a menores

El packaging como herramienta psicológica

Especialistas en consumo sostienen que el diseño visual cumple un rol decisivo. Envases con colores fluorescentes, tipografías grandes y personajes animados buscan generar estímulos inmediatos en la infancia, un público especialmente sensible a los impactos visuales y emocionales.

En los últimos años, además, el fenómeno se trasladó al ecosistema digital. Videojuegos, aplicaciones móviles y plataformas como TikTok o YouTube se convirtieron en espacios clave para promocionar alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas mediante influencers, desafíos virales y contenido patrocinado.

Organismos internacionales de salud vienen alertando sobre el impacto que estas estrategias pueden tener en los hábitos alimentarios y en el aumento de enfermedades vinculadas al consumo excesivo de azúcar, sodio y grasas.

La discusión que crece: regulación, consumo y salud

En distintos países comenzaron a impulsarse regulaciones para limitar la publicidad dirigida a menores, especialmente en productos considerados poco saludables. Algunas legislaciones incluso restringen el uso de personajes infantiles o regalos en alimentos con exceso de azúcar o grasas.

El debate, sin embargo, sigue abierto. Mientras las empresas sostienen que ofrecen opciones y apelan a la libertad de elección, especialistas advierten que la construcción del deseo de consumo empieza mucho antes de que exista una decisión realmente consciente.

Porque detrás de cada dibujo animado en una caja de cereal o de cada juguete incluido en un combo infantil, existe una estrategia mucho más profunda: convertir a los chicos en consumidores fieles antes incluso de que entiendan cómo funciona la publicidad.

Iván Mónaco: Periodista