Deforestación en Argentina: se perdieron más de 200.000 hectáreas y crece la preocupación por una reforma clave
El avance del desmonte, los incendios y los posibles cambios en la Ley de Bosques ponen en riesgo millones de hectáreas de bosque nativo en un país clave para la biodiversidad de América Latina.
La deforestación en Argentina volvió a encender las alarmas. En 2025, el país perdió más de 200.000 hectáreas de bosque nativo, en un contexto marcado por incendios forestales, expansión agropecuaria y un debate creciente sobre posibles cambios en la legislación ambiental.

Según los últimos datos, la pérdida total alcanzó las 210.702 hectáreas, lo que representa un aumento del 40 % respecto al año anterior. Este crecimiento rompe la tendencia de desaceleración que se había registrado tras la sanción de la Ley de Bosques en 2007, y vuelve a ubicar al país en una senda de destrucción acelerada.
Deforestación en el norte: el impacto en el Gran Chaco
Gran parte de la pérdida de bosques se concentra en el Gran Chaco, uno de los ecosistemas forestales más importantes de América del Sur. Esta región, clave por su biodiversidad, es también una de las más afectadas por el avance de la frontera agrícola.
El crecimiento de actividades como el cultivo de soja y la ganadería intensiva continúa siendo el principal motor de la deforestación. A esto se suman incendios, en muchos casos provocados para habilitar nuevas tierras productivas.
Entre 2018 y 2024, Argentina perdió alrededor de 1,4 millones de hectáreas de bosque nativo, una superficie equivalente a decenas de ciudades como Buenos Aires. Este dato marca un punto de inflexión para científicos y organizaciones ambientales.
Mientras el norte pierde bosques por desmontes, el sur del país enfrenta una crisis paralela por incendios. En 2025, el fuego arrasó más de 32.000 hectáreas de bosques andino-patagónicos, con picos recientes que alcanzaron las 77.000 hectáreas en pocas semanas.
Este doble impacto -desmonte e incendios- coloca a los ecosistemas forestales argentinos en una situación crítica, con consecuencias directas sobre la biodiversidad y los servicios ambientales.
Reforma de la Ley de Bosques: qué está en debate

En este contexto, el Gobierno analiza modificaciones a la Ley de Bosques que podrían cambiar el esquema de protección vigente. Entre los puntos más sensibles, se encuentra la posibilidad de habilitar desmontes en zonas actualmente clasificadas como de protección media (categoría amarilla).
De concretarse, esta reforma podría afectar a más de 30 millones de hectáreas, ampliando significativamente las áreas disponibles para la explotación productiva.
Organizaciones ambientales y científicos advierten que los cambios podrían debilitar el sistema de protección actual. En este sentido, sostienen que se pasaría de permitir desmontes en una porción limitada del territorio a un escenario donde gran parte de los bosques quedaría expuesta.
Además, señalan problemas estructurales como la falta de controles, el financiamiento insuficiente y la persistencia de desmontes ilegales, factores que agravan la crisis.
Por qué la pérdida de bosques impacta en el clima y la economía
La deforestación no solo implica la pérdida de superficie forestal. Los bosques cumplen funciones clave como la regulación del clima, la captura de carbono, la protección del suelo y la conservación de los recursos hídricos.
Su degradación afecta directamente a la biodiversidad -incluyendo especies emblemáticas como el yaguareté- y también a sectores económicos como la agricultura, que dependen de ecosistemas saludables.
El escenario actual refleja una tensión creciente entre desarrollo económico y sostenibilidad. Mientras la expansión agropecuaria genera ingresos en el corto plazo, especialistas advierten que los costos ambientales pueden ser mucho mayores a mediano y largo plazo, especialmente en un contexto de crisis climática global.
Hoy, Argentina enfrenta una encrucijada: avanzar hacia un modelo productivo más intensivo o reforzar la protección de sus bosques nativos. Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán determinantes para el futuro de millones de hectáreas y para el equilibrio ambiental del país.















