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Modelo industrial

De la casa de Gran Hermano a ciudades en la altura: la empresa argentina que revoluciona la construcción modular

Ecosan pasó de alquilar baños químicos a levantar campamentos para miles de personas en zonas extremas. Todos los detalles.

En el kilómetro 47 de la traza que conecta los yacimientos de Vaca Muerta con la terminal de exportación en Río Negro, en medio de un paisaje sin ciudades cercanas, se levantan complejos habitacionales capaces de alojar a 1600 personas. Dormitorios, comedores, oficinas, gimnasios y espacios recreativos forman parte de una infraestructura que se completó en apenas seis meses. Todo fue trasladado en camión.

Ecosan evolucionó desde el alquiler de baños químicos hasta convertirse en una empresa clave en construcción modular, capaz de levantar campamentos, hospitales y grandes complejos en tiempo récord

Detrás de ese desarrollo está Ecosan, una empresa argentina que logró imponerse incluso frente a competidores chinos en proyectos de gran escala. Su diferencial es la construcción modular industrializada: el 80% de la obra se fabrica en planta y solo el 20% se ensambla en el lugar de destino. El proceso funciona como una línea de producción, donde el acero entra como materia prima y sale convertido en módulos completamente equipados.

Para el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la compañía produjo más de 1000 módulos con la participación de más de 200 operarios, que fueron trasladados en 500 viajes de camión. Cada unidad llegó lista para usar, con instalaciones completas, mobiliario y equipamiento.

La historia de Ecosan comenzó lejos de estos megaproyectos. A principios de los años 90, su fundador, Juan Pablo Rudoni, introdujo en el país los primeros baños químicos portátiles. El negocio tardó en despegar, pero encontró su oportunidad con cambios regulatorios en el sector de la construcción y la llegada de grandes eventos internacionales que exigían mejores condiciones sanitarias.

Su modelo industrializado permite fabricar el 80% de las obras en planta, reduciendo costos, plazos y riesgos, lo que le permitió competir incluso con empresas internacionales en proyectos como Vaca Muerta

El salto de visibilidad llegó en 2001, en plena crisis, cuando la empresa construyó la casa de Gran Hermano en tiempo récord. Ese proyecto marcó un antes y un después: “¿Cómo hacemos?”, se preguntó Rudoni. La respuesta fue trabajar día y noche hasta completar la obra en 45 días. La exposición televisiva le dio a la firma un reconocimiento clave para acceder a nuevos contratos.

El tercer gran hito fue durante la pandemia. En 2020, Ecosan propuso al Ministerio de Salud construir hospitales modulares de emergencia. La empresa levantó 11 centros en simultáneo, con 800 personas involucradas, y desde entonces acumula cerca de 50 obras hospitalarias en todo el país.

“¿Cómo es ir a construir una ciudad para 5000 personas a 4000 metros de altura en los tiempos que lo necesita la minería? Es inviable con la construcción tradicional”, afirma Rudoni. La compañía cuenta con proyectos en todo el país, desde la puna hasta la Patagonia, incluyendo campamentos a más de 4200 metros de altura.

Un modelo industrial que gana terreno

La construcción modular no solo se destaca por su velocidad, sino también por su previsibilidad. “Se vende como si fuera un producto”, explica Rudoni, en referencia a un sistema que evita sobrecostos y demoras habituales de la obra tradicional.

Desde la Cámara Argentina de la Construcción Modular e Industrializada (Cacmi), su gerente ejecutiva Eugenia de la Torre señala que este tipo de desarrollos puede ser hasta un 30% más económico. El sector, además, creció con fuerza en los últimos años: pasó de unas 20 empresas en 2020 a más de 100 en la actualidad.

Impulsada por la demanda de sectores como minería, energía y vivienda, la construcción modular gana terreno en Argentina como una alternativa más eficiente, económica y sustentable

A esto se suma un diferencial ambiental: los módulos pueden desmontarse al finalizar un proyecto, permitiendo recuperar el terreno sin dejar impactos permanentes.

De la minería a la vivienda

El avance de la construcción modular ya no se limita a la minería o la energía. En los últimos años, el sistema comenzó a expandirse hacia el sector residencial, impulsado en parte por la demanda insatisfecha de viviendas tras la pandemia.

Ecosan inauguró recientemente una nueva planta en Loma Verde, con una inversión de 6 millones de dólares, que le permite ampliar su capacidad productiva. Allí fabrica viviendas completas que pueden estar listas en apenas 120 días.

Se trata de casas de hasta 180 metros cuadrados, compuestas por módulos que salen de fábrica totalmente equipados: pisos, instalaciones eléctricas, muebles, calefacción y aire acondicionado. El mismo modelo que permitió levantar ciudades en zonas inhóspitas ahora se posiciona como una alternativa cada vez más viable para resolver el déficit habitacional.

En un contexto donde la eficiencia, la velocidad y los costos son determinantes, la construcción modular deja de ser una solución de nicho para convertirse en una de las principales apuestas del futuro del sector.

Fecha de publicación: 15/04, 7:30 am