Cuatro familias que viven en predios linderos al lugar donde Google construye un data center en el Parque de las Ciencias, en Canelones, Uruguay, presentaron un recurso ante el Ministerio de Ambiente para intentar detener la obra. Los propietarios cuestionan la autorización ambiental previa (AAP) otorgada en junio de 2024 y aseguran que nunca fueron notificados ni consultados durante el proceso de evaluación.
El proyecto contempla una inversión estimada de US$ 850 millones y contará con decenas de generadores, bancos de carga, sistemas de refrigeración de aire y una subestación eléctrica. La autorización ambiental también incluyó permisos para las emisiones al aire y un plan de gestión de residuos sólidos industriales.
Según informó El Observador, el recurso fue presentado el 29 de julio por el estudio Delpiazzo. Los vecinos solicitan que se deje sin efecto la resolución que habilitó el proyecto o, en su defecto, que se modifique la autorización ambiental.
La principal crítica de las familias apunta al procedimiento utilizado para aprobar el emprendimiento. Según consta en el escrito, la autorización fue otorgada en junio de 2024, pero los propietarios aseguran que nunca fueron informados. Recién en julio de 2026 pudieron acceder al expediente del Ministerio de Ambiente mediante un pedido de acceso a la información pública, cuando la obra estaba “prácticamente terminada”.
El reclamo adquiere mayor relevancia porque los propios estudios ambientales habían identificado a las familias como receptores sensibles del proyecto, entre otras cuestiones, por su posible impacto acústico. Sin embargo, los vecinos sostienen que no fueron “individualizados, contactados o consultados durante la elaboración del estudio de impacto ambiental”.
Google levanta un data center de US$ 850 millones y deja a vecinos fuera de la decisión
Las viviendas se encuentran en tres padrones contiguos que en conjunto abarcan más de cuatro hectáreas y están ubicadas a menos de cien metros de las instalaciones del futuro data center. De acuerdo con los propietarios, las estructuras del emprendimiento pueden verse “perfectamente” desde “el interior y desde las ventanas de sus casas”, debido a que están “inmediatamente detrás de sus jardines”.
Las familias también comenzaron a registrar impactos durante la etapa de construcción. En particular, denuncian “molestias e impactos” vinculados con “ruidos antes inexistentes” y advierten que la presencia del complejo modificará “de forma permanente” el “paisaje cotidiano de las familias”.
“Entre otros episodios, se han advertido molestias asociadas al flushing (limpieza de tuberías) nocturno, pruebas de bancos de carga y funcionamiento de generadores y otros equipos”, señalan en el escrito presentado ante el Ministerio de Ambiente.
El reclamo no se limita, entonces, a las dimensiones del proyecto o a las características técnicas de la infraestructura. Los vecinos cuestionan que una obra de semejante escala pueda transformar de manera definitiva el entorno inmediato de sus viviendas sin que quienes habitan allí hayan tenido participación efectiva en el proceso de evaluación ambiental.
Vecinos reclaman revisar la autorización ambiental del proyecto
Los propietarios buscan que el Ministerio de Ambiente anule de forma total la resolución que otorgó la autorización ambiental previa para la construcción del data center. Como alternativa, plantean que se modifique el permiso para contemplar los impactos que, según sostienen, no fueron considerados adecuadamente.
El conflicto pone en discusión el impacto que pueden generar los grandes proyectos de infraestructura tecnológica sobre los territorios donde se instalan. En este caso, las familias aseguran que fueron reconocidas como posibles afectadas por el emprendimiento, pero que esa identificación no se tradujo en una instancia de consulta o participación antes de que la obra fuera autorizada.
Mientras la construcción avanza, los vecinos buscan ahora que la autoridad ambiental revise una decisión tomada dos años atrás y que, según denuncian, conocieron cuando el proyecto ya estaba “prácticamente terminado”.