Crece el interés en invertir en campos para la producción de pistacho. Qué tan sustentable es este cultivo?
Este cultivo de moda se posiciona como una alternativa de inversión. Quiénes están apostando a su producción en Argentina y qué medidas toman para cuidar el agua y el suelo
En el marco de la implementación de la Ley de Inocencia Fiscal, que busca atraer ahorros que están fuera del sistema financiero , la compra de tierras para la producción de pistacho se posiciona como una alternativa vinculada a la economía real.
Según datos relevados por la desarrolladora de proyectos AgroFides, se trata de inversiones que en promedio ascienden a u$d 90.000 dólares, con participaciones que van desde los u$d 30.000 dólares en adelante, lo que amplía el acceso a perfiles de pequeños y medianos ahorristas.
En términos etarios, el universo de inversores se concentra mayormente entre los 40 y 60 años, aunque también crece el interés de perfiles más jóvenes vinculados a sectores como tecnología, finanzas y servicios profesionales, y en mayores de 60 que diversifican sus carteras.

Un cultivo de exportación
En Argentina hay unas 7.500 hectáreas dedicadas al cultivo de pistacho, la mayoría con fines de exportación. La provincia de San Juan lidera la actividad con 6500 hectáreas, y el resto se reparte entre Mendoza, Catamarca, La Rioja, La Pampa, San Luis, Neuquén y Río Negro.
El cultivo de este fruto seco requiere ambientes áridos con gran amplitud térmica y su alta demanda de agua necesita sistemas de riego eficientes para cuidar este recurso .
Asímismo, su producción implica invertir en máquinas de secado y procesamiento, en muchos casos alimentadas por energía solar o eólica.















