Dormir bien ya no depende solamente del uso del celular antes de acostarse. Un nuevo informe advierte que el aumento de las temperaturas nocturnas, impulsado por el cambio climático, está afectando cada vez más la calidad del descanso y ya provoca una pérdida promedio de casi 56 horas de sueño por persona al año en todo el mundo.
Del total de horas perdidas entre 2020 y 2025, unas seis horas anuales pueden atribuirse directamente al calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque representa poco más del 10% de la pérdida total, los investigadores advierten que el impacto seguirá creciendo a medida que aumenten las temperaturas, advierte el informe de Climate Central.
El informe también señala que el impacto del calor nocturno no afecta a toda la población por igual: los mayores de 65 años sufren más del doble de pérdida de sueño que los adultos de mediana edad cuando aumentan las temperaturas durante la noche.
También resultan especialmente vulnerables las personas que viven en países de ingresos medios y bajos, donde el acceso al aire acondicionado sigue siendo limitado.
A nivel mundial, apenas el 35% de los hogares contaba con aire acondicionado en 2021, una cobertura muy desigual entre regiones. Los investigadores destacan que, precisamente por esa falta de acceso a sistemas de refrigeración, las estimaciones podrían incluso estar subestimando el verdadero impacto que el calor tiene sobre el sueño en los sectores más vulnerables.
Por qué el calor afecta el sueño
El sueño está estrechamente relacionado con la capacidad del cuerpo para bajar su temperatura interna. Durante la noche, el organismo necesita enfriarse para iniciar y mantener un descanso profundo.
Cuando las temperaturas permanecen elevadas, ese proceso fisiológico se vuelve más difícil y aparecen despertares frecuentes, menor duración del sueño y una peor calidad del descanso.
El informe señala que el problema es especialmente preocupante porque muchas personas ya duermen menos de lo recomendado y la pérdida de sueño se acumula durante varios días consecutivos, aumentando sus efectos sobre la salud.
Diversas investigaciones vinculan la falta de sueño con alteraciones del estado de ánimo, disminución del rendimiento cognitivo, menor productividad y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares e inmunológicas.
El cambio climático empeora las noches cálidas
Los autores compararon las temperaturas nocturnas registradas entre 2020 y 2025 con un escenario hipotético en el que no hubiera existido el calentamiento provocado por la actividad humana.
El resultado muestra que el cambio climático ya está aumentando significativamente la cantidad de noches calurosas y, con ellas, las horas de sueño perdidas.
Si se compara con la década de 1970, la influencia del cambio climático sobre el descanso prácticamente se duplicó.
Mientras que hace cincuenta años provocaba unas dos horas de sueño perdidas por persona cada año, actualmente esa cifra ronda las cinco o seis horas anuales.
Además, en 1.335 de las 1.338 ciudades analizadas, el impacto del cambio climático sobre la pérdida de sueño aumentó respecto de los años setenta.
Cuáles son las ciudades del mundo más afectadas
Las ciudades más afectadas se encuentran en Arabia Saudita, Omán y Emiratos Árabes Unidos, donde las personas perdieron entre 55 y 87 horas de sueño al año por las altas temperaturas nocturnas.
De ese total, entre 12 y 16 horas fueron consecuencia directa del cambio climático, lo que equivale a casi dos noches completas de sueño perdidas cada año.
También se registraron impactos importantes en el sur de India, el sudeste asiático y varios países de África occidental, donde el calor nocturno ya forma parte de las condiciones habituales durante gran parte del año.
En América, las mayores pérdidas vinculadas al cambio climático se observaron en el suroeste de Estados Unidos, México, Guatemala, Colombia y Venezuela.
Cómo impacta el calor nocturno en Argentina
El informe también analizó seis ciudades argentinas: la Ciudad de Buenos Aires, San Miguel de Tucumán, Rosario, Córdoba, Mar del Plata y Salta.
Entre 2020 y 2025, los argentinos perdieron en promedio 36 horas de sueño al año como consecuencia de las altas temperaturas nocturnas. De ese total, alrededor de cuatro horas fueron atribuibles al cambio climático.
La Ciudad de Buenos Aires registró el mayor impacto del país. Según el estudio —que considera a toda el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA)—, sus habitantes perdieron 44 horas de sueño al año por el calor nocturno, de las cuales cuatro horas se relacionan directamente con el calentamiento global.
Le siguió San Miguel de Tucumán, con 39 horas de sueño perdidas anualmente, cuatro de ellas vinculadas al cambio climático. En Rosario, la pérdida alcanzó las 38 horas por año, con tres horas asociadas al calentamiento global.
En tanto, Córdoba y Mar del Plata registraron 34 horas de sueño perdidas por persona cada año, de las cuales tres horas fueron atribuidas al cambio climático.
La ciudad con el menor impacto dentro del grupo analizado fue Salta, donde la población perdió 27 horas de sueño al año, incluyendo tres horas relacionadas con el calentamiento global.