Auditoría ciudadana y un resultado demoledor: Disco, Jumbo y Carrefour siguen a full con la “contaminación plástica”

Ahora cualquier persona puede evaluar si la cadena de supermercado a la que va hace realmente algo por reducir la contaminación plástica.

Preguntas como ¿qué tipo de packaging ofrecen sus productos? ¿Cómo empaquetan las frutas y verduras?, ¿existen productos a granel?, ¿se aceptan recipientes reutilizables?, ¿hay sistemas de devolución de botellas?, ¿se ofrecen alternativas al plástico descartable? se pueden responder en la Auditoria de Supermercados 2026 de Break Free From Plastic y asi dejar en claro qué medidas toman los comercios respecto a este tema.

Es que cada vez que entramos a un supermercado tomamos decenas de decisiones de consumo. Elegimos frutas y verduras, compramos alimentos, llevamos bolsas, envases y productos descartables.

Auditoría ciudadana y un resultado demoledor: Disco, Jumbo y Carrefour siguen a full con la “contaminación plástica”

Sin embargo, pocas veces nos preguntamos cuánto de esa montaña de plástico depende realmente de nuestras elecciones y cuánto responde a las decisiones que toman los propios supermercados.

La metodología forma parte de lo que se conoce como ciencia ciudadana, una herramienta cada vez más utilizada en investigaciones ambientales que permite que cualquier persona participe de la recolección sistemática de datos.

“Lo que más me gusta es que cualquier persona tiene la capacidad de auditar un supermercado sin necesidad de ser científica. Se genera una base de datos enorme que después puede analizarse y servir para exigir cambios”, explicó a Economía Sustentable Jimena Ayala, especialista en salud ambiental e integrante de Acción Ecológica México.

“La idea es involucrar a la población. El formulario es muy sencillo y puede completarse en unos quince minutos. Lo importante es contar con información que permita impulsar políticas para reducir el plástico que venden los supermercados“, agregó.

Una auditoría ciudadana entra al supermercado

Las auditorías ya fueron realizadas otros años por la ciudadanía, mediante un formulario estandarizado que se completa en unos pocos, minutos mientras se hace la compra.

En 2025, el informe internacional de Break Free From Plastic reveló que a través de casi 500 auditorías realizadas en 247 supermercados de 27 países -entre ellos Argentina, Chile, México, Ecuador y Puerto Rico- la mayoría de las cadenas comerciales -como Disco, Jumbo y Carrefour- hacen muy poco para reducir el uso de plásticos de un solo uso, salvo cuando existe una legislación que las obliga.

En 2025, el informe internacional de Break Free From Plastic reveló que a través de casi 500 auditorías realizadas en 247 supermercados de 27 países hacen muy poco para reducir el uso de plásticos de un solo uso.

La iniciativa analizó aspectos muy concretos del funcionamiento cotidiano de los supermercados: desde si ofrecen bolsas reutilizables o eliminan las bolsas plásticas para frutas y verduras hasta la existencia de sistemas de devolución de botellas, sectores de venta a granel y otras alternativas que permitan disminuir la generación de residuos.

Los resultados muestran que todavía queda un largo camino por recorrer. Apenas el 14% de los supermercados auditados cuenta con secciones de productos secos a granel, una de las herramientas más efectivas para reducir envases descartables. Solo el 11% eliminó las bolsas plásticas para frutas y verduras.

Apenas el 14% de los supermercados auditados cuenta con secciones de productos secos a granel.

En el caso de los sistemas de devolución de envases, el 44% de las tiendas relevadas dispone de ellos, aunque el dato está fuertemente influenciado por Alemania, donde la legislación obliga a implementarlos. Si se excluye ese país, apenas el 17% de los supermercados ofrece este tipo de sistemas. “La evidencia muestra que las empresas avanzan cuando existen normas claras. Allí donde no hay regulación, las medidas voluntarias siguen siendo muy limitadas”, señala el informe.

Otro dato relevante es que el 58% de las tiendas ya no entrega gratuitamente bolsas plásticas de un solo uso en las cajas o cobra un cargo adicional por ellas, mientras que el 53% vende bolsas reutilizables de tela.

Más allá de reciclar

Las auditorías buscan correr el debate del reciclaje y poner el foco en la prevención. En lugar de preguntarse qué hacer con los residuos una vez generados, analizan qué cambios podrían implementarse para evitar que esos plásticos lleguen a existir.

Algunas de las preguntas del relevamiento apuntan justamente a ese objetivo: ¿qué tipo de bolsas ofrece el supermercado para frutas y verduras?, ¿existen productos a granel?, ¿se aceptan recipientes reutilizables?, ¿hay sistemas de devolución de botellas?, ¿se ofrecen alternativas al plástico descartable?

Las auditorías buscan correr el debate del reciclaje y poner el foco en la prevención.

Muchas de esas medidas ya funcionan en distintos países y no requieren grandes innovaciones tecnológicas.

Entre ellas figuran promover envases retornables, incorporar estaciones de recarga, ampliar la venta a granel, permitir que los clientes lleven sus propios recipientes para alimentos preparados y reducir el uso de bolsas descartables en las góndolas.

Un actor con enorme capacidad de cambio

El informe plantea que los supermercados ocupan un lugar estratégico porque funcionan como intermediarios entre fabricantes y consumidores.
Cada decisión comercial -desde exigir menos envases a sus proveedores hasta ofrecer alternativas reutilizables- puede modificar millones de compras diarias y reducir significativamente la cantidad de plástico que termina convirtiéndose en residuo.

El informe plantea que los supermercados ocupan un lugar estratégico porque funcionan como intermediarios entre fabricantes y consumidores.

Mientras buena parte de la discusión pública continúa concentrándose en el reciclaje doméstico, este tipo de auditorías abre otra pregunta: ¿qué pasaría si los supermercados dejaran de vender parte de esos plásticos de un solo uso? La respuesta, sugieren los datos, podría tener un impacto mucho mayor que el de muchas campañas de concientización. Porque la mejor manera de gestionar un residuo sigue siendo que nunca llegue a producirse.

Agustina Grasso: