Así es el desierto inundado que atrae a millones de turistas de todo el mundo
Un extenso desierto de dunas se transforma en un paisaje de ensueño, donde la acumulación de agua de lluvia da vida a lagunas de tonos turquesa y esmeralda.
En el noreste de Brasil se encuentra un fenómeno natural único en el mundo: cada año, después de la temporada de lluvias, este desierto de dunas blancas se transforma en un paisaje surrealista, al llenarse de lagunas de agua cristalina que atraen a miles de turistas.
Situado en el estado de Maranhão, el Parque Nacional Lençóis Maranhenses, que abarca 155 mil hectáreas, es conocido por sus vastas dunas de arena fina. Durante la temporada de lluvias, que va de enero a junio, las precipitaciones acumulan agua en las depresiones entre las dunas.
De julio a septiembre, cuando las lluvias disminuyen, el cielo despejado ofrece un espectáculo natural impresionante: lagunas de colores turquesa y esmeralda que pueden alcanzar hasta 100 metros de largo.
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Aunque el Parque Nacional Lençóis Maranhenses fue establecido en 1981, no fue sino hasta 2002 que comenzó a ganar popularidad como un destino turístico internacional. Hoy en día, se ha convertido en un lugar muy buscado por quienes desean vivir una experiencia única en plena naturaleza.
Entre las lagunas más destacadas del parque se encuentran la Laguna Bonita y la Laguna Azul, famosas por la pureza de sus aguas y el contraste que crean con el desierto circundante.
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Estas lagunas no solo son un espectáculo visual, sino que también albergan diversas especies acuáticas, incluidos peces que llegan transportados por aves o a través de las conexiones hídricas temporales con ríos cercanos.
El acceso al parque no es fácil y requiere vehículos 4×4 y guías especializados para atravesar las dunas sin dañar el ecosistema. A pesar de las complicaciones, cada año miles de viajeros llegan para nadar en las lagunas, hacer senderismo por las dunas y disfrutar de una puesta de sol en un entorno verdaderamente único.
Según el Instituto Chico Mendes de Conservação da Biodiversidade (ICMBio), la afluencia de visitantes al parque ha aumentado en la última década, consolidándolo como uno de los destinos naturales más impresionantes de Brasil.
Su belleza es tan destacada que recientemente el Comité de la UNESCO lo incluyó en su Lista del Patrimonio Mundial.