El engaño de los alisados “sin formol”, con componentes que pueden ser tóxicos
Aunque el formol está prohibido, algunos alisados “sin formaldehído” pueden liberar el gas al aplicar calor y afectar la salud.
El alisado con formol fue simplemente “el alisado” por veinte años. Las peluquerías lo aplicaban sin cuestionamientos, usando productos que prometían brillo y lacio duradero, con fórmulas a base de formol que hoy están explícitamente prohibidas. Pero el formaldehído que motivó la sanción sigue formándose en muchos de los productos más usados para alisar el cabello, de formas menos transparentes.
Mientras los alisados a base de formol estuvieron permitidos, causaron furor. Ofrecían un acabado perfecto, rápidamente. El ingrediente activo era el formaldehído puro o su forma líquida, el metilenglicol, y el mecanismo era sencillo. El calor aplicado sobre el formaldehído generaba un film muy efectivo que envolvía y alisaba la fibra capilar.

Alisados sin formol que pueden liberar formaldehído con el calor
La alarma se encendió recién en 2010, cuando el organismo oficial de salud del gobierno de Canadá midió un producto muy popular en salones de todo el mundo, la marca Brazilian Blowout, y encontró que contenía 12% de formaldehído, sesenta veces el límite permitido para cosméticos. A partir de ahí se sucedieron años de investigaciones: en 2011 OSHA, la agencia de seguridad laboral de Estados Unidos, comprobó que estilistas expuestos a Brazilian Blowout Acai o a Cadiveu Brasil Cacau superaban el límite de exposición de corto plazo de formaldehído, y se detectaron concentraciones de hasta el 10% incluso en productos rotulados como libres de la sustancia. El propio organismo sanitario estadounidense llegó a considerar el producto un cosmético mal rotulado, porque su etiqueta decía “sin formaldehído” mientras el laboratorio hallaba metilenglicol, la forma líquida de la misma sustancia, en su fórmula.
Qué dice ANMAT sobre los alisados con formol en Argentina
La normativa argentina de hoy prohíbe los alisados con formol: ANMAT autoriza el formaldehído únicamente como conservante cosmético y en concentraciones realmente bajas. No puede superar el 0,2%, porque por encima de ese umbral se considera perjudicial para la salud por su toxicidad, y prohíbe expresamente su uso con fines alisantes. Los únicos alisadores autorizados son los que están inscriptos en un listado concreto de la ANMAT y declaran ser 100% libres de formol.
El organismo sigue sancionando marcas y retirando productos del mercado:en 2023 secuestró productos de una cuenta que usaba influencers como caras visibles, después de que un análisis fisicoquímico del INAME detectara formaldehído en concentración muy superior a la permitida; en 2022 prohibió un alisado definitivo de lamarca Bella Hair Profesional por la misma razón; en febrero y marzo de 2026 dio de baja en todo el país productos de las marcasSILKDROP, GOOD HAIR,Prodigy yCiencia Cosmética, todos sin inscripción sanitaria y bajo sospecha de contener formol. En Mayo de 2026, la prohibición de lacios perfectos fue retirado por falta de inscripción y sospecha de formol en las fórmulas. En esos expedientes, la propia ANMAT describióel cuadro clínico de la exposición: inflamación ocular, irritación en vías aéreas, dermatitis y efectos crónicos asociados a patologías respiratorias.
Estos casos de fraude evidente (formol liso y llano en un frasco que no lo declara como contenido) son apenas la punta visible del iceberg. En la actualidad, muchos otros productos técnicamente no mienten cuando dicen “libre de formaldehído”. Sin embargo, la dermatóloga Clara Hernández Gascón observa: “Ésa es la estrategia de venta, pero la química cuenta otra historia.” Porque aunque la sustancia tóxica no se encuentra en la fórmula, terminan formándose en el proceso de uso sin que el cliente (ni el estilista) lo sepan. El formaldehído aparece recién cuando la plancha calienta el producto sobre el cabello. “Al pasar la plancha a más de 200°, el ácido glioxílico y el metilenglicol se transforman en vapores de formaldehído”, explica Hernández Gascón. Las consecuencias que la médica señala son las mismas: irritación severa en ojos y garganta, dermatitis de contacto. Lo que está clasificado como cancerígeno por la OMS es este gas, no el formol en sí.

Químicamente el ácido glioxílico no es formaldehído, pero es una molécula inestable ante el calor, y el calor es un paso necesario e inevitable de los alisados (a través de la aplicación de “planchita”, si no antes, con cofias térmicas). Una investigación reciente en Toxicology and Applied Pharmacology confirma el mecanismo: el formaldehído se libera al aire como subproducto de la descomposición térmica del ácido glioxílico, potencialmente en niveles superiores a los límites recomendados para aire interior.
El ácido glioxílico es el sustituto más promocionado como “la alternativa segura al formol”, y también el más presente en peluquerías de Buenos Aires. Muchos salones de CABA anuncian explícitamente trabajar con marcas como Liss Expert y Liss Gloss, de amplia distribución que se anuncian “100% sin formol”. El listado de ingredientes de la línea Liss Expert Stem Cells, de venta a todo el país, lleva ácido glioxílico. El listado de Liss Gloss también, como segundo ingrediente, luego del agua; sin embargo, desde que la sustancia comenzó a estar tan cuestionada internacionalmente, el activo se ha eliminado de las publicidades del producto, dejando visibles en las promociones únicamente el ácido hialurónico, la keratina y otros ingredientes que benefician la fibra capilar. En las redes sociales de Liss Gloss, solo pueden verse publicaciones del último mes, las anteriores han sido eliminadas. En los motores de búsqueda, todavía figura indexada la información del ácido glioxílico, pero ya no se ve al ingresar a la página web oficial. Al consultar directamente a la marca, se confirma que la fórmula persiste idéntica, sin cambios.
Ingredientes como la DMDM hidantoína o el Quaternium-15 no son formaldehído en el frasco: son compuestos diseñados para liberarlo gradualmente, un mecanismo que originalmente se usaba para conservar el producto y matar microorganismos. Los liberadores de formaldehído incluyen diazolidinil urea, DMDM hidantoína, imidazolidinil urea, Quaternium-15 y polioximetilen urea; otros compuestos, como la ciclopentasiloxano, requieren calor alto para liberar formaldehído.
Estos ingredientes no funciona como agente alisante que un salón aplique como protocolo (a diferencia del ácido glioxílico o el tioglicolato), sino como conservantes de productos de línea retail. Un ejemplo concreto es TRESemmé Keratin Smooth, shampoo y acondicionador de venta masiva en la Argentina, que contiene DMDM hidantoína. El producto se llama literalmente “Keratin Smooth” y promete controlar el frizz, compitiendo en el mismo terreno discursivo que los alisados de peluquería, sin que el consumidor asocie ese nombre con un liberador de formaldehído. Un relevamiento del Departamento de Ecología de Washington sobre productos capilares y geles de peinado, muchos de ellos con estas siglas en su lista de ingredientes, detectó formaldehído en un rango de 39,2 a 1.660 ppm, con el nivel más alto en un gel de peinado que se vendía como apto para trenzas y rulos definidos. Para dimensionar: concentraciones de apenas 200 ppm ya pueden causar reacciones alérgicas, y 24 de los 30 productos analizados superaban ese umbral.
Los riesgos para el cabello y la salud de los alisados químicos
Más allá de la irritación aguda de ojos, garganta y piel (la dermatitis de contacto es una de las reacciones más documentadas en estilistas expuestos de forma crónica), la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que integra la Organización Mundial de la Salud, concluyó que el formaldehído es “carcinogénico para los seres humanos” en base a evidencia suficiente de que puede causar cáncer nasofaríngeo y leucemia. La reclasificación no es reciente ni improvisada: en 2006 la IARC pasó al formaldehído de “probablemente carcinogénico” (Grupo 2A) a “carcinogénico” (Grupo 1), y en 2009 reafirmó esa categoría al sumar evidencia suficiente sobre leucemia.
Cuando las fórmulas de los alisadores incluyen tioglicolato, no hay exactamente liberación de formaldehído, pero aparecen otros problemas. Se promocionan como “alisado natural” o “definitivo” cuando se trata de un reductor químico potente. En la Argentina, este tratamiento circula bajo el nombre comercial de “alisado japonés”, y muchas peluquerías lo ofrecen. Ningún salón publica el nombre comercial exacto del producto que usa (son de uso profesional exclusivo, sin ficha pública), pero el tioglicolato de amonio es, por definición técnica y de mercado, el principio activo detrás de todo lo que se vende como “alisado japonés” en el país.
El tioglicolato de amonio es la misma sal usada en las antiguas “permanentes”. Es un agente reductor que rompe los puentes de disulfuro del cabello, permitiendo su remodelación y reestructuración. Los puentes de disulfuro son enlaces químicos fuertes que forman la estructura interna de la queratina y le dan fuerza, resistencia y forma al cabello. Actúan como el “esqueleto” de la fibra capilar. Aportan elasticidad y evitan que el pelo se rompa. El mecanismo principal del tioglicolato, según explica una revisión publicada en los Anais Brasileiros de Dermatologia, reduce los puentes de disulfuro, dejando los iones cargados negativamente y facilitando la forma deseada, pero además irrita el cuero cabelludo y, combinado con planchado a alta temperatura, multiplica el daño mecánico de la fibra.
Incluso cuando el producto no libera una sola molécula de formaldehído, el alisado deja marcas. Un estudio comparativo publicado en el en International Journal of Trichology sometió mechones a distintos tratamientos y midió pérdida de proteína, cambios estructurales en la cutícula por microscopía electrónica y resistencia mecánica. El resultado fue elocuente: todos los productos alisantes, hidróxidos de sodio y guanidina, tioglicolato de amonio y también el ácido glioxílico, provocaron pérdida de proteína respecto del cabello virgen, siendo el ácido glioxílico el que generó el mayor daño. Otra revisión sobre el efecto de los alisadores en la fibra capilar y el cuero cabelludo observó una disminución de cistina, el aminoácido presente en los puentes de disulfuro que dan fuerza al cabello, y que la combinación de alisado, decoloración y planchado deja contornos irregulares y desprendimiento de cutícula. El escenario menos grave indica, como mínimo, pérdida de proteína, debilitamiento de la cutícula, quiebre y una fibra que queda estructuralmente más frágil, aunque no haya vapores cancerígenos de por medio. Tanto para evitar los peligros más graves del formaldehído como para preservar la fibra capilar sana, la Dra. Hernández Gascón aconseja revisar las etiquetas de ingredientes de los productos utilizados, aún si se trata de aquellos que se aplican en salones, solicitando acceso al envase; y consultar siempre con un dermatólogo.















