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contaminación ambiental

Vaca Muerta: advierten que los residuos del fracking generan contaminación y riesgos para la salud

Un relevamiento expone las deficiencias en el tratamiento de los desechos generados por la fractura hidráulica. Mientras en otros países se reutiliza el agua residual, en Argentina el 95% se inyecta en pozos subterráneos, alimentando los riesgos de sismicidad inducida y contaminación en zonas residenciales.

La expansión de la fractura hidráulica en el yacimiento de Vaca Muerta expone una de las problemáticas más complejas para la sustentabilidad del sector energético: la gestión de sus pasivos ambientales. A pesar de que la normativa local exige el procesamiento adecuado de los desechos generados por la actividad extractiva, residentes y especialistas técnicos señalan que los residuos no están recibiendo el tratamiento correspondiente, lo que deriva en la acumulación de grandes volúmenes de lodo contaminado y plantea riesgos potenciales para la salud pública y el entorno natural.

El desarrollo del fracking implica la generación sistemática de dos tipologías de residuos con dinámicas de impacto diferenciadas. La acumulación a cielo abierto de estos componentes, en ocasiones a escasa distancia de áreas urbanizadas, incrementó los reclamos en las localidades neuquinas adyacentes a las zonas de explotación.

Los recortes de perforación o cuttings se acumulan en depósitos de la cuenca neuquina, generando controversia por la cercanía de algunos predios a sectores poblados.

El destino de las aguas residuales y el riesgo sísmico

El primer tipo de desecho lo constituye el agua contaminada que retorna a la superficie tras el proceso de fractura, la cual fluye combinada con salmuera de origen natural. En el escenario local, la práctica habitual consiste en inyectar estos líquidos en pozos sumideros subterráneos a gran profundidad. Investigaciones internacionales han vinculado de forma consistente esta modalidad de disposición con el fenómeno de la sismicidad inducida, debido a que el incremento de la presión hidrostática en el subsuelo posee la capacidad de reactivar fallas geológicas previamente inactivas.

Más del 95% del agua de retorno del fracking en el país es dispuesta en pozos subterráneos, una técnica asociada por especialistas con la sismicidad inducida.

La gestión de este recurso hídrico evidencia una marcada brecha tecnológica respecto de otros centros de explotación global. Mientras que en ciertas regiones de América del Norte se logra reutilizar hasta el 70% de las aguas residuales para nuevas operaciones de fractura o fines industriales alternativos, en Argentina la tasa de reinyección subterránea supera el 95%, de acuerdo con datos provistos por la Asociación de Profesionales del Medio Ambiente de Neuquén. Esta dependencia de los pozos de disposición limita las posibilidades de circularización del recurso y perpetúa la presión sobre las estructuras geológicas.

El segundo residuo crítico del proceso son los denominados cuttings o recortes de perforación. Se trata de lodos semisólidos compuestos por roca triturada, arenas y restos de aditivos químicos utilizados durante la perforación, los cuales adoptan la consistencia de una pasta densa y se acumulan en locaciones específicas sin recibir la estabilización final estipulada por los protocolos ambientales.

La acumulación a gran escala de esta pasta de roca triturada y arena es uno de los principales reclamos de las comunidades locales.

Acumulación de lodos en la periferia urbana

Las deficiencias en la cadena de tratamiento se manifiestan físicamente en el paisaje de la cuenca neuquina a través de depósitos de lodo a gran escala administrados por empresas subcontratistas. La persistencia de estos acopios, ubicados en puntos cercanos a ejidos municipales, genera preocupación por la posible lixiviación de componentes químicos hacia las napas freáticas y la dispersión de partículas volátiles en el aire.

El escenario actual plantea la necesidad de revisar los mecanismos de fiscalización estatal y la capacidad operativa de las plantas de tratamiento adjudicadas. La falta de infraestructura orientada al reciclaje del agua de retorno y a la remediación efectiva de las rocas de corte tensiona los estándares de sustentabilidad de Vaca Muerta, transformando la gestión de los residuos en el principal desafío ambiental para la continuidad del desarrollo hidrocarburífero en la región.

Fecha de publicación: 04/06, 7:21 pm