El número que entusiasma a Lula: la deforestación en la Amazonía cayó 35% en seis meses
Según datos oficiales, la destrucción de bosque cayó 35% entre agosto de 2025 y enero de 2026.
La deforestación en la Amazonía brasileña volvió a retroceder en los últimos seis meses y el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva confía en cerrar el período anual con la tasa más baja desde que existen registros oficiales.

Según datos difundidos en Brasilia, la destrucción de bosque cayó 35% entre agosto de 2025 y enero de 2026.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), los satélites detectaron la pérdida de 1.324 kilómetros cuadrados en ese período, la menor superficie desde que comenzó a funcionar en 2015 el sistema de monitoreo Deter. En el mismo tramo del año anterior —de agosto de 2024 a enero de 2025— la cifra había alcanzado los 2.050 km².
Objetivo, ¿deforestación cero?
“Tenemos una expectativa de alcanzar la menor tasa de deforestación (anual) en la Amazonía de la serie histórica (del Deter), si continuamos con estos esfuerzos”, afirmó en rueda de prensa la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva.
Para calcular la tasa anual, el Inpe toma como referencia el período que va de agosto a julio, coincidente con el inicio de la temporada seca, cuando suelen intensificarse las prácticas ilegales de desmontes para expandir la frontera agropecuaria. “Apenas son los primeros seis meses, pero eso ya muestra una fuerte tendencia de caída”, insistió la ministra.
La reducción no se limitó a la Amazonía. En el Cerrado —la vasta sabana biodiversa ubicada al sur del bioma amazónico— la deforestación también bajó, aunque en menor medida: 5,9% en el mismo período.
El mandatario brasileño, que aspira a la reelección en octubre, ratificó su compromiso de llevar la deforestación a cero para 2030, un objetivo que Brasil volvió a reforzar durante la COP30 celebrada en noviembre pasado en la ciudad amazónica de Belém.
Cabe recordar que la Amazonía, considerada la mayor selva tropical del planeta, cumple un rol estratégico en la mitigación del cambio climático por su capacidad de absorber carbono. En 2023, primer año del actual mandato de Lula, la tala se redujo a la mitad respecto de 2022, último año del gobierno de Jair Bolsonaro, período en el que los índices de deforestación habían alcanzado niveles récord.














