Alerta por la salud mental: el 49% de los argentinos dice vivir con estrés y ansiedad
Un relevamiento internacional reveló que casi la mitad de la población adulta del país se sintió estresada o ansiosa de manera frecuente durante el último año.
El 49% de los argentinos consultados aseguró haber experimentado estrés y ansiedad frecuentes en los últimos 12 meses, el porcentaje más alto entre los países analizados.
El dato se desprende del ranking mundial de estrés y ansiedad cotidiana que realizó según Statista Consumer Insights 2025.
Detrás se ubicaron Finlandia (45%) y Canadá (42%), mientras que Estados Unidos (39%), Japón (37%) y Francia (30%) quedaron más abajo. En el extremo inferior aparecen Indonesia (19%), Tailandia (24%) y Arabia Saudita (24%).

El estudio se realizó entre enero y diciembre de 2025, sobre personas de entre 18 y 64 años, con muestras que oscilaron entre 3.500 y 60.000 casos por país. El relevamiento mide percepción subjetiva de estrés y ansiedad, no diagnósticos clínicos, y no indaga en las causas. Sin embargo, la magnitud del dato argentino vuelve a poner el foco sobre un malestar que no es nuevo.
Un fenómeno que se profundiza
Los resultados coinciden con informes del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA), que registran un aumento sostenido del malestar psicológico: pasó del 18,4% en 2010 al 28,1% en 2024, con un pico durante 2022 y 2023. Insomnio, irritabilidad, ansiedad, preocupación constante e incertidumbre aparecen como síntomas recurrentes, con mayor impacto en jóvenes, mujeres, personas desocupadas y sectores vulnerables.
En el caso argentino, la inflación persistente, la pérdida del poder adquisitivo y la volatilidad macroeconómica conforman un escenario que especialistas en salud mental señalan como un factor de presión constante, aunque el estudio de Statista no establezca vínculos causales directos.
Mucha oferta profesional, acceso desigual
Paradójicamente, Argentina es uno de los países con mayor densidad de psicólogos por habitante del mundo: supera los 200 profesionales cada 100.000 personas, según datos citados por la OMS y entidades del sector. Sin embargo, esa alta disponibilidad no siempre se traduce en acceso efectivo. Persisten brechas regionales, limitaciones presupuestarias en el sistema público y barreras económicas en el ámbito privado que dificultan la atención para amplios sectores de la población.

Distintos informes también indican que cerca de la mitad de los argentinos presenta problemas de sueño asociados a preocupaciones persistentes, uno de los síntomas más frecuentes en cuadros de ansiedad crónica.
Más que un ranking
Que casi uno de cada dos argentinos declare sentirse estresado o ansioso de manera frecuente no implica que la mitad del país padezca un trastorno clínico. Pero sí funciona como un termómetro del clima emocional. El estrés crónico está asociado a mayor riesgo cardiovascular, trastornos del sueño, consumo problemático de sustancias y menor productividad laboral, lo que lo convierte en una señal sanitaria y social relevante.
El ranking también muestra que varios países latinoamericanos tienden a ubicarse en niveles altos de estrés, mientras que algunos países asiáticos y del Golfo reportan cifras más bajas. Los especialistas advierten que las diferencias culturales influyen en la forma de expresar el malestar, aunque coinciden en que factores estructurales —como la estabilidad económica, las redes de protección social y la calidad institucional— inciden de manera directa en la salud mental colectiva.















