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Aislamiento internacional

La potencia que se fue del Acuerdo de París y por qué su salida alarma al mundo

Se trata del segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, solo detrás de China. Los detalles.

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Estados Unidos dejó de ser oficialmente parte del Acuerdo de París sobre el cambio climático el martes y se convirtió en el único país del mundo que se retiró del principal pacto global para frenar el calentamiento del planeta.

La decisión marca la segunda salida del país del acuerdo y profundiza el aislamiento internacional de Washington en un contexto de aceleración de la crisis climática y de impactos económicos y ambientales cada vez más severos a escala global.

Acuerdos que «malgastan dinero»

La salida formal se concreta un año después de que el presidente Donald Trump firmara una orden ejecutiva para iniciar el proceso de retirada. A comienzos de este mes, además, el mandatario anunció que Estados Unidos también abandonará la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el tratado que da sustento jurídico al Acuerdo de París y que fue ratificado de forma unánime por el Senado estadounidense en 1992, durante la presidencia de George H. W. Bush. Esta doble decisión dificulta que un futuro gobierno pueda revertir rápidamente el rumbo y reincorporar al país al sistema climático internacional.

Desde la Casa Blanca, la medida fue presentada como una victoria política. Taylor Rogers, portavoz presidencial, afirmó que Trump retiró a Estados Unidos de “acuerdos internacionales radicales” que, según sostuvo, socavan los valores estadounidenses, malgastan dinero de los contribuyentes y frenan el crecimiento económico. En ese marco, calificó la salida como un triunfo de la agenda America First.

Críticas internacionales

Las críticas, sin embargo, fueron inmediatas y contundentes. Estados Unidos es hoy el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, solo detrás de China, y el mayor emisor histórico. Este último punto resulta clave, ya que el dióxido de carbono y otros gases permanecen en la atmósfera durante décadas o incluso siglos, contribuyendo al aumento del nivel del mar, a las olas de calor extremas y a la intensificación de inundaciones, incendios forestales y sequías.

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Estados Unidos es hoy el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, solo detrás de China.

Desde Europa, el comisario climático de la Unión Europea, Wopke Hoekstra, sostuvo que la retirada estadounidense representa una “clara ausencia de liderazgo” y advirtió que tendrá consecuencias negativas significativas para la reputación internacional del país. “Es difícil de entender que una nación con tanto peso económico y una responsabilidad histórica tan directa en el calentamiento global decida desentenderse del esfuerzo colectivo”, señaló.

Qué es el Acuerdo de París y qué países lo integran

El Acuerdo de París, adoptado en 2015, cuenta con la adhesión de 195 partes entre países y bloques regionales. Entre ellos se encuentran la Unión Europea y sus Estados miembro, China, India, Brasil, Argentina, México, Japón, Canadá, Sudáfrica y prácticamente la totalidad de América Latina, África y Asia. Incluso países con economías altamente dependientes de los combustibles fósiles siguen siendo parte del acuerdo, que establece el objetivo de limitar el aumento de la temperatura media global a muy por debajo de los 2 °C respecto de los niveles preindustriales y de hacer esfuerzos para no superar los 1,5 °C.

Durante su primer mandato, Trump ya había retirado a Estados Unidos del Acuerdo de París, una decisión que fue revertida por el presidente Joe Biden apenas asumió en 2021. Esta vez, sin embargo, el abandono también de la convención marco de la ONU apunta a bloquear una reversión rápida y a consolidar un giro estructural en la política climática estadounidense.

Trump ya había retirado a Estados Unidos del Acuerdo de París, una decisión que fue revertida por el presidente Joe Biden

En paralelo, la administración Trump avanzó en el desmantelamiento de regulaciones ambientales internas y en la promoción activa de los combustibles fósiles. El gobierno impulsa una mayor explotación de petróleo, gas y carbón, al tiempo que limita el desarrollo de energías limpias como la eólica y la solar y cuestiona la transición energética europea. Trump también recurrió a herramientas comerciales para presionar a otros países a reducir sus compromisos climáticos y aumentar la compra de energía estadounidense.

Especialistas y organismos internacionales advierten que la falta de compromiso de Estados Unidos puede servir de argumento para que otros países reduzcan sus propias ambiciones climáticas y complique el financiamiento destinado a que las naciones más pobres abandonen los combustibles fósiles. También refuerza la imagen de Washington como un socio poco confiable en los acuerdos multilaterales.

Fecha de publicación: 29/01, 2:28 pm