Verena Boehme, especialista en sostenibilidad: “Limitar la economía circular al reciclaje es perder su potencial transformador”
La Coordinadora general del primer hub de economía circular del país, con apoyo de la Unión Europea, explica qué es Sinergia Circular y por qué puede escalar el impacto ambiental, social y económico en Argentina.
En el medio de las negociaciones del Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, y ante la necesidad de articular de manera estratégica, conectar actores y detectar con claridad dónde estaban las oportunidades para escalar impacto en materia de economía circular, en Argentina se presentó la plataforma Sinergia Circular.
Se trata de una iniciativa de cooperación internacional que comenzó en el AMBA con un desafío concreto: romper la mirada reduccionista de la economía circular asociada exclusivamente a la gestión de residuos.

«Desde el inicio trabajamos para ampliar el enfoque hacia el diseño, el uso eficiente de recursos, la generación de empleo verde y la creación de nuevos modelos de negocio. Cambiar ese marco conceptual fue tan importante como construir las herramientas operativas», afirmó Verena Boehme, coordinadora general de Sinergia Circular y directora Ejecutiva de Fundación Manos Verdes en diálogo con Economía Sustentable.
En este sentido, la especialista en sostenibilidad y educación ambiental, con más de 15 años de experiencia en el sector privado en Alemania, precisó cómo funciona el primer hub de economía circular de la Argentina, qué oportunidades tiene el sector y de qué se trata el «Sello Sinergia Circular» que impulsan.
-¿Cuándo comenzó la planificación de Sinergia Circular y qué vacío concreto identificaron en el ecosistema de economía circular en la Argentina?
-La planificación de Sinergia Circular comenzó a partir de una lectura muy concreta del territorio: en Argentina, y particularmente en el AMBA, existen múltiples iniciativas valiosas vinculadas a la economía circular, pero operan de manera fragmentada. Empresas, cooperativas, municipios y organizaciones de la sociedad civil avanzan, muchas veces, en paralelo, sin herramientas comunes para vincularse, medir impacto o escalar sus prácticas.
El vacío no era de ideas ni de voluntad, sino de articulación estratégica. Sinergia Circular nace para cubrir ese espacio: conectar esfuerzos dispersos, fortalecer capacidades existentes y transformar buenas prácticas aisladas en un ecosistema colaborativo con impacto ambiental, social y económico medible.
-¿Por qué comenzaron en el AMBA? ¿Cuál fue el principal desafío que debieron sortear?
-El AMBA concentra una combinación única de densidad poblacional, actividad productiva, generación de residuos y capacidad de innovación. Es, al mismo tiempo, uno de los territorios con mayores desafíos ambientales y con mayor potencial de transformación.
Esta elección se apoya también en una experiencia concreta y sostenida en el territorio. Tanto la Fundación Manos Verdes como la Asociación Civil Sustentar cuentan con más de quince años de trabajo junto a la Ciudad de Buenos Aires y a distintos municipios del AMBA, desarrollando proyectos de gestión integral de residuos, educación ambiental y economía circular. Ese recorrido permitió comprender en profundidad las dinámicas locales, construir vínculos de confianza con el sector público, las cooperativas y las comunidades, y detectar con claridad dónde estaban las oportunidades para escalar impacto.

El principal desafío fue romper la mirada reduccionista de la economía circular asociada exclusivamente a residuos. Desde el inicio trabajamos para ampliar el enfoque hacia el diseño, el uso eficiente de recursos, la generación de empleo verde y la creación de nuevos modelos de negocio. Cambiar ese marco conceptual fue tan importante como construir las herramientas operativas.
-¿Por qué la Unión Europea decide impulsar esta iniciativa? ¿Se relaciona con las políticas circulares y de importación de productos que tienen que estar alineados con las del bloque europeo? ¿Cuál fue el aporte? ¿En qué consiste el cofinanciamiento?
-La Unión Europea impulsa Sinergia Circular porque la transición hacia economías circulares es una prioridad estratégica global. Existe una clara convergencia entre las políticas europeas de sostenibilidad, comercio y trazabilidad, y la necesidad de fortalecer capacidades locales en países socios como Argentina.
En ese marco, Sinergia Circular fue seleccionado entre más de 115 proyectos en una convocatoria competitiva de financiamiento para el Fortalecimiento de la Sociedad Civil, abierta especialmente a organizaciones de la sociedad civil argentina para promover las transiciones verde y digital. Se trata de un proyecto de cuatro años de duración, con horizonte hasta 2028, lo que permite trabajar con una lógica de transformación estructural y no de intervención puntual.
El aporte de la Unión Europea se materializa a través de un esquema de cofinanciamiento enfocado en la construcción de capacidades, plataformas y redes de colaboración. Las organizaciones implementadoras —Fundación Manos Verdes y Asociación Civil Sustentar— aportan además un 10% del monto total del proyecto, reforzando el compromiso institucional y la sostenibilidad de la iniciativa. Más que financiar acciones aisladas, el objetivo es dejar capacidades instaladas, modelos replicables y resultados medibles que fortalezcan el ecosistema de la economía circular en el largo plazo.
-¿Qué objetivos a mediano y largo plazo se trataron?
-En el mediano plazo, el objetivo es consolidar a Sinergia Circular como el hub de referencia en economía circular en Argentina, con una comunidad activa que colabore, se capacite y genere nuevos negocios circulares. A largo plazo, la ambición es contribuir a la transición del modelo económico lineal hacia uno circular, inclusivo y competitivo. Esto implica recuperar materiales, reducir emisiones, certificar buenas prácticas, formar talento y demostrar que la economía circular no solo es necesaria, sino también viable y rentable.
Redifinir el concepto de Economía Circular
Desde Sinergia Circular precisaron que la plataforma funciona como un espacio de «conexión inteligente»: tienen una app que se puede descargar (disponible en App Store o Google Play) y vincularse así con otros protagonistas de la economía circular. Por ejemplo, una empresa que busca reducir su huella ecológica puede encontrar cooperativas que gestionan materiales, municipios con programas activos o startups con soluciones tecnológicas específicas. A su vez, accede a capacitaciones, herramientas de medición de impacto y a la posibilidad de certificar sus prácticas con el Sello Sinergia Circular.

«No se trata solo de networking, la plataforma es infraestructura para la colaboración, orientada a generar proyectos concretos y resultados verificables», sintetizó Boehme.
En este sentido, desde Sinergia Circular propusieron de entrada redefinir el concepto de Economía Circular hacia una definición integral. «Limitarla al reciclaje o a la gestión de residuos es perder su potencial transformador. Por eso proponemos un sistema que optimiza el uso de los recursos en todo su ciclo de vida, minimiza insumos vírgenes, recupera descartes y genera desarrollo humano con empleo verde e inclusión social. Esa redefinición no es teórica; habilita nuevas decisiones productivas, nuevas políticas públicas y nuevos modelos de negocio, detallaron.
Cómo sumarse a la plataforma
-¿Qué empresas ya se sumaron a la iniciativa?
-Sinergia Circular articula con empresas y organizaciones de distintos tamaños y sectores. A la fecha contamos con 23 cartas de acuerdo firmadas, que reflejan la diversidad del ecosistema que estamos construyendo. Entre los actores que ya forman parte se encuentran organizaciones que operan en grandes cadenas de valor, como Newsan; empresas industriales como Flandria; pymes especializadas como Recplast y Cíclico; cooperativas con fuerte anclaje territorial como Creando Conciencia y Basura Cero; emprendimientos de impacto como Fungi, Nueco y Reaccionar; y universidades como la Universidad Austral.
Más que el nombre propio, lo relevante es el perfil de las organizaciones que se suman: actores que comprenden que la economía circular es una estrategia de competitividad, innovación y resiliencia, y no únicamente una acción asociada a la responsabilidad ambiental.
-¿Cuál podría decir que es el principal diferencial de este hub, en relación a otras iniciativas vigentes? Como Ruta Ambiental que impulsan desde L’Oréal y Mondelez, o de alianzas como la que se concretó en la ciudad de Bariloche con varias empresas y Buply.
-El principal diferencial es la integración. Sinergia Circular no es un programa cerrado ni una alianza puntual, sino un ecosistema abierto que combina plataforma digital, encuentros presenciales, capacitación, certificación de buenas prácticas y comunicación de impacto. A diferencia de otras iniciativas que se concentran en una cadena de valor, una empresa líder o un territorio específico, Sinergia Circular conecta actores diversos (empresas, gobiernos locales, cooperativas y organizaciones sociales) y pone a la colaboración multisectorial en el centro como motor de escala y transformación.
En ese camino, también articulamos con organizaciones de la sociedad civil que ya cuentan con una trayectoria sólida a nivel regional e internacional, y que llevan adelante programas estratégicos en economía circular y gestión de materiales. Entre ellas se encuentran Fundación Avina, la Cámara de la Industria de Reciclaje de Plásticos (CAIRPLAS), Delterra y CONARCOOP, entre otras. Esta articulación permite evitar superposiciones, potenciar capacidades existentes y construir una agenda común que trascienda proyectos individuales, fortaleciendo al conjunto del ecosistema.
-¿El hub está pensado como una plataforma abierta para sumar más organizaciones del tercer sector, empresas y gobiernos locales? ¿Cómo es el proceso de incorporación?
-Sí, Sinergia Circular está concebido desde su origen como una plataforma abierta. Pueden sumarse empresas, gobiernos locales, organizaciones del tercer sector, cooperativas y emprendedores que trabajen —o quieran comenzar a trabajar— bajo principios de economía circular. Desde el área de articulación, conectamos empresas, gobiernos y organizaciones que ya están cambiando la forma de producir, consumir y vincularse con el ambiente en los municipios del AMBA. El foco está puesto en generar vínculos estratégicos, evitar esfuerzos aislados y potenciar iniciativas que puedan escalar a partir del trabajo colaborativo.
El proceso de incorporación es simple y progresivo. Comienza con el registro en la plataforma y la participación en instancias de formación y vinculación. Para quienes buscan profundizar su compromiso, existe un camino de mejora continua que puede culminar en la certificación de prácticas a través del Sello Sinergia Circular, consolidando aprendizajes y resultados medibles.
-¿El Sello Sinergia Circular ya está vigente? ¿Cuál es su objetivo concreto y qué beneficios puede aportar a las organizaciones que lo obtienen? ¿Tiene algún tipo de reconocimiento o valor en relación con el acceso al mercado europeo?
-El Sello Sinergia Circular se lanzará en el segundo trimestre del año y tiene como objetivo reconocer y visibilizar proyectos que integran principios de economía circular de manera real y verificable, considerando de manera integral variables ambientales, sociales y económicas.
El valor del sello no es solo reputacional. Funciona como una herramienta de mejora de gestión, alineamiento con estándares y diferenciación para organizaciones que buscan profesionalizar y escalar sus prácticas circulares, especialmente en el contexto local y regional.
En esta primera etapa, el sello no cuenta con una homologación formal para el acceso al mercado europeo. Sin embargo, a partir de las alianzas institucionales en Europa y de la presencia de Fundación Manos Verdes en Alemania, la posibilidad de avanzar en procesos de reconocimiento o equivalencia con estándares europeos es un escenario posible a futuro. Ese camino requerirá consolidar la implementación, la trazabilidad y la calidad de los procesos, con una lógica de construcción progresiva y de largo plazo.















