Marina Arias, de Sistema B Argentina: “Ser una Empresa B implica pensar de manera diferente”
La Directora Ejecutiva explica cómo es el camino hacia la certificación, que plantea una economía más equitativa y sostenible. Cuántas empresas argentinas ya son parte de este movimiento global. ¿Es difícil ser una Empresa B?
¿Se puede lograr una economía más equitativa y sostenible? ¿Por qué una empresa decidiría dejar de enfocarse solo en el lucro, sin importar los medios? “¿Y por qué no? – redobla la apuesta Marina Arias, directora ejecutiva de Sistema B Argentina en diálogo con Economía Sustentable-. Porque en definitiva las organizaciones son organizaciones humanas. Entonces, cómo hago las cosas es una decisión, ¿no?”.
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“Creo que es un tema de cambio en las reglas del juego. Antes pensábamos que el único objetivo de la empresa es el fin de lucro y no importa cómo. La empresa exitosa es la que tiene mucha plata, no importa de qué manera. Tal vez el cambio de mirada es hacé plata, pero sí importa cómo”, afirma.
A nivel mundial, más de 9000 empresas son parte de este movimiento que comenzó en 2012, planteando que «una nueva economía es posible». En Argentina, actualmente 241 compañías ya certificaron con el fin de «buscar la transparencia y medir sus impactos sociales y ambientales y ponen su propósito empresarial socioambiental en el centro de su modelo de negocio».
¿Los pilares? “Medir y analizar las cinco áreas más relevantes de la empresa: Gobierno, Trabajadores, Clientes, Comunidad y Medio Ambiente, para ayudar a identificar todos los posibles puntos de mejora y oportunidades para ser un agente de cambio en la economía”, explican.
«No es que la Empresa B es una empresa perfecta, sino que realmente tiene altos estándares», aclara. En el “Mes de las Empresas B”, Arias explica cómo se logra la certificación y por qué ser parte de esto representa más que un sello.
-En marzo comienza un nuevo “Mes de las Empresas B”, ¿qué representa para ustedes? ¿Es un desafío?
-El Mes de las Empresas B es un momento de celebración, sobre todas las cosas y de visibilizar a las Empresas B en un momento en todo el mundo, ¿no? Todas las Empresas B del mundo se manifiestan en estos días con la misma campaña y haciendo distintas acciones de visibilidad, no solo para el mundo empresario sino también para ser visible a las personas en general, para entender que una economía diferente, que una economía centrada en las personas y el planeta es posible. Cada año tiene más relevancia. Hoy hay más de 9000 empresas en el mundo, con lo cual realmente se empieza a vivir de otra manera.
-En Argentina actualmente son 241 las Empresas B, ¿qué porcentaje representa a nivel mundial?
-Es un número alto, representativo en sí a nivel mundial. Hace 13 años atrás cuando empezamos a hablar de esto era una utopía absolutamente, con lo cual todos los primeros años fueron de mucha construcción y de encontrar, sobre todo, aquellas empresas pioneras que ya estaban haciendo las cosas de esta manera.
Era una forma de encontrar una tribu, ¿no? Aquellos emprendedores que tenían empresas, pero con propósito que era algo raro que la gente las veía como si fueran una ONG, no entendían. Hoy por hoy nada, no hay dudas que esto es una posibilidad de que sea así. Las empresas hoy se transforman. Respecto a la región, Argentina en el último año ha crecido un montón . Hoy Brasil, Chile y Argentina son los países más fuertes de la región. Hay lugares donde crecen mucho más, por ejemplo, UK, Estados Unidos, Canadá, y Europa que, con economías más estables, también es más fácil de proyectar, y ocuparse en vez de la situación económica en cómo hago para llegar a fin de mes poder preocuparse por cosas que importan como la transformación de la empresa y el impacto que genera. Me parece válido aclarar que una empresa que no logra ser empresa porque no logra ser sostenible, no puede generar impacto positivo, entonces la condición económica es básica.
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-¿Qué tiene que tener una empresa para sumarse a Sistema B? ¿Es fácil ser parte?
-Es fácil…depende, te diría. Es una forma de mirar a la empresa a la que no estamos acostumbrados, o sea, hoy medimos a la empresa o medimos el éxito de una empresa con un balance, ¿no? Y lo que propone la evaluación de impacto B es entender a tu empresa en un 360, hoy con cinco dimensiones -digo hoy porque en breve van a cambiar los los estándares- donde cada una de acuerdo a la industria, el tamaño, se customiza esa evaluación para hacer las preguntas correctas. Cuanto más grande la empresa y cuanto más impacto generen esa empresa, más difícil se pone la evaluación de impacto. En ese sentido te trae muchas preguntas desafiantes que no nos hemos hecho nunca, pero a la vez lo que propone justamente es un aprendizaje en ese camino, y creo que eso es lo más valioso que tiene el camino B y la evaluación de impacto.
-¿Cómo es el proceso para ser parte?
Una empresa en promedio en Argentina dentro de la evaluación de impacto B, que te decía, que son unas 200 preguntas, tiene un promedio de 40 puntos en la evaluación B, una empresa cualquiera. Para ser una empresa certificable, o sea, para decir, «che, quiero verificar todo lo que dije y obtener el sello B”, tiene que tener al menos 80 puntos, con lo cual ya es el doble.
Cualquier Empresa B certificada hoy de la Argentina está muy por arriba de los estándares de la media. Esto también es un camino de mejora continua. No es que la Empresa B es una empresa perfecta, sino que realmente tiene altos estándares: el 80% tienen modelo de negocio de impacto. Entonces, volviendo a tu pregunta, sí, es complejo porque está proponiendo algo muy distinto y por que el gap para mí más grande tiene que ver con la mentalidad.
Ser una Empresa B, ser una empresa de la nueva economía, como le decimos nosotros, implica pensar de manera diferente y todos somos contemporáneos de alguna manera, nacimos y fuimos educados en una cultura diferente, y estamos proponiendo algo disruptivo en ese sentido, ¿no? La pregunta es pero una empresa, ¿por qué haría eso? Y yo ahí te la redoblo, ¿Y por qué no? Por qué no haría eso. Porque en definitiva las organizaciones son organizaciones humanas. Entonces, cómo hago las cosas es una decisión, ¿no? Creo que es un tema de cambio en las reglas del juego. Antes pensábamos que, bueno, el único objetivo de la empresa es el fin de lucro y no importa cómo. La empresa exitosa es la que tiene mucha plata, no importa de qué manera. Tal vez el cambio de mirada es hacé plata, pero sí importa cómo.
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-¿Cómo es el recorrido para lograr la certificación? ¿Ustedes los acompañan? ¿Cuánto dura esa certificación?
-Primero invitamos siempre a las empresas a medir y entenderse. Cualquier empresa que se acerca, lo primero que tiene le decimos es entrá, crearte una cuenta en la evaluación de impacto B, es libre y gratuita, y es una herramienta que permite tener una foto de la empresa en un 360, y a la vez es una herramienta de gestión donde te propone ir avanzando sobre ese camino.
Una empresa que se mide y gestiona con altos estándares llega a la certificación y manda a verificar su puntaje, ¿no? La verificadora es B LAB, que es un ente en todo el el mundo. Si se verifica el puntaje y queda por arriba de los 80 puntos, obtiene la certificación que es el Sello B. Y ese sello lo sostiene durante 3 años, donde tiene una recertificación.
-¿Cuál podríamos decir que es el valor agregado de ser parte?
Creo que es ser parte del movimiento porque estamos transformando una economía. Entonces, hay varios valores. Creo que si lo miramos a nivel mercado, el mercado está cambiando, cada vez más los consumidores eligen sobre empresas que generen ese impacto positivo. Cada vez hay más consumidores conscientes. Después tenemos cada vez personas más conscientes en dónde trabajan. Entonces, empezar a ser una una empresa que atrae talentos, -las Empresas B atraen talentos concretamente-, la gente quiere trabajar en ese tipo de empresas, por ser lo que son. Hoy a las personas no les da lo mismo donde ponen su tiempo, el tiempo empieza a ser valioso, entonces a dónde lo destinan es fundamental.
Están creciendo fuerte, las inversiones de impacto pese a todo lo que está pasando en el mundo, las inversiones de impacto siguen creciendo, ¿no? Vemos cómo las líneas de crédito, las inversiones, los bonos verdes, los bonos sociales, cada vez hay más.
Además, Europa sigue levantando la vara. Y si alguna empresa argentina quiere vender a Europa, estos estándares van a ser clave. El Sello B es muy reconocido por eso. Entonces, el sello les da ese reconocimiento, pero por otro lado y como proceso, prepara las empresas para esos estándares. Y después por el otro lado hay mucho de convicción en este momento, ¿no? Porque ser los pioneros de la industria, ser los pioneros de un mercado en este momento: ver qué estás haciendo y qué rol te toca jugar.
Por ejemplo, Danone, una empresa multinacional que en un momento dijo «vamos para allá». Y eso hizo que todas las empresas, todos los negocios en el mundo se certificaran B, y empezaran a cambiar todo su modelo hacia eso. Y eso cambió todas sus cadenas de valor hacia eso y todos sus colaboradores hacia eso y todos sus mercados de consumidores hacia eso. Entonces, es clave y lo hicieron en un momento donde ese sello no es reconocido.
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-Sé que son parte del Movimiento B desde Pymes hasta empresas grandes como la que nombraste recién, ¿cuán valioso es que compañías como Danone y McCain, que acaba de certificar, empiecen a marcar el camino?
-Es clave. O sea, si empresas de estos tamaños tienen mucha injerencia. Yo definitivamente amo a las Pymes y a las empresas, digo, son modelos super disruptivos y justamente proponen la innovación. Ahora, los monstruos empresariales son los que en definitiva mueven al mercado, de una manera muy traccionadora. Entonces, eso tracciona el mercado desde la competencia, consumidores, cadena de valor, mueve mercados y pone nuevas varas en cómo hacer las cosas. Insisto algo que a veces es fuerte, porque estamos acostumbrados, sobre todo en la Argentina, por nuestra historia, a decir que el empresariado es malo y lo que hacen es malo, entonces a veces no abrimos la posibilidad a creer que una empresa pueda ser buena y más cuando es grande, ¿no? Pero creo que vale la pena, por eso también la certificación que ayuda a validar el trabajo que hay detrás de esa empresa. Creo que está bueno en estos momentos comunicar e informarse correctamente para entender que hay detrás de eso.
-A nivel mundial hay una corriente que no avala estos modelos, ni tampoco el cuidado del medioambiente, y que lo que importa es que las empresas ganen dinero por ganar y nada más. En este contexto, ¿las empresas están más reticentes? Porque hay mucha gente que no cree en todo esto, ¿no?
-Yo creo que lo bueno, entre comillas, es que se hizo muy visible, que hay mucha gente que en un momento donde creíamos que todo ya era de una manera, claramente hay mucha que no opina lo mismo. De todas maneras, el movimiento no dejó de crecer. Las Empresas B no se bajaron. No veo ningún tipo de retracción en el movimiento ni a nivel global, ni regional, ni en la Argentina. Las Empresas B siguen redoblando la apuesta y siguen trabajando por más. Acá en el movimiento tenemos un referente superimportante que dice, «No tenemos que estar todos de acuerdo en todo, pero podemos estar de acuerdo en algunas cosas”. Entonces, desde el Movimiento B, ponemos énfasis en que la empresa sea un agente de cambio y transformador, que a una empresa le vaya bien en crezca es bueno, pero que crezca en esto. No nos da lo mismo, ¿no?
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-¿Y en Argentina a pesar de las dificultades económicas tampoco?
-Mirá, en Argentina es muy paradójico porque pese a las dificultades económicas, el movimiento nunca dejó de crecer. Nunca. Yo soy de la creencia que si nosotros tuviéramos otra estabilidad económica, esto explotaría en poco tiempo. Realmente, yo creo que la Argentina es un pueblo solidario.
-¿Cuánto se juega el boca a boca en todo esto? Digo, de poder, por ejemplo, de compartir experiencias…
-Es esto todo. Como esto involucra un cambio profundo de mentalidad, ¿no? Las empresas que son B han hecho ese cambio de mentalidad y está buenísimo porque son embajadores del movimiento, realmente creen en esto y entonces cuando los escuchás, es medio una maravilla, ¿viste? Porque en realidad este sistema económico perverso que tenemos, donde crecen, pero crecen algunos, y todos los demás está explotado y hay crisis social, donde crece la pobreza, el hambre, indigencia, la contaminación, la degradación de la biodiversidad, no funciona. Entonces, ¿por qué sostener ese sistema? Entonces, cuando empezamos a hablar y empezamos a mostrar ejemplos, ‘de se puede hacer” de otra forma y bien, ahí va creciendo esa conciencia y se va transformando. Mucho más que un costo es un cambio de mentalidad.
-¿Qué desafíos tienen para este año? Vi que se viene un encuentro mundial en Brasil
-Nosotros tenemos la expectativa y la idea de crecer. Creo que tenemos la cantidad de años y experiencias suficientes y la masa de Empresas B necesarias como para empezar a trabajar a nivel de escala. La certificación de Empresa B nunca va a ser algo masivo, no esperamos que lo sea, las empresas de son faro, pero sí necesitamos que las empresas de transición hacia estos nuevos modelos, ¿no? Entonces, fuertemente vamos a apuntalar eso. Esperamos que desde gobiernos y privados también lo apuntalen, porque eso es importante en reconocer el valor de eso para fraccionar y tirar también del mercado. Y, sí, después tenemos un encuentro global en La Paz, en Brasil para poder encontrarnos ahí, porque en sí es muy importante la conexión entre las personas, así que ojalá podamos hacer eso.