Reciclar no es lo que más ayuda al ambiente y un estudio explica por qué

Aunque millones de personas reciclan residuos, usan menos papel o compran productos “verdes” convencidas de que están haciendo una gran diferencia frente al cambio climático, un nuevo estudio advierte que esas acciones suelen tener un impacto climático mucho menor que otras decisiones cotidianas, como dejar de viajar en avión o reducir el consumo de carne.

La investigación, publicada en la revista Nature Human Behaviour, concluye que la mayoría de las personas tiene una baja “competencia de carbono”, es decir, un conocimiento limitado sobre cuáles son las acciones individuales que realmente reducen más las emisiones de gases de efecto invernadero.

Aunque millones de personas reciclan residuos esa acción suele tener un impacto climático mucho menor que otras decisiones cotidianas, como dejar de viajar en avión o reducir el consumo de carne.

Tras analizar las respuestas de 2.924 personas en tres estudios realizados en Estados Unidos, los investigadores comprobaron que las medidas de bajo y mediano impacto son las más adoptadas, mientras que las acciones de mayor impacto siguen siendo mucho menos frecuentes.

“Las personas tienden a sobreestimar el efecto de acciones como reciclar residuos o usar menos papel y, en cambio, subestiman medidas mucho más eficaces como reducir los vuelos o el consumo de carne roja”, señala el trabajo.

El peso de los atajos mentales

Según los autores, este fenómeno responde a dos mecanismos psicológicos. Por un lado, las personas recurren al llamado heurístico de disponibilidad: consideran más importantes aquellas acciones que recuerdan con mayor facilidad porque aparecen con frecuencia en campañas ambientales, medios de comunicación o conversaciones cotidianas.

Por otro, interviene el denominado razonamiento motivado. Es decir, las personas tienden a atribuir un mayor impacto a aquellas acciones que ya realizan, reforzando la idea de que sus propios hábitos contribuyen significativamente a combatir el cambio climático.

Los investigadores encontraron que estos sesgos explican mejor las estimaciones de impacto que el conocimiento real sobre emisiones.

Las acciones más efectivas siguen siendo las menos elegidas

El estudio también muestra una paradoja. Las acciones con mayor potencial para reducir emisiones suelen implicar cambios más profundos en el estilo de vida —como vivir sin automóvil, evitar los vuelos frecuentes, contratar electricidad renovable o adoptar un vehículo eléctrico— y, justamente por ese motivo, son mucho menos adoptadas que medidas sencillas como reciclar o imprimir menos papel.

Los autores advierten que esta diferencia contribuye a que el enorme potencial de mitigación del comportamiento individual permanezca prácticamente desaprovechado.

¿Informar no alcanza?

El equipo también evaluó distintas estrategias para mejorar el conocimiento de la población. Entre ellas, probaron informar cuáles son las acciones con mayor impacto climático y enseñar reglas simples para estimar mejor el efecto de distintas decisiones cotidianas.

Sin embargo, los resultados fueron modestos. Ninguna intervención mejoró de manera significativa la comprensión de todas las personas y, en algunos casos, incluso empeoró las estimaciones.

“La reducción del costo de una dieta saludable requiere intervenciones específicas según el contexto, no soluciones uniformes”, señala el estudio al referirse, en general, a la necesidad de adaptar las estrategias de cambio de comportamiento. En el caso de la competencia de carbono, los autores llegan a una conclusión similar: no existe una única herramienta capaz de corregir los sesgos psicológicos de toda la población.

“La reducción del costo de una dieta saludable requiere intervenciones específicas según el contexto, no soluciones uniformes”, señala el estudio.

Por eso, sostienen que las campañas climáticas del futuro deberían diseñarse considerando las diferencias entre las personas y no limitarse únicamente a difundir información.

El trabajo concluye que mejorar la comprensión pública sobre cuáles son las acciones realmente más efectivas será clave para aprovechar el potencial que tienen las decisiones individuales en la reducción de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

C M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.