Reapareció tras 130 años: el lago que volvió y destruyó 38.000 hectáreas de campo

Después de más de un siglo seco, el histórico Lago Tulare reapareció en el corazón agrícola de California y volvió a ocupar miles de hectáreas que durante décadas fueron campos productivos.

Su regreso, impulsado por lluvias extraordinarias y el deshielo récord en la Sierra Nevada durante 2023, dejó bajo el agua unas 38.000 hectáreas de tierras cultivadas en el Valle de San Joaquín, una de las zonas agroindustriales más importantes de Estados Unidos.

Reapareció tras 130 años: el lago que volvió y destruyó 38.000 hectáreas de campo

El fenómeno no fue menor. Tulare había sido, en el siglo XIX, el mayor lago de agua dulce al oeste del río Mississippi. Alimentado por ríos que descendían de la Sierra Nevada, se expandía de forma natural durante los inviernos lluviosos. Sin embargo, a fines de 1800 fue drenado mediante diques, canales y desvíos para habilitar la expansión agrícola. Desde entonces, su lecho se transformó en uno de los suelos más fértiles del estado.

Tormentas extremas y “ríos atmosféricos”

La combinación de intensas tormentas, vinculadas a los llamados “ríos atmosféricos» y una acumulación histórica de nieve superó la capacidad de los sistemas de contención. El agua desbordó cauces y volvió a ocupar su antigua cuenca natural. El lago llegó a cubrir cerca de 94.000 acres, el equivalente a unas 38.000 hectáreas, afectando cultivos de algodón, tomates, pistachos y otras producciones clave de la región.

El agua desbordó cauces y volvió a ocupar su antigua cuenca natural.

Además del impacto sobre la agricultura, el avance del agua obligó a reforzar caminos rurales, trasladar ganado y rediseñar estrategias de drenaje. Las pérdidas económicas fueron significativas, especialmente en una zona donde cada hectárea representa alto valor productivo.

Un gigante que nunca desapareció del todo

Aunque se lo considera “desaparecido” desde fines del siglo XIX, el lago reapareció de forma parcial en años excepcionalmente húmedos del siglo XX. Sin embargo, el episodio reciente fue uno de los más extensos y visibles en décadas, lo que reavivó el debate sobre el manejo hídrico y el impacto del cambio climático.

California alterna períodos de sequía extrema con lluvias intensas cada vez más concentradas. En ese contexto, la reaparición de Tulare expone una tensión estructural: buena parte del desarrollo agrícola del Valle de San Joaquín se asentó sobre lo que históricamente fue una cuenca lacustre natural.

Con el regreso de condiciones más secas y el bombeo de agua hacia canales de riego, el lago comenzó a retroceder. Sin embargo, el episodio dejó una señal clara: cuando las condiciones climáticas cambian drásticamente, el territorio tiende a recuperar su memoria geográfica.

C M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.