Por qué las sopas Knorr pueden ser una bomba para la salud y no todos pueden consumirlas

Según la propia Brand Manager de Knorr Argentina, Ana Hernández Hermida, la marca está presente en el 80% de los hogares argentinos.El mercado latinoamericano de sopa alcanzó un valor de USD 4.025 millones en 2024, con Unilever (marca Knorr) como uno de los principales actores de la región.

Las sopas instantáneas de Knorr se consolidaron como un producto masivo en Argentina

Knorr maneja tres líneas de sopas rápidas: caldos claros con pastas (caracolitos, cabellos de ángel o municiones), sopas crema y sopas Quick, las instantáneas que se hacen directamente en la taza, con agua hirviendo, y que por conveniencia ganan terreno. Las diferencias nutricionales entre ellas son menores de lo que podría imaginarse. La Crema de vegetales y Quick de vegetales son los sabores con mayor rotación histórica y mayor cantidad de reseñas en Mercado Libre y supermercados online. El público las elige sobre todo bajo la apariencia de una opción saludable. La Crema de zapallo tiene su pico de ventas estacional en otoño – invierno.

“Jamás recomendaría este tipo de productos”, explica Andrea Graciano, licenciada en Nutrición (UBA, MN 2598). “Las sopas y caldos envasados nos hacen creer que estamos consumiendo algo que en realidad no es, una característica distintiva de los ultraprocesados en general. Creemos que estamos tomando una sopa de verduras, pero lo que hay en el plato es bastante diferente desde el punto de vista nutricional en comparación con una sopa casera».

El dato más cuestionable en la composición de estas sopas es el exceso de sal. Una sola porción puede contener más de 600 mg de sodio, entre el 25 y el 30% de la ingesta diaria recomendada, tanto como el contenido de sal en algunas papas fritas de paquete. El consumo excesivo de sodio eleva la presión arterial, aumenta drásticamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV) y daños renales graves. Se asocia con 1,89 millones de muertes anuales a nivel global. Curiosamente en la página web oficial de Knorr en Argentina el dato del aporte de sodio es omitido completamenteen la pestaña que detalla con prolijidad el resto del perfil nutricional de todas las sopas.

Especialistas cuestionan que estos productos se presenten como opciones saludables cuando varias versiones tienen más harina y almidón que verduras reales

El dato está accesible por ley en el paquete, naturalmente, y también en otras fuentes como portales de supermercados grandes. Es el caso de Jumbo.

El consumo frecuente de estas sopas podría impactar especialmente en personas con hipertensión, enfermedades cardiovasculares o problemas renales

Casi todos los sabores, de todas las líneas, tienen suficiente cantidad para portar el rotulado frontal obligatorio en Argentina que advierte sobre el exceso de sodio. Las únicas excepciones sin sello negro son la Quick Balance y la Sopa de Letras baja en sodio. Aún la Balance –de apariencia más saludable- contiene glutamato monosódico, el famoso potenciador del sabor que está asociado a síntomas como dolores de cabeza, sudoración, mareos y opresión en el pecho. Además, puede aumentar la grasa corporal, generar dependencia y fomentar inflamación.

Para dar cuerpo a estos productos, sin apelar a recursos de una cocina doméstica, o más onerosos para la industria, lo habitual es el uso de almidones en grandes cantidades. En el caso de las sopas “Crema”, donde la textura es protagónica, hay una alta proporción de harina refinada de trigo y almidón de maíz, que atentan contra las expectativas de muchos consumidores al elegir una sopa de verduras. La sopa Crema de Vegetales de Knorr tiene como primer ingrediente la harina, y como segundo el almidón, antes de cualquier verdura. El orden en el listado implica cantidad, de mayor a menor, por lo que aún sin saber la fórmula exacta del producto podemos obtener la noción clara de una gran proporción de sustancias feculentas por encima de los vegetales que promete. Almidón y harina refinada equivalen a calorías vacías en el plato (esto es, mayor densidad calórica sin aporte de nutrientes). La sopa crema de choclo, por ejemplo, tiene más harina que vegetales en su composición. Contrario a lo que podría suponerse, la sopa Quick de zapallo, de textura más ligera, tiene almidón de papa como primer ingrediente.

Todas estas sopas tienen azúcar, combinando en la mayoría de los casos la versión más identificable para el consumidor, que figura como azúcar en la lista, junto a otros dos ingredientes más opacos para interpretar, la maltodextrina y el jarabe de glucosa. Ambos son formas de azúcar más estables o económicas. Hay azúcar incluso entre los ingredientes de la Sopa de Letras, y la Quick Balance de vegetales, que son las dos sopas de presentación más natural, sin sellos.

En cuanto a aditivos y conservantes, varían dependiendo del sabor elegido y es donde Knorr más ha adaptado sus productos para evitar cuestionamientos. Algunos colorantes que han sido vinculados con hiperactividad en niños desaparecieron de las listas de ingredientes. Persiste, sí, la goma xántica en varios sabores.Si ampliamos la mirada, un problema que plantean estos productos es su bajo valor nutricional. Mientras suman calorías, tienen un muy bajo aporte en términos de proteínas, fibra y vitaminas. “La pérdida de las habilidades culinarias es central para explicar la elección de estos productos.”, remata Andrea Graciano, nutricionista. “Hacer una sopa de verduras casera no es demasiado trabajoso ni requiere tantos conocimientos técnicos, pero estamos tan desvinculados de la cocina que nos resulta esforzado o complejo algo que no lo es. Quizás es simple y práctico consumir una sopa ultraprocesada, pero no deja de ser simple también hacer una versión casera, sin abuso de almidones, de aditivos, de sustancias que nutricionalmente no nos hacen bien y no necesitamos”.

Natalia Kiako: