Nutria gigante: cómo se logró su regreso al Iberá tras casi 40 años

Durante casi cuatro décadas, la nutria gigante estuvo ausente de los ríos y lagunas argentinas. Considerada extinta localmente desde mediados de los años 80, su regreso al país no fue producto de una acción aislada, sino el resultado de un proceso de conservación que llevó años de planificación, cooperación internacional y restauración ecológica en uno de los humedales más importantes de Sudamérica: el Gran Parque Iberá, en Corrientes.

Por qué la nutria gigante había desaparecido de la Argentina

La nutria gigante (Pteronura brasiliensis), también conocida como lobo gargantilla, ariraí o lobo grande de río, es el mamífero acuático más grande de Sudamérica. Puede alcanzar hasta 1,8 metros de largo y pesar más de 30 kilos. Vive en grupos familiares estables y cumple un rol clave como depredador tope en los ecosistemas de agua dulce.

En Argentina, la especie desapareció a fines del siglo XX como consecuencia de la caza, la degradación de los humedales y la presión humana sobre los ríos. Los últimos registros confirmados datan de 1986. Desde entonces, no volvieron a observarse ejemplares silvestres en el país, mientras sus poblaciones también disminuían en otras regiones de Sudamérica.

El largo proceso que permitió su regreso al Iberá

La idea de reintroducir a la nutria gigante en la Argentina comenzó a gestarse en 2006 y tomó forma concreta a partir de 2017. El desafío era inédito: no existían ejemplares en el país, ni silvestres ni en cautiverio, y nunca antes se había intentado una reintroducción de esta especie en un área donde había desaparecido por completo.

El proyecto requirió identificar parejas reproductoras en el exterior, desarrollar protocolos sanitarios específicos y diseñar métodos de traslado y adaptación nunca antes aplicados. También fue necesario construir recintos de cuarentena y presuelta, entrenar a los animales para la pesca con peces vivos y minimizar al máximo el contacto humano.

La familia está integrada por Nima, una hembra proveniente del Zoológico de Madrid; Coco, un macho llegado desde el Zoológico de Givskud, en Dinamarca; y sus dos crías, Pirú y Kyra, nacidas en noviembre de 2024 en el propio Iberá. Los cuatro forman parte del Programa de Especies en Peligro de Extinción de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA).

Quiénes participaron del proyecto de reintroducción

El regreso de la nutria gigante fue posible gracias a la articulación entre múltiples actores. El proyecto cuenta con el impulso de Rewilding Argentina y el respaldo del gobierno de la provincia de Corrientes, la Administración de Parques Nacionales y organizaciones internacionales como Projeto Ariranha, de Brasil, además de zoológicos de Europa y Estados Unidos.

Sebastián Di Martino, director de Conservación de Rewilding Argentina, destacó que se trata de la primera reintroducción de la nutria gigante en un ecosistema donde había desaparecido completamente, un antecedente que posiciona al país como referencia global en restauración de especies.

La liberación y el seguimiento en libertad

Tras varios años de preparación, la familia de nutrias fue liberada en la Laguna Paraná, dentro del Parque Nacional Iberá. Para acompañar esta etapa crítica, el equipo técnico implementó un sistema de monitoreo adaptado a las características de la especie, que permite seguir sus desplazamientos y comportamiento en libertad.

Antes de la liberación, los ejemplares habían desarrollado conductas naturales como la pesca, la territorialidad y el cuidado parental, condiciones indispensables para su supervivencia en libertad.

Por qué el Iberá es un lugar clave para la especie

El Gran Parque Iberá abarca más de 756.000 hectáreas de humedales, con abundancia de peces, buena calidad de agua y escasa presión humana. Estas condiciones lo convierten en uno de los pocos lugares de Sudamérica capaces de albergar poblaciones estables de nutria gigante.

El regreso de la especie no solo apunta a su conservación, sino también a la recuperación del equilibrio ecológico del humedal, donde la nutria cumple un rol fundamental en la cadena trófica.

Un antecedente clave para la conservación en Argentina

La vuelta de la nutria gigante al Iberá demuestra que los procesos de restauración ecológica a largo plazo pueden revertir pérdidas que parecían definitivas. Más allá de la especie en sí, el proyecto sienta un precedente para futuras reintroducciones y refuerza el valor de los humedales como aliados frente a la crisis ambiental y climática.

Julieta Rico: Periodista y Editora de Contenidos con enfoque SEO