MarSinPlast transforma toneladas de residuos en muebles y desafía la cultura del descarte

La contaminación por plásticos sigue siendo uno de los principales problemas ambientales de los océanos. Frente a un modelo de consumo que genera grandes cantidades de residuos, iniciativas como MarSinPlast buscan demostrar que parte de ese material puede volver al circuito productivo y transformarse en objetos de uso cotidiano.

El proyecto nació en Mar del Plata en 2020, impulsado por Josefina Diez, de 32 años, licenciada en Gestión Ambiental por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Desde chica, la emprendedora recorría las playas de su ciudad y veía con preocupación la cantidad de basura que quedaba en la costa, especialmente durante la temporada turística.

MarSinPlast, el emprendimiento de Josefina Diez en Mar del Plata, recicló más de 115 toneladas de plástico para fabricar muebles y objetos de diseño

Esa experiencia se convirtió en el punto de partida de un emprendimiento familiar que, con la ayuda de sus padres, Hugo y Gabriela, comenzó a transformar residuos plásticos en muebles, comederos para mascotas, bijouterie y otros productos de diseño.

Según los datos del proyecto, hasta septiembre de 2026 MarSinPlast había reciclado más de 115 toneladas de plástico. La iniciativa busca agregar valor a materiales descartados y reducir la cantidad de residuos que terminan en basurales, playas y otros ambientes naturales.

El problema tiene una dimensión global. Según los datos citados del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), alrededor de 12 millones de toneladas de basura ingresan cada año al océano. En la costa bonaerense, el Censo de Basura Marina de la Fundación Vida Silvestre Argentina identificó a los plásticos como el 78% de los residuos relevados.

Cómo MarSinPlast convierte residuos plásticos en muebles de diseño

Los primeros pasos del emprendimiento estuvieron lejos de una producción industrial consolidada. Josefina montó el taller en un local comercial desocupado y comenzó a experimentar con un pequeño horno que tuvo que modificar en distintas oportunidades para adaptarlo al proceso de reciclaje.

La producción avanzó mediante pruebas y ajustes hasta desarrollar una metodología para transformar los residuos en objetos funcionales. El proceso comienza con la recepción del plástico, que luego se clasifica según su tipo y color. Después, el material se tritura y se utiliza para fabricar piezas mediante moldes.

La selección de los residuos es una etapa central, porque no todos los plásticos tienen las mismas características ni pueden procesarse de la misma manera. Por eso, el emprendimiento trabaja con materiales separados en origen y busca mantener una provisión relativamente estable de materia prima.

Para conseguirlos, MarSinPlast desarrolló puntos de recolección en instituciones educativas y empresas aliadas. También recibe materiales que acercan vecinos y seguidores directamente al taller.

La variedad de productos incluye cajoneras, sillas, estanterías para comercios, llaveros, medallas, bebederos para mascotas y artículos de merchandising corporativo. El objetivo es fabricar objetos que respondan a necesidades concretas y, al mismo tiempo, incorporen plástico recuperado.

“No tenemos un producto estrella -contó Josefina-. Nos gusta desarrollar cosas que resuelvan una necesidad y que además estén hechas con residuos”.

La emprendedora también utiliza ejemplos cotidianos para mostrar la cantidad de material que requiere cada pieza. “Se necesitan 20.000 tapitas de gaseosa para hacer un contenedor porta-macetas de 40 kilos de plástico reciclado”, explicó en sus redes sociales.

Con más de 160.000 seguidores en Instagram, la emprendedora impulsa la educación ambiental y promueve la recuperación de redes de pesca y otros residuos marinos

El modelo busca demostrar que los residuos pueden convertirse en materia prima, aunque el reciclaje no resuelve por sí solo el problema de la contaminación. La reducción del consumo innecesario, la reutilización y una mejor gestión de los desechos siguen siendo necesarias para evitar que los plásticos lleguen al ambiente.

La Chica del Plástico impulsa la educación ambiental y recupera redes de pesca

El crecimiento de MarSinPlast también estuvo vinculado con las redes sociales. Durante la pandemia, cuando las actividades presenciales quedaron interrumpidas, Josefina comenzó a utilizar Instagram para pedirles a los vecinos que separaran sus plásticos y los guardaran para reciclar.

Lo que comenzó como una búsqueda de materia prima se convirtió en una plataforma de comunicación ambiental. Desde su cuenta La Chica del Plástico, que supera los 160.000 seguidores, la emprendedora comparte contenidos sobre reciclaje y organiza cursos, talleres y charlas para acercar estas prácticas a la vida cotidiana.

“Me movilizó la necesidad de tener un proyecto activo, que genere cambios concretos desde el hacer”, contó Josefina a iProfesional. También explicó que buscaba respuestas prácticas frente a un problema que observaba a diario en su ciudad.

“Siempre entendí que la acumulación de plástico es un problema urgente que requiere atención prioritaria, pero sentía que faltaban propuestas aplicables, cercanas y reales para la dinámica diaria de la ciudad”, destacó.

La actividad se amplió con capacitaciones online, encuentros en escuelas y universidades, charlas en instituciones y asesoramiento a municipios. De esta manera, el proyecto incorporó una dimensión educativa que acompaña la fabricación de productos y promueve la separación de residuos en origen.

Por su trabajo de comunicación ambiental, Josefina recibió el premio “Creators of Tomorrow” 2023, impulsado por Meta, y el reconocimiento “Vecino Emprendedor” 2026, otorgado por Fundación Inspirar y el grupo inmobiliario Remax.

Otra línea de trabajo es el Proyecto Atlántico, una iniciativa que impulsa junto con la ingeniera ambiental Camila Pullara para recuperar redes de pesca descartadas, cajones de calamar y otros plásticos vinculados con la actividad marítima.

La propuesta apunta a reducir los residuos generados por la industria pesquera y darles una nueva utilidad. Se trata de un desafío relevante porque los materiales utilizados en redes y equipos de pesca pueden permanecer durante largos períodos en el ambiente marino si no se gestionan correctamente.

El trabajo de MarSinPlast muestra una alternativa para incorporar residuos al circuito productivo, pero también expone la necesidad de fortalecer los sistemas de recolección, clasificación y recuperación de materiales. Para que estas experiencias amplíen su alcance, no alcanza con la voluntad individual: hacen falta una participación sostenida de la comunidad, acuerdos con empresas y políticas que faciliten una gestión adecuada de los residuos.

Desde un taller familiar en Mar del Plata hasta una comunidad digital de miles de personas, el proyecto de Josefina Diez combina reciclaje, diseño y educación ambiental. Su desafío es seguir ampliando la recuperación de plásticos y demostrar que una parte de los materiales descartados puede tener una segunda vida sin perder de vista la necesidad de reducir la generación de residuos.

Fuente: iProfesional

EconoSus: Equipo de redacción de Economía Sustentable. Brindamos información sobre empresas y gobiernos responsables en mejorar la calidad de vida y favorecer el desarrollo social sustentable.