El avance de El Niño vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de las ciudades del Litoral argentino frente a los eventos climáticos extremos. Las lluvias ya elevaron el nivel del río Uruguay por encima de los límites de evacuación en algunas localidades, mientras los organismos científicos advierten que el fenómeno podría intensificarse durante los próximos meses.
En Paso de los Libres, Corrientes, el río alcanzó los 9,14 metros, por encima del nivel de evacuación establecido en 8,5 metros. Como consecuencia, 31 personas permanecían alojadas en el Regimiento de Infantería de Monte. En Concordia, Entre Ríos, la crecida obligó a evacuar preventivamente a entre 12 y 15 familias.
El escenario mantiene en alerta a las autoridades locales, que siguen la evolución de los niveles de agua y coordinan medidas de asistencia. Sin embargo, las proyecciones meteorológicas anticipan que las precipitaciones podrían continuar por encima de los valores normales en amplias regiones del país, lo que aumenta el riesgo de nuevas inundaciones.
Pedro Di Nezio, director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), advirtió en una entrevista con Infobae sobre la magnitud del episodio actual. “Este Niño va a entrar a la historia, sin dudas”, afirmó. Según explicó, los eventos de esta intensidad ocurren aproximadamente cada 30 años y el actual podría alcanzar niveles comparables a los registrados en 1997.
El Niño aumenta el riesgo de inundaciones en el río Uruguay
El Niño es un fenómeno climático asociado al calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Ese cambio modifica la circulación atmosférica y altera los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del mundo. En Argentina, suele favorecer precipitaciones más abundantes en el Litoral, aunque sus efectos varían según la zona y las condiciones de cada cuenca.
Las proyecciones del SMN indican una mayor probabilidad de lluvias superiores a las habituales durante el trimestre octubre-diciembre en el Litoral, Córdoba, sectores de Cuyo, La Pampa, el oeste bonaerense y el noreste de la Patagonia.
José Luis Stella, pronosticador del organismo, señaló a Infobae que “en la región del Litoral las probabilidades de lluvias son mayores”. El pronóstico también contempla temperaturas máximas inferiores a los registros históricos en buena parte del territorio nacional.
Las estimaciones internacionales refuerzan la preocupación. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) calculó que existe más de un 90% de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) también advirtió sobre la posibilidad de que se convierta en uno de los episodios más intensos desde 1950.
Su directora, Celeste Saulo, explicó la relevancia del calentamiento oceánico en una declaración citada en la información original. “Las aguas de las que se nutre El Niño presentan las temperaturas más altas jamás registradas. En otras palabras, hay más calor que puede liberarse”.
La OMM prevé que el fenómeno alcance su punto máximo en diciembre y se prolongue hasta febrero de 2027. No obstante, la evolución de las lluvias y las crecidas dependerá también de las condiciones hidrológicas de cada cuenca.
En Concordia, el río Uruguay registró 11,56 metros el 11 de octubre, unos 50 centímetros por encima del nivel de alerta. Las proyecciones mencionadas en los reportes anticipaban que podía superar los 13 metros durante la semana siguiente, por encima del nivel de evacuación de 12,50 metros.
El municipio, encabezado por el intendente Francisco Azcué, mantiene activos los mecanismos de monitoreo y asistencia. La situación también afecta a otras ciudades ribereñas, aunque con distintos niveles de riesgo.
En Colón, el río alcanzó los 7,46 metros, cerca del umbral de evacuación de 7,90 metros. En Concepción del Uruguay, el nivel llegó a 5,42 metros y el alerta pasó de verde a amarillo, mientras que la evacuación se establece a partir de los 6,30 metros.
La crecida también amenaza actividades económicas vinculadas con el turismo. En Colón, el avance del agua cubrió las playas durante un fin de semana largo en el que la ocupación hotelera llegó al 70%. El impacto de las inundaciones puede extenderse así más allá de las viviendas afectadas, con consecuencias para los comercios, los prestadores turísticos y el empleo local.
El río Paraná también sube y crece la preocupación por 2027
Aunque el Paraná permanece por debajo de los niveles de alerta, su caudal muestra una tendencia ascendente. Frente a la ciudad de Corrientes, el hidrómetro marcó 4,98 metros al cierre del 11 de octubre. El Instituto Nacional del Agua (INA) proyectó que podría alcanzar los 6 metros el 20 de noviembre, a medio metro del nivel de alerta.
Durante septiembre, el caudal del Paraná superó en un 37% el promedio histórico para ese mes. La evolución del río será clave para determinar el alcance de los riesgos en las localidades ribereñas, especialmente si las precipitaciones intensas se mantienen durante la primavera y el verano.
En el caso del Uruguay, la represa de Salto Grande cumple un papel relevante en el manejo del agua. El embalse registraba un nivel de 32,22 metros, y una de las alternativas operativas mencionadas para gestionar la crecida consiste en elevar el nivel del lago hasta los 35 metros. Sin embargo, la represa no puede impedir por completo las inundaciones ni eliminar los riesgos asociados con lluvias extraordinarias.
La emergencia también plantea desafíos para la prevención sanitaria. Investigadores de la Universidad de Bristol publicaron en la revista The Lancet un conjunto de recomendaciones para reducir los efectos sobre la salud de un eventual episodio extremo de El Niño.
El trabajo propone activar protocolos sanitarios internacionales, fortalecer los sistemas de alerta temprana, mejorar los estudios que permitan distinguir los efectos del fenómeno de los asociados al cambio climático y monitorear de forma continua sus consecuencias sanitarias. También plantea evaluar qué medidas ofrecen mejores resultados con los recursos disponibles.
El coautor del estudio, Dann Mitchell, advirtió sobre la necesidad de anticiparse a los posibles impactos. “No podemos permitirnos ignorar este riesgo emergente, que puede tener consecuencias devastadoras, pero anticipables, para comunidades de todo el mundo”.
Las inundaciones representan un riesgo para las viviendas, la infraestructura, los servicios básicos y las actividades productivas. Frente a un fenómeno de esta magnitud, la capacidad de anticipación resulta determinante para reducir los daños y organizar la respuesta de los gobiernos.
Con el río Uruguay ya por encima de los niveles de evacuación en algunas localidades y el Paraná en ascenso, los próximos meses serán decisivos para el Litoral. La evolución de El Niño pondrá a prueba los sistemas de alerta, la planificación urbana y la capacidad de respuesta ante eventos extremos.