Los químicos eternos están en sartenes, envases y ropa y cada vez preocupan más por sus efectos en la salud

Durante décadas pasaron inadvertidos para la mayoría de los consumidores en todo el mundo. Sin embargo, en los últimos años los “químicos eternos” comenzaron a llamar la atención por sus efectos en la salud.

La reciente demanda presentada por el estado de Nueva York contra gigantes químicos como 3M y DuPont volvió a poner el foco sobre estas sustancias, utilizadas desde mediados del siglo pasado en miles de productos por una característica muy buscada por la industria: repelen el agua, la grasa, las manchas y soportan altas temperaturas.

¿Qué son los químicos eternos?

Los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) son una familia de más de 10.000 compuestos químicos sintéticos desarrollados desde la década de 1940.

Todos comparten una característica: poseen enlaces entre carbono y flúor, considerados de los más fuertes de la química.

Los químicos eternos están en sartenes, envases y ropa y cada vez preocupan más por sus efectos en la salud

Esa estructura hace que prácticamente no se degraden de forma natural, por lo que pueden permanecer durante décadas —e incluso siglos— en el agua, el suelo y los organismos vivos.

Por ese motivo los científicos comenzaron a llamarlos “forever chemicals” o “químicos eternos”.

¿Dónde están presentes los químicos eternos?

Aunque muchas personas nunca escucharon hablar de ellos, es muy probable que convivan con PFAS todos los días.

Pueden encontrarse en:

  • sartenes y utensilios antiadherentes
  • ropa impermeable
  • camperas y calzado outdoor
  • envases de comida rápida resistentes a la grasa
  • cajas de pizza y pochoclos para microondas
  • alfombras y tapizados antimanchas
  • espumas utilizadas para combatir incendios
  • cosméticos y algunos productos de cuidado personal
  • componentes electrónicos e industriales

No todos estos productos contienen necesariamente PFAS, pero históricamente fueron una de las principales aplicaciones de esta familia de sustancias.

¿Por qué generan preocupación?

El principal problema es que, una vez liberados al ambiente, resulta extremadamente difícil eliminarlos. Pueden desplazarse por el agua, acumularse en ríos, napas subterráneas y suelos, ingresar a los alimentos y permanecer durante años en el organismo humano.

Diversos estudios científicos detectaron PFAS en la sangre de gran parte de la población mundial.

Diversos estudios científicos detectaron PFAS en la sangre de gran parte de la población mundial.

Aunque la evidencia continúa creciendo y existen diferencias entre los distintos compuestos de esta familia, investigaciones epidemiológicas asociaron la exposición prolongada con un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer y alteraciones hormonales, entre otras.

La propia OMS advierte que las personas pueden exponerse a los PFAS a través del agua potable, los alimentos, distintos productos de consumo e incluso en determinados ámbitos laborales. Por eso el organismo trabaja actualmente en la elaboración de valores de referencia internacionales para evaluar sus riesgos para la salud.

Los especialistas aclaran que la presencia de PFAS no significa automáticamente que una persona vaya a desarrollar estas enfermedades, pero la acumulación prolongada y la exposición constante son motivo de creciente preocupación para las autoridades sanitarias.

¿Son fáciles de detectar en casa? No, desde la OMS sostienen que requiere análisis de laboratorio con técnicas especializadas. “No existen pruebas domésticas confiables para saber si una sartén, una prenda o un envase contienen estos compuestos”, precisaron.

¿Se siguen usando los químicos eternos?

Sí, aunque cada vez menos países los permiten sin restricciones. Estados Unidos endureció en los últimos años los límites para los PFAS en agua potable y enfrenta miles de demandas contra fabricantes.

La Unión Europea, por su parte, trabaja en una de las prohibiciones más amplias del mundo para eliminar progresivamente estos compuestos de numerosos productos de consumo.

La industria sostiene que algunos PFAS siguen siendo indispensables en aplicaciones médicas, aeroespaciales o industriales donde todavía no existen alternativas igual de eficaces.

Los PFAS también están presentes en Argentina porque forman parte de numerosos productos importados y de algunos procesos industriales.

Sin embargo, el país todavía no cuenta con una regulación específica que limite su utilización ni con un sistema nacional de monitoreo de estas sustancias en agua, alimentos o suelos.

C M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.