Las algas podrían estar acelerando la degradación del plástico en ríos y lagos

La contaminación de los cuerpos de agua dulce por exceso de nutrientes (proceso conocido como eutrofización) sumó un nuevo y preocupante hallazgo. Un estudio desarrollado por el Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) y publicado en la revista científica Water Research demostró que la proliferación masiva de algas acelera directamente el deterioro inicial de los residuos plásticos en ríos, lagos y estanques.

Hasta el momento se sabía que los desechos sintéticos arrojados al agua desarrollaban una capa biológica en su superficie —denominada plastisfera—, pero se desconocía cómo reaccionaba esa comunidad de microorganismos ante los brotes de algas, cada vez más frecuentes en el planeta debido al cambio climático y los vertidos agrícolas e industriales.

La proliferación de algas altera la plastisfera y acelera la aparición de microfisuras en los plásticos arrojados al agua.

Cómo funciona la “plastisfera” que destruye el material

A través de experimentos con polietileno de baja densidad (LDPE) —el material flexible de las bolsas plásticas cotidianas—, el equipo liderado por el profesor Jaewook Myung identificó la secuencia biológica que acelera el proceso:

  • Formación de una capa pegajosa: Ante el exceso de nutrientes, las cianobacterias y bacterias fotosintéticas se multiplican y generan sustancias poliméricas extracelulares (EPS), un mucílago pegajoso que engrosa la biopelícula sobre el plástico.
  • Aumento de enzimas oxidantes: La masa microbiana recluta bacterias con genes específicos capaces de secretar enzimas que atacan químicamente la estructura del polímero.
  • Aparición de microgrietas: Los análisis de microscopía electrónica confirmaron un incremento de grupos funcionales con oxígeno (carbonilo e hidroxilo) en la superficie, provocando microfisuras que ablandan el plástico y facilitan su posterior fragmentación física en microplásticos.
La acumulación de bacterias en la superficie del polietileno facilita la fragmentación del material en micropartículas.

Un desafío integrado para la gestión ambiental

Los autores del informe remarcaron que este fenómeno no debe interpretarse como una “solución natural” a la basura sintética, sino como un multiplicador del riesgo ecológico. La degradación acelerada en aguas eutrofizadas transforma botellas y bolsas en partículas diminutas mucho más rápido, facilitando que ingresen a la red trófica y transporten patógenos.

Ante este panorama, los científicos instan a los organismos de control ambiental a unificar las políticas de gestión de residuos plásticos con el tratamiento de la calidad del agua, reduciendo los vertidos orgánicos para evitar que la combinación de algas y plásticos ponga en jaque a los ecosistemas de agua dulce.

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