La Reserva Natural Integral y Mixta Laguna de Rocha, en Esteban Echeverría, perdió cerca del 30% de su superficie protegida a partir de una modificación incorporada a la Ley de Presupuesto 2026 de la provincia de Buenos Aires. La medida generó cuestionamientos de organizaciones ambientales y vecinales, que advierten sobre sus posibles efectos sobre un humedal estratégico para el sur del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El cambio se encuentra en el artículo 112 de la Ley 15.557 y establece que la extensión de la reserva debe adecuarse al “Mapa Oficial”. Según el Colectivo Ecológico Unid@s por la Laguna de Rocha, esto implica tomar como referencia los espejos de agua y dejar fuera de la protección ambiental sectores de humedales, pastizales y bosques que formaban parte de la reserva.
El recorte alcanza unas 490 hectáreas. Para dimensionar la superficie involucrada, Gabriel Videla, integrante del colectivo ambiental, señaló: “El Parque Tres de Febrero de la Ciudad de Buenos Aires, más conocido como los ‘Bosques de Palermo’, tiene una superficie de 370 hectáreas. El cambio impuesto por la normativa equivale a recortar todo el bosque más otras 120 hectáreas”.
La organización sostiene que la modificación puede facilitar el avance de proyectos inmobiliarios sobre terrenos que pierden parte de su protección. “El artículo 112 fue votado exprés y no tiene nada que ver con la ley de presupuesto. Ignora la función del humedal porque preserva únicamente el espejo de agua y recorta el régimen de preservación. Achica el espacio para proyectos inmobiliarios, y eso es pernicioso sobre un lugar que ofrece efectos positivos totalmente gratuitos”, explicó Videla.
Reserva Laguna de Rocha y el impacto del recorte ambiental
La Laguna de Rocha es uno de los principales humedales del AMBA y cumple funciones que exceden los límites del partido de Esteban Echeverría. Antes de la modificación, la superficie protegida alcanzaba unas 1.400 hectáreas y comprendía nueve ambientes diferentes, entre ellos pastizales pampeanos, lagunas, pantanos, talares y bosques.
El área también funciona como una zona de absorción frente a las lluvias intensas. Su capacidad para retener agua ayuda a disminuir el impacto de las inundaciones en una región fuertemente urbanizada y atravesada por obras de infraestructura y expansión inmobiliaria.
La biodiversidad es otro de los principales valores del lugar. Juan Correa, integrante del colectivo ambiental, explicó: “El Club de Observadores de Aves de Esteban Echeverría registró alrededor de 230 especies, el 80 por ciento de las que hay en la provincia”.
El humedal también cumple una función frente al aumento de las temperaturas. La vegetación contribuye a reducir el efecto de las islas de calor urbanas, mientras que la presencia de espacios verdes puede disminuir la necesidad de utilizar equipos de refrigeración durante los días de temperaturas extremas.
“En el sudeste del AMBA la laguna mitiga la temperatura, mientras en Capital Federal la masa de cemento eleva la sensación térmica hasta cinco grados”, sostuvo Videla.
La falta de protección efectiva se suma a otros problemas que ya afectan al territorio. Según Global Nature Watch, Esteban Echeverría perdió 15 hectáreas de bosque nativo durante 2025. Además, en lo que va de 2026 se registraron 11 alertas de incendio, la cifra más elevada desde que existen registros satelitales comparables, iniciados en 2012.
Laguna de Rocha enfrenta presión inmobiliaria y falta de control
La disputa por la superficie de la reserva no es nueva. En 2013, otra modificación legislativa había reducido en 64 hectáreas el área establecida por la norma que creó la Reserva Natural Integral y Mixta en 2012. Esos terrenos estaban vinculados con proyectos deportivos de Racing y Boca.
En 2015, la Suprema Corte bonaerense invalidó esa cesión al considerar afectado el principio de no regresión ambiental. Desde entonces, las organizaciones vecinales mantienen el reclamo para preservar la integridad del humedal.
Ahora, el Colectivo Ecológico Unid@s por la Laguna de Rocha cuestiona nuevamente la reducción de la superficie protegida y sostiene que puede incrementar el interés inmobiliario sobre las tierras que quedan fuera del área de conservación.
A esto se suma la ausencia de un plan de manejo efectivo. “El Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) a la fecha no tiene un plan de manejo efectivo”, señaló Correa. Según la organización, tampoco existen guardaparques permanentes y las propuestas elaboradas junto con el Instituto Superior de Formación Docente 35 de Monte Grande no avanzaron.
La presión sobre el territorio también se manifiesta en los incendios de pastizales y la caza de aves en sectores cercanos a la planta depuradora de AySA.
El conflicto ambiental convive, además, con una problemática habitacional. En el barrio 9 de Enero, ubicado dentro de la reserva y próximo a la autopista Riccheri, se produjeron rellenos para generar terrenos destinados a viviendas. La zona presenta dificultades para instalar cloacas debido a la altura de las napas y a las características inundables del humedal.
Desde 2014 se encuentra en construcción el complejo habitacional Juan Pablo II, destinado a la relocalización de familias que viven en los alrededores de Rocha, aunque las obras todavía no fueron finalizadas.
“El cumplimiento del derecho ambiental es ineludible, el derecho a la vivienda también”, planteó Videla.
Mientras el Gobierno bonaerense no informó nuevas medidas frente al recorte denunciado por las organizaciones, vecinos y ambientalistas continúan realizando caminatas, bicicleteadas y actividades de concientización en la reserva. La conservación de Laguna de Rocha queda así atravesada por dos problemas que avanzan en paralelo: la presión sobre el territorio y la falta de soluciones habitacionales para quienes viven en zonas vulnerables.