La pista de esquí premium El Azufre quedó en el centro de la disputa por las tierras y el impacto ambiental en Mendoza

Crédito: El Azufre

“Un centro de ski sustentable enclavado en un santuario natural de la Cordillera de Los Andes”. Así se promociona el exclusivo “resort invernal” El Azufre, cuya base está a 2.500 metros de altura, pero la cabecera de sus “pistas naturales” se ubica a más 4.000 metros. Un lugar donde sólo se llega en helicóptero o vehículos tipo “panzer” u oruga, como los que se usan en las campañas antárticas. 

  • Más de 12.000 hectáreas de tierras fiscales fueron cedidas a un emprendimiento privado en una zona de glaciares, humedales, nacientes de ríos y actividad volcánica.
  • Organizaciones ambientales cuestionan el proyecto por la falta de estudios de impacto ambiental y denuncian modificaciones en humedales, cauces de ríos y posibles impactos sobre la biodiversidad.
  • El desarrollo avanza sobre territorios usados por pastores trashumantes, que denuncian alambrados, restricciones de acceso y el cobro de alquileres por tierras que utilizan ancestralmente.
El exclusivo centro de esquí El Azufre, en Mendoza, funciona sobre más de 12.000 hectáreas de tierras fiscales cedidas por decreto, en una zona de glaciares, humedales, nacientes de ríos y actividad volcánica. Crédito: (Crédito: El Azufre)

A 200 kilómetros de la ciudad mendocina de Malargüe, este antiguo centro de esquí de Mendoza actualmente en ruinas súper premium propone nieve cinco meses al año y experiencias únicas e inolvidables para quienes puedan pagar por ellas. Esquiar allí cuesta entre US$ 1.500 y US$ 2.500 por día en paquetes todo incluido.

El ambicioso proyecto, que ya está en funcionamiento, implicó una inversión de 10 millones de dólares y una proyección de 240 millones en total para los próximos cinco años. Sin embargo, el megaemprendimiento que se promociona como la “primer pista de ski autosustentable del mundo” está flojo de papeles. 

La iniciativa recibió objeciones por parte de las Asambleas de Mendoza por el Agua, la Asociación Civil Oikos, la Organización Identidad Territorial Malalweche, la Asamblea por los Bienes Comunes de Malargüe y la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra, entre otras. 

Las organizaciones cuestionan el otorgamiento de terrenos fiscales nacionales a este emprendimiento privado por parte de la provincia de Mendoza; la falta de estudios de impacto ambiental previos a la realización de las obras (máxime estando en una zona cordillerana de glaciares, nacimiento de ríos, pastizales de altura y actividad volcánica) y el hecho de que esas tierras son habitadas ancestralmente por pastores trashumantes. 

Cuáles son las denuncias ambientales contra el centro El Azufre

“El Azufre huele a podrido” describió sin ambages Federico Soria, guía de turismo de montaña, activista ambiental e integrante de las Asambleas Mendoza por el Agua, en diálogo con Economía Sustentable. “Es un proyecto ilegal, en el que se regalaron a una empresa por decreto provincial más de 12.000 hectáreas de cordillera” (superficie equivalente a la de la ciudad de Buenos Aires), sostuvo.

La generosa entrega de territorios nacionales se formalizó mediante el Decreto 2.138/2021, firmado por el entonces Gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez, el 23 de diciembre de 2021 (casi un obsequio Navideño) y fue  publicada en el Boletín Oficial el 7 de enero de 2022, coincidiendo con el día de Reyes. 

De este modo, el gobierno mendocino entregó a un grupo empresario terrenos fiscales de la órbita nacional, con un enorme patrimonio de biodiversidad y riesgo cierto de actividad volcánica. 

El territorio incluye humedales (4 mil hectáreas de Vegas Andinas); glaciares, zona periglaciar, además de nacientes de ríos y arroyos que son refugio de especies como guanacos y cóndores.

Por otro lado, se trata de una zona con algo riesgo de erupción volcánica, ya que se encuentra a los pies del del complejo volcánico Planchón-Peteroa, actualmente activo.

Organizaciones ambientales y comunidades originarias denuncian además el avance sobre territorios utilizados ancestralmente por pastores trashumantes y cuestionan la entrega de tierras públicas a un emprendimiento privado. (Crédito: El Azufre)

Pese a que resulta obligatorio para cualquier proyecto de infraestructura en un área natural, “no se realizaron audiencias públicas ni evaluaciones de impacto ambiental antes de comenzar las obras”, apuntó Soria. “Para montar las pistas se desvió el cauce del Río Valenzuela, y se hicieron terraplenes sobre los humedales altoandinos, modificando su drenaje natural. Ni qué hablar del impacto visual y sonoro del sobrevuelo de helicópteros en las rutas de vuelo de los cóndores”, describió el activista ambiental. 

Además, el complejo hotelero genera efluentes que “podrían contaminar las nacientes de ríos y arroyos que integran la cuenca del Río Colorado, compartida con otras provincias”, advirtió. 

En el territorio hoy cedido a El Azufre existía un proyecto de creación del Parque Nacional Pehuenche, el primero de Mendoza, provincia que no cuenta con ningún Parque Nacional (El Aconcagua es Provincial). 

La iniciativa preveía la protección de 400 hectáreas de un paisaje único de ríos caudalosos, volcanes, aguas termales y extensas vegas (humedales de altura) que albergan gran diversidad de aves y mamíferos de la zona altoandina. Fue presentada en 2013 en el Congreso Nacional y “cajoneada por el lobby minero”, sostuvo Soria.

Quiénes son los dueños y socios fundadores de El Azufre”

Daniel Alejandro Nofal, Alejandro David Spinello y José Ignacio Beccar Varela son los socios fundadores de El Azufre SA. Se trata de empresarios de Telecomunicaciones, Medios y el rubro Inmobiliario. 

Nofal es co-fundador de Iplan (y uno de los principales aportantes a la campaña de La Libertad Avanza); Spinello es accionista y CEO del Grupo América (junto a Daniel Vila) y Beccar Varela es socio del tradicional estudio de abogados ligado a grandes transacciones en Real Estate. 

Lo curioso es que conformaron la empresa en 2016 con un capital accionario de $ 100.000 (u$s 5.000 de entonces), y prometieron inversiones de más de u$s 200 millones. De hecho, el actual gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo propuso en el British Council que este proyecto turístico sea considerado en el RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones, de más de u$s 200 millones). 

Por lo pronto, algunas obras se hicieron. En la presentación de la temporada turística invernal 2026 en Buenos Aires, el CEO de El Azufre, Guillermo Rivabén, comentó que “el complejo, que cuenta con un lodge para 14 huéspedes, servicio de chefs, guías especializados, heliesquí, y energía 100% renovable a partir de paneles solares y baterías de litio, incorporó tres máquinas pisanieve, wifi permanente y un nuevo helicóptero”. 

Cómo afecta el complejo El Azufre a los pastores mendocinos

El problema es que donde hoy funciona el resort y las pistas de ski, familias de pastores trashumantes realizan tradicionalmente la “veranada” llevando a pastar sus chivos durante los meses más cálidos, en lo que constituye su principal sustento. 

Sin embargo, los nuevos propietarios “pusieron alambrados y candados, y pretenden el pago de un alquiler por el uso de tierras que desde tiempos inmemoriales pertenecieron a nuestra comunidad”, denunció Gabriel Jofré, Werken de la organización mapuche Identidad Territorial Malalweche.

“Como hace 500 años, las entregas y concesiones de tierras del gobierno se hacen con gente adentro: puesteros, campesinos y comunidades que de un día para otro tienen nuevo dueño”, resumió Jofré. 

Desde hace generaciones, las comunidades habitan estos territorios que reclaman como propios pero no tienen un título de propiedad. Los dueños de El Azufre tuvieron más suerte, ya que consiguieron la concesión de las tierras mediante un decreto exprés.

Gabriela Ensinck: Licenciada en Periodismo y Comunicaciones. Periodista especializada en ciencia, salud, ambiente y negocios. Trabajó en Editorial Perfil y el diario El Cronista. Colabora con medios gráficos, radiales y digitales en Argentina y la región. Integrante de la Red de Periodismo Científico (RADPC) y de la Sociedad de Periodistas Ambientales (SEJ). Autora de “Economía Verde, Innovación y Sustentabilidad en América latina” (Ed. Almaluz, 2020) y “Ser Sustentables. Guía para vivir en armonía con el planeta” (Urano, 2023).